El problema de la drogadicción se está extendiendo en el mundo –según la Organización de las Naciones Unidas (ONU), existen 28 millones de drogo-dependientes física o sicológicamente–. Este grave flagelo de la salud pública y social está afectando principalmente a la población joven y ocasiona daños de alta peligrosidad en su salud y en su entorno, principalmente a su familia; afecta además sus estudios o trabajo, y puede modificar y alterar sus funciones, ocasionar hábito, dependencia física y sicológica, además, es causante de graves consecuencias, tales como accidentes, acciones delictivas y violentas que pueden ocasionar muertes.

Sin embargo, en los últimos años el narcotráfico viene incrementando un mercado cada vez más boyante: el de las drogas sintéticas, cuya producción ha alcanzado en el 2008 las 500 toneladas lo que las convierte en la segunda droga de mayor consumo en el mundo –la primera es la cocaína con 950 toneladas anuales. Estas drogas sintéticas están ocasionando un doble fenómeno de aparición y diversificación en sus formas de uso, paralelamente al consumo de drogas antiguas como la cocaína, opio, cannabis, marihuana, entre otras.

El actual mercado de las drogas sintéticas

El mayor problema del mercado actual de las drogas es su elaboración de forma clandestina con sustancias químicas psicoactivas sintéticas, creadas a partir de un proceso de medicamentos permitidos o legales, como los utilizados para el resfrío, o de la modificación de la estructura química de algunos productos naturales o sustancias. Estas drogas, denominadas sintéticas, tienen elevados y rápidos poderes adictivos y actúan de manera más eficaz y efectiva para los efectos deseados, en ambientes propicios como las discotecas, con luces, ruidos y falta de oxigenación.

Aunque en los jóvenes que usan drogas sintéticas su consumo no tiene continuidad elevada –normalmente es esporádico de una a dos veces por semana– su peligro radica en su frecuente uso combinado con cocaína, anfetaminas y alucinógenos, además de alcohol o marihuana, que pueden llevarlos a la incapacidad mental o a la muerte.

Uso y mercado ilegal de las drogas sintéticas

La droga sintética más usada es el éxtasis (MDMA-metilendioximetanfetamina), ya que atrae a los jovenes pues tiene efectos estimulantes y alucinógenos de los sentidos y provoca euforia, reducción de sensación de hambre y sueño, locuacidad y desinhibición.

Otra droga sintética muy popular de nuevo consumo es la ketamina, cuya euforia inicial (similar a la que produce la cocaína) actúa recién entre los 20 y 30 minutos después de ingerirla.

Otra droga muy popular es la BZD (benzodiacepina), que tiene efectos hipnóticos, anticonvulsivos y amnésicos; el medicamento Diazepam, de venta con prescripción médica, pertenece a esta categoría.

También es muy usado el clorhidrato de metanfeina, bajo la forma de cristales parecidos al hielo, el cual es un estimulante adictivo que reduce el apetito, alivia la fatiga y mejora el rendimiento en tareas simples.

Y el polvo de ángel (Pcp o fenciclidina) que causa pérdida sensorial, es un polvo blanco cristalino que se disuelve rápidamente en agua o alcohol, se inyecta o se fuma con diversas mezclas.

El LSD de origen semi-sintético es una sustancia de acción poderosa que altera el funcionamiento del cerebro; además de intensificar las imágenes, provoca alucinaciones que modifican la forma de percibir el mundo.

Consecuencias por el uso de drogas sintéticas

Pero así como los consumidores de las drogas sintéticas buscan “escapar de la realidad” para introducirse en uno donde el “estímulo de sus sentidos” les permita no sentir el cansancio para “bailar frenéticamente” con música estridente durante muchas horas, lamentablemente están arriesgando su salud y su vida. Sin darse cuenta se produce en su cuerpo tolerancia a éstas drogas, obligándolo a aumentar la dosis para obtener el mismo efecto; a corto plazo puede producir efectos graves e imprevisibles y, a la larga, efectos cerebrales irreversibles.

Su abuso y dependencia predisponen al consumidor a francas depresiones del sistema nervioso central, psicosis y síntomas esquizofrénicos, además, depresiones en la respiración, hipertensión y taquicardia, temblores musculares (mioclonías), crisis de ansiedad, psicosis paranoide y tóxica, y el riesgo de muerte se incrementa con la asociación de otras drogas depresoras como la heroína

ONU alerta por el aumento de su consumo

La Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Crimen (ONUDC), en su último Informe Mundial sobre Drogas 2009, presentado en junio del año pasado, advierte que en los últimos 20 años, la incautación de drogas sintéticas pasó de 4 a casi 50 toneladas, resaltando que su irrupción surge como el nuevo desafío ya que pueden producirse en cualquier parte del mundo a un costo relativamente bajo.

Este informe también resalta que se está reduciendo en consumo de heroína y cocaína pero aumenta el de drogas sintéticas, en especial las anfetaminas y el éxtasis, cuyo uso se va extendiendo a muchos países. Asimismo advierte que se está incrementando la violencia con el tráfico de estupefacientes.

Se debe enfrentar con mayor convicción este grave problema

Todos los países deben enfrentar este grave problema con mayor convicción, debido a que su consumo en los últimos años se ha incrementado entre los jóvenes. Se deben realizar campañas en las universidades, donde se ha determinado existen ciertas facilidades para conseguir este tipo de droga, ya que los estudiantes reciben con frecuencia ofertas ya sea para probarlas o comprarlas.

De igual forma, deben realizarse campañas en los centros de diversión y discotecas sobre el riesgo asociado al consumo de estas drogas, así como efectuarse campañas públicas entre la población y los centros de salud acerca de la gravedad del uso y empleo de medicamentos sin prescripción, especialmente los relacionados a la producción de drogas sintéticas como pastillas para la gripe que contengan metanfetamina.

Por último, debe aumentarse el control sobre los insumos químicos y los narcotraficantes que elaboran estas drogas, y asimismo aumentar las organizaciones y centros de apoyo y terapia de los drogadictos, herramienta indispensable para el proceso de sanación y desintoxicación de los adictos.