El TID (Trastorno de Identidad Disociativo), más conocido como "Múltiple personalidad" es, por sus características, una de las enfermedades mentales que más ha interesado a distintos novelistas. A continuación se exponen las novelas más representativas en las que este trastorno disociativo ha sido expuesto, al igual de cómo de acertado ha sido su adaptación en cada caso.

El extraño caso del doctor Jekyll y Mr Hyde (Robert Louis Stevenson 1886)

Sin lugar a dudas la historia más fácilmente reconocida del desdoblamiento de la personalidad. Trata acerca de un abogado, Gabriel John Utterson, que investiga la extraña relación entre su viejo amigo, el Dr. Henry Jekyll, y el misántropo Edward Hyde, quien de pronto se cruza en sus vidas.

Llega un momento en que Jekyll se encierra en su laboratorio atenazado por una angustia que nadie comprende. Otro amigo de Utterson, Lanyon, muere de un shock espiritual con el que el señor Jekyll parece estar relacionado.

Cuando Hyde aparece muerto en el mismo laboratorio de Jekyll (quien no aparece en ningún lado), encuentra dos cartas legadas por Lanyon y Jekyll respectivamente. La primera revela que Lanyon fue testigo de la transformación física de Hyde en Jekyll por medio de un brebaje inventado por este último. Fue el horror ante tal descubrimiento lo que le llevó finalmente a la muerte.

Aunque el cambio "físico" producido por la sustancia es mera ciencia ficción, lo que si es cierto es que el uso de determinadas drogas puede agravar los efectos del TID (aunque rara vez producirlos por sí mismo). La relación entre drogas y TID volvería a ser tratada por Philip K. Dick en 1977, en su obra Una mirada a la oscuridad.

El Hobbit (J.R.R Tolkien,1937)

Dentro del mundo fantástico que Tolkien nos describe en sus relatos conocemos a Smeagol, un hobbit tranquilo y pacífico apartado, como el resto de los suyos, del mundo codicioso de los hombres. Un día encuentra un anillo mágico que convierte en invisible a quien se lo coloca.

La obsesión que le genera el anillo le aparta del él mismo y mientras este le consume, vive solo para ese misterioso objeto. Los lugareños comienzan a despreciar a aquella criatura horrenda que empleaba el anillo para descubrir secretos y comenzaron a apodarle “Gollum” (basándose en un irritante sonido regurgitante que artículaba espontáneamente). Con el tiempo, Gollum y Smeagol acaban siendo dos identidades distintas de la misma persona.

Tolkien describe a lo largo del relato varias conversaciones entre ambas identidades, describiendo también los cambios en el gesto, la mirada y el timbre de voz que hay entre ambos. Smeagol, además habla de él mismo en plural. Se destaca también que Smeagol es una persona altamente sugestionable, obedeciendo siempre sumisamente a la gente, incluyendo al mismo Gollum quien siempre le está dando órdenes y vejando. Es también importante que esa “Segunda personalidad” no se identifica a sí mismo como Gollum hasta que recibie dicho mote, poniendo en evidencia así, el aspecto iatrogénico que adopta a veces este trastorno.

Psicosis (Robert Bloch, 1954)

Norman Bates es un joven marcado por una infancia traumática debido al vejatorio trato de su madre. Este trato mina su autoestima y, como en tantos casos de vejación infantil, crea en él una relación de dependencia con su maltratador.

Cuando la señora Bates muere, Norman trata de negar que lo único que tiene en el mundo ha desaparecido y coloca a su madre en su mecedora frente a la ventana. Norman adopta entonces la personalidad de su madre para mantenerla viva. Conversa con ella imitando el su timbre de voz y en ocasiones se disfraza de ella.

Los detalles a resaltar de esta novela en cuanto a su trato de TID son:

  1. Sufrir maltrato infantil, ya sea físico, psicológico o sexual, es uno de los desencadenantes más comunes del TID.
  2. Muchos pacientes de este trastorno, son personas sugestionables de baja autoestima, quienes además, en ocasiones adoptan la identidad de personas "autoritarias" de su vida.

El club de la lucha (Chuck Palahnuik, 1996)

El anónimo protagonista de esta novela es descrito como un hombre con muchas manías, enormemente estresado, que odia su trabajo y que tiene serios problemas para conseguir dormir.

Su vida cambia radicalmente cuando Tyler Durden aparece en su vida. Tyler es un sociópata que alterna varios trabajos basura en los que siempre muestra un comportamiento inapropiado y vandálico. Poco a poco el extraño comportamiento de Tyler enerva aún más al protagonista pero a la vez se siente apegado a él porque le da una nueva perspectiva de la vida.

El protagonista comienza a sospechar que Tyler está preparando un gran golpe del que no le quiere mantener informado, relacionado con un gran atentado a los grandes bancos. Su investigación le lleva a descubrir que él siempre ha sido Tyler Durden.

En esta novela lo que vemos es como alguien crea una "personalidad huesped" para poder hacer aquellas cosas que siempre ha querido hacer, por ejemplo, el protagonista se siente altamente atraido por una mujer, pero no se atreve con ella, no obstante Tyler consigue mantener una relación amorosa con ella.