La tristeza o el mal humor suele afectar a muchas personas en sus ratos de ocio. Es cierto que, al final de la semana, la última jornada laboral es muy bien acogida por todos. Se presentan más de dos días para olvidar la rutina habitual y el momento es eufórico. Pero una vez cubiertos los primeros huecos del descanso en el salón de casa, la visión del programa favorito de televisión y poco más, sobreviene especialmente en gran parte de varones un cierto tedio que, comienza con malestar y termina en malhumor, consigo mismo y con los demás.

Siempre hay algo que hacer

Con independencia del tiempo libre disponible y de la edad que se tenga, conviene y agrada tener algún hobbie. En la propia vivienda cuántas cosas se pueden hacer como mera distracción o como necesaria habilidad que, al tiempo de entretenet, permiten ahorrar algún dinero.

En la calle, saliendo a pasear mejor acompañado que solo, disfrutando del continuo ir y venir de los viandantes con las anécdotas que a menudo ocurren alrededor, lo que permite aumentar la experiencia, siempre tan necesaria, a lo largo de la vida.

Imaginación para todos

Sin duda, la imaginación infantil es extraordinaria, pero no es patrimonio exclusivo de los chiquillos y en los adultos, más o menos desarrollada, puede enseñarnos multitud de formas para sacar buena nota en el aprovechamiento de nuestro tiempo libre.

Se cuenta, como eficaz auxiliar, con la ayuda técnica de los ordenadores, videoconsolas y aparatos electrónicos que nos acompañan en nuestra casa. De ellos podemos obtener datos, relaciones, fotos, programas, esquemas y aplicaciones para casi todo. El resultado siempre proporcionará la satisfacción de una creación propia, duradera en el tiempo al saber que ha sido elaborada en un rato de ocio.

Contra el estrés, aficiones y bricolaje

El trabajo y los problemas que frecuentemente se derivan de él, en inevitable conjunción con las vicisitudes que a diario presenta la vida, ocasionan situaciones de estrés que se manifiestan de muchas maneras hasta requerir, en cocasiones, tratamiento médico.

Pueden evitarse, o al menos reducir su malignidad, no con un reposo absoluto como cabría esperar, sino acudiendo a una de las aficiones que todo el mundo tiene como suyas, propias.

Los ingleses le dan el nombre de hobby. En cualquier caso, es un buen antídoto para la descarga de ansiedad y agobio dedicar buena parte del tiempo de ocio en la entrega, con deseo, de recopilar y ejercitar las variadas facetas que presenta cualquier afición , sin olvidar la práctica del bricolaje tan extendida en todos los lugares.

Tiempo libre y edad

Causa inquietud y pena ver, sentados en algún que otro banco de la ciudad, a personas mayores, en general modestamente vestidas y solas. La cabeza agachada apoyada entre sus manos. Parecen querer desentenderse de todo lo que le rodea. Seguramente esté recordando, en casi su total soledad, sus años mozos, ya tan lejanos pero aún tan unidos a su frágil memoria.

Allí, sentado en el incómodo banco de madera, aislado en un extremo del parque, en su visita diaria rememora gran parte de su vida sencilla pero especial y única para él. Es fácil que su nostalgia le agrade, pero lo que sí es conveniente además, que ese anciano, con su total y lógico tiempo libre acuda a un centro o lugar donde reunirse con personas contemporáneas para manifestar sus vivencias, recuerdos y fantasías. Sería bueno para él y para los que le rodean.

Constante actividad

Alternando el trabajo cotidiano, tan necesario como productivo, con la ocupación variable del tiempo libre en las múltiples aficiones que hay disponibles, siempre en constante evolución, el paso de los años será agradable y no nos dejará el amargo sabor de algo que no se pudo hacer.

La actividad permanente, de una forma u otra, no tiene misterios. En palabras recientes del sociólogo Amando de Miguel, "el secreto está en no dejar de trabajar ni un solo día".