Nadie duda que los niños deberían disfrutar de su infancia, ir a la escuela para educarse, formarse y así poder labrarse un futuro en el que su capacidad personal sea el que determine su rol social. Sin embargo no es cierto que todos piensen así, ya que hay gente dispuesta a utilizar a los niños como peones y como carne de cañón, y a las niñas como sirvientes y esclavas sexuales en los conflictos armados que se suceden en diferentes regiones del planeta privándoles de todos su derechos.

Definición de niño soldado

El documento de UNICEF conocido como los Principios de Ciudad del Cabo establece que un niño soldado es aquel menor de 18 años que es movilizado, ya sea en un ejército regular o en una fuerza armada irregular. Esta definición sirve tanto para los niños que son utilizados como carne de cañón en los diferentes frentes de guerra, como para las niñas que son utilizadas con fines sexuales en el seno de un grupo armado, teniendo como consecuencia muchos embarazos de adolescentes o contagios de SIDA.

Algunos de estos niños y niñas soldado han sido secuestrados o reclutados a la fuerza, sin su consentimiento, ni tampoco el de sus familias, y se trata de una práctica muy habitual en los diferentes conflictos que se dan en Asia, o en el África Subsahariana especialmente.

Datos terribles

Existen estimaciones que hablan de la existencia de más de 250.000 niños soldado. En Colombia se han usado alrededor de 14.000 niños soldado, aunque los datos más terribles nos llegan desde el África Subsahariana, donde en Somalia, Liberia o Sierra Leone, más de 200.000 niños han formado parte de grupos armados que han participado en los conflictos armados de dichos países.

Almudena Escorial, representante de la Coalición Española para la erradicación de los niños soldado afirma: "El reclutamiento de niños y niñas soldado es aún un reto para la comunidad internacional. Decenas de miles de niños y niñas siguen siendo utilizados en conflictos armados en más de veinte países, tanto por grupos armados como por fuerzas armadas".

Los niños soldados son también utilizados como detectores humanos de minas antipersona para que así, los ejércitos puedan avanzar sin daños, sin importarles lo más mínimo las consecuencia para los niños.

El retorno a la vida civil

No es fácil, tras el conflicto, volver a la vida civil. Lo que han vivido estos niños (crueldad, asesinatos, violaciones, torturas, ser obligados a torturar...) hace que volver no sea simplemente dejar el ejército o grupo armado para volver con sus familias, como si nada hubiera pasado.

Son rechazados por lo que han hecho, por lo que les han hecho hacer, y por lo que les han hecho a ellos. Y en los procesos de desarme estas víctimas de la guerra son invisibles y no reciben el cuidado y las atenciones que necesitan para poder retornar a lo que podríamos llamar "vida normal".