En el arte, especialmente en la literatura y el cine, nos gusta pasar miedo. Pero se trata de una especie de miedo deleitoso, que nada tiene que ver con el desgarro del miedo a lo real. La diferencia entre estos dos miedos, el real y el estético, es algo emocionalmente curioso. Uno nos repele, el otro nos atrae.

Un arte tan popular como el cine ha dado incontables obras relacionadas con esta emoción básica, o más bien, como decimos, con su variante estética. Y además son muchos los subgéneros del terror. Aquí nos ocuparemos del terror psicológico, es decir aquel que surge de peligros no necesariamente tangibles, sino que están ante todo en nuestra mente. Que reacciona así ante algo que percibe como amenazante, pero también vago, confuso.

Vamos a explorar cinco obras cinematográficas que podemos considerar pertenecientes a la variante del terror psicológico.

El diablo sobre ruedas (Duel) ,1971. USA. Steven Spielberg

La historia, en apariencia, es bastante simple. Un agente comercial llamado Mann (Dennis Weaver) se traslada por motivos de trabajo a través de polvorientas carreteras estadounidenses, al volante de un Plymouth rojo. De pronto y de manera desconcertante, Mann empieza a ser acosado criminalmente por un enorme y espeluznante camión.

La película, primera de su director, da desde luego juego simbólico. Podemos convertir al horrible camión aceitoso en lo que queramos (¿el mal?, ¿la alienación?, ¿el demonio interior?), igual que hacemos con Moby Dick, por ejemplo. Pero dejando de lado los dobles fondos, estamos ante un derroche de talento del joven Spielberg, 24 años entonces, que mueve tensamente la cámara con gran arte. Duel es una de esas películas que, incluso tras haberla visto varias veces (y sabiéndola de memoria) nos sobresaltan una y otra vez.

The Blair witch Project, 1999. USA. Daniel Myrick, Eduardo Sanchez

Un planteamiento original, una puesta en escena de angustioso naturalismo. Un trío de jóvenes estudiantes de cine se desplazan a Burkittsville, Maryland, para investigar sobre la leyenda de la Bruja de Blair, muy célebre en la localidad. Los lugareños les cuentan una historia que añade a la leyenda: tiempo atrás un tal Rustin Parr había asesinado a siete niños en el bosque cercano a Burkittsville, asegurando más tarde que fue el espíritu de la bruja lo que lo empujó a ello.

Los estudiantes se adentran en el bosque. El conjunto de la película pretende ser el material filmado dejado por los tres estudiantes durante su marcha, tras desaparecer y no volver a saberse nada más de ellos.

The Blair witch project nos regala momentos de medido e intenso horror, lo cual tiene su mérito tras el empacho de tantas décadas de cine de este género. Notable el talento de Myrick y Sanchez para hacernos creer que su película es el auténtico documental dejado por los jóvenes desaparecidos. Desde luego ayuda el haber sido rodada en 16mm, pero no solo. Y además hay en Blair Witch algo de la atmósfera del cuento de miedo clásico anglosajón (Hope Hogdson, Blackwood, Chambers, Lovecraft).

Carretera perdida (Lost highway), 1997. USA. David Lynch

En la línea de su posterior y acaso más conocida Mulholland Drive, Lost Highway es otro sueño filmado de David Lynch, o mejor dicho, otra pesadilla filmada. Se trata de una historia inicialmente de terror onírico que gradualmente va convirtiéndose en una trama noir, de cine negro. Pero incluso en esa segunda mitad noir, Lost Highway es un puro vértigo psicológico, que evoluciona hacia un final irreal y horripilante.

Hay que tener mucho talento (y David Lynch lo tiene) para que con el caótico material que maneja le salga una gran obra y no un churro. Pero el creador de Eraserhead lo consigue y de qué manera.

El Resplandor (The Shining), 1980. USA. Stanley Kubrick

Jack Torrance, un currante con trabajos de temporada y con vagos proyectos literarios, es contratado para ocuparse del mantenimiento de un gran hotel, el Overlook, durante los meses de invierno, en los que queda aislado por la nieve y totalmente vacío. En el hotel, sucedió en el pasado un hecho de sangre. Torrance (un psicótico Jack Nicholson), se establece allí junto con su mujer e hijo. A medida que transcurren días y semanas en el desierto hotel, Torrance poco a poco va sumergiéndose en una locura incomprensible.

La película tiene una aire sobrenatural, con unos fantasmas ("gentes" que pertenecen al pasado del hotel y parecen conocer a Torrance) capaces de crear una atmósfera de eficaz irrealidad. Y algún crítico ha sugerido que The Shining forma una especie de curioso "programa doble" con otra de las joyas de Kubrick, 2001, una Odisea del Espacio: ambas tienen como tema la Inmortalidad o la Eternidad.

Cube, 1997. Canadá. Vincenzo Natali

Un grupo de personas desconocidas entre sí se despiertan en el interior de una de las celdas cúbicas de una especie de cubo de rubik gigantesco. Las celdas se comunican mediante compuertas que permiten el paso de una a otra. Algunas de las celdas tienen trampas mortales. El enigma es si la nueva celda cúbica a la que se intenta acceder tendrá o no trampa, y dónde está el camino de salida al exterior del cubo, si es que existe.

Nadie sabe qué o quien les ha puesto allí. Las celdas están numeradas. Uno de los personajes da con la teoría de que aquellas celdas cuyo número no es primo son seguras, con lo cual se impone el reto matemático de calcular mentalmente si tal o cual número (bastante largo) es o no primo. A medida que la película avanza, la tensión entre los personajes va escalando.