“Todo hombre sabio teme tres cosas: la tormenta en el mar, la noche sin luna y la ira de un hombre amable”. Con esta consigna empieza el segundo día de la vida de Kvothe, el asesino de reyes que muchos ya conocieron en “El nombre del viento”.

Seguimos en la Universidad

El primer tercio del libro no nos aporta prácticamente nada nuevo, Kvothe continúa en la Universidad estudiando para convertirse en un gran arcanista, con sus aventuras, sus amigos, sus conflictos con los profesores, sus cuentas sobre la matrícula a final de semestre y su amor desconsolado por Denna.

Esta trama ocurre durante el primer tercio del libro, que abarca más de 400 páginas, la historia no avanza y el lector tiene la sensación continua de que sigue leyendo el libro anterior. Un recordatorio no está demás, sobre todo para aquellos seguidores de la saga que llevan más de un año esperando la aparición de la segunda parte, pero aún así cuatro cientas páginas de recordatorio son demasiadas. El lector se agobia porque no ve la historia avanzar y empieza a ver poco a poco que toda esa parte forma parte sin duda del tomo anterior. Incluso llega un momento en el que se ve claramente que Kvothe deja de perseguir el nombre del viento y empieza le temor de un hombre sabio. Threpe, en su busca del mecenas, le ha conseguido un trabajo para el maer de Vintas. De este modo, Kvothe se despide de todos su conocidos en la Universidad y se dirige hacia Vintas. Elodin lo despide haciendo alusión al nombre del viento, con lo que se debería cerrar el libro de “El nombre del viento”. Threpe, por su parte, lo despide advirtiéndole que “todo hombre sabio teme tres cosas: la tormenta en el mar, la noche sin luna y la ira de un hombre amable”, iniciando realmente el libro “El temor de un hombre sabio”.

La tormenta en el mar

El barco que toma Kvothe hacia Vintas naufraga, pero esto es una parte que parece cortada por el autor, pues a lo largo del libro veremos que nos falta esa información. Además, el dicho de Threpe indica la tricotomía en la que se va a dividir el libro: la tormenta en el mar, la noche sin luna y la ira de un hombre amable.

En cualquier caso, tras la tormenta en el mar Kvothe llega a Vintas, donde es recibido con el maer que lo requiere para un encargo muy particular: enamorar a su amada. Lo consigue, por supuesto, pero también consigue algo más, ganarse la confianza del maer salvándolo de ser envenenado.

Queda muy en el aire si ha sido alguna intriga para destronarlo o qué. También queda muy en suspenso qué piensa en maer de Kvothe, pues al poco lo manda a encabezar una reyerta contra unos bandidos que están robando a sus recaudadores de impuestos en el norte. No sabemos si por alta estimación hacia el joven arcanista o simplemente para quitárselo de en medio de una forma fácil, pues Kvothe parece el menos cualificado de todos para vencer a unos bandidos.

La noche sin luna

Dicen que más vale maña que fuerza, aunque Kvothe también parece necesitar más suerte que fuerza. Él solito acaba con el grupo de veinte mercenarios que se llevan los impuestos del rey de Vintas. Al más puro estilo de Tarbolin el Grande el pelirrojo mata a los bandidos, rompe sus arcos y pronuncia el nombre del rayo con sus dotes arcanistas.

Después de la batalla se encuentra Felurian, una mujer fata que atrapa a los hombres con su sexo hasta matarlos. Kvothe se pasará bastante tiempo con ella, componiendo canciones para ella, que lo deja marchar con la condición de que cante sus alabanzas a los mortales. Le cose un shaed, una capa que lo protege y le permite ocultarse en las sombras. Felurian también le ha contado muchas historias y sabe por qué debe temer a la noche sin luna, porque es cuando el mundo de los Fata está más cercano al de los mortales.

Aunque en el mundo de los Fata ha pasado más tiempo, Kvothe vuelve al mundo mortal dos días después de su entrada y se encuentra con sus compañeros en la lucha contra los mercenarios. Uno de ellos, Tempi, es un Adem y le ha estado enseñando sus técnicas de lucha, por ello lo van a juzgar así que Kvothe se va con él. De este modo aprenderá a luchar con ellos y conseguirá una espada que llama Cesura.

La ira de un hombre amable

Tras su temporada con los Adem, Kvothe vuelve a Vintas a rendirle cuentas al maer. Pero en el camino se encuentra con unos bandidos que se hacen pasar por Edena Ruh y que han secuestrado a dos chicas, así que se mete en el papel de héroe vengador, mata a toda la troupe y lleva a las chicas a casa.

En el palacio del maer las cosas parecen ir bien, hasta que la esposa del maer se entera de que Kvothe es un Edena Ruh, a los que odia porque su hermana se fugó con ellos. Tanto esposa como maer entran en cólera y lo expulsan de su palacio, aunque en agradecimiento a sus servicios el maer le pagará la matrícula de la Universidad. Con lo que, a pesar de la ira de un hombre amable, Kvothe no sale tan mal parado.

Y volvemos a la Universidad

Después de sus aventuras y su enriquecimiento en todos los sentidos, nuestro héroe vuelve a la universidad, donde todo vuelve a estar tranquilo, incluso cuenta con una gran amistad con Denna, que se le insinúa por momentos. Ahora la vida allí es tranquila, apacible y feliz sin más preocupaciones que su relación con Denna.

Mientras tanto en la Roca de Guía

Mientras tanto, en la posada Roca de Guía, Kvothe le sigue contando a Cronista la historia de su vida. Mientras tanto Bast intenta por todos los medios despertar al gran guerrero que esconde Kvothe, aunque para ello tenga que contratar incluso a unos matones.

Pero de nuevo vuelve a caer la noche, vuelve el silencio a la posada y esperamos impacientes el inicio en un tercer día.