El pecarí es una especie similar al cerdo común, pero nativa de América. Pertenece al orden Artidactila y a la familia tayassuidae. Existen tres especies divididas en dos géneros: el pecarí de collar o kureí (tayassu tajacu) y el pecarí de labio blanco o tañykati (tayassu peccari), y por último, el taguá, chancho quimelero o pecarí del Chaco (catagonus wagneri).

El kureí es el más conocido y el de mayor distribución en América, y se encuentra en diversos hábitats desde el sur de Estados Unidos hasta el norte de Argentina y Paraguay.

El tañykatí habita áreas de difícil acceso, por lo general sólo los pobladores nativos lo conocen bien. Se lo observa en bosques tropicales tupidos y húmedos. Es la especie mejor adaptada a las selvas húmedas, pero también existe en bosques secos y espinosos. Forma manadas de hasta 200 individuos.

El taguá es el de mayor tamaño. En 1930 fue descubierto por Carlos Rusconi quien encontró restos fósiles del Pleistoceno en yacimientos de Argentina. Recién en 1972, Ralph Wetzel y sus colegas redescubrieron ejemplares vivos en el Chaco Paraguayo. Es considerado uno de los pocos mamíferos de gran tamaño descubierto por la ciencia desde el año 1900.

Características del taguá

Mide de 1 a 1,22 m. Pesa de 30 a 40 kg. Su pelaje es pardo-grisáceo con un collar difuso, pero notable, blancuzco desde las quijadas hasta los hombros, con una línea dorsal oscura. Posee una gran cabeza y orejas prominentes. Carece de pezuña posterior media en las patas traseras. Sus patas son más largas que en las otras especies.

No presenta dimorfismo sexual en el tamaño ni en la coloración. Las cerdas en las mamas de las hembras y en el prepucio de los machos dificultan su diferenciación. Sin embargo, el macho presenta un parche ovalado en el escroto.

Su rostro es pronunciado, los nasales convexos y las órbitas ubicadas más posteriormente. Sus dientes son sobresalientes y filosos. El ancho entre los bordes de los occipitales es mayor en las hembras y los cánidos más largos en los machos.

Hábitat

Vive en el Chaco seco u occidental con vegetación xerófila de quebracho, palosanto, pelardales o "cardonales", cactáceas rastreras y arbustivas, también en pastizales con palmares y esteros, del Gran Chaco Sudamericano, desde el Chaco Argentino (Salta, Jujuy y Tucumán) al sur de Bolivia (Chuquisaca, Santa Cruz y Tarija) hasta el Chaco Paraguayo, donde se encuentra la mayor población, principalmente en los bosques secos de Boquerón y Alto Paraguay.

Hábitos de vida

Es gregario, forma pequeños grupos familiares de hasta diez individuos, utiliza letrinas comunales y dedica buena parte de su tiempo tomando baños de polvo o barro. Su territorio comprende 500 a 1.000 ha, según la abundancia de alimentos.

Posee una glándula dorsal con la que marca su territorio, característica peculiar de los pecaríes, que también sirve para la identificación de los miembros del grupo. Es de hábitos diurnos, pudiendo permanecer activo en las noches de extrema temperatura.

Es herbívoro y frugívoro, ocasionalmente consume pequeños animales, pero su alimento principal son las partes carnosas de cactáceas y tunas (opuntia chacoensis, discolor y cleistocactus daumaninnii). Además ingiere suelo salitroso del cual adquiere minerales esenciales para su crecimiento.

Reproducción y longevidad

Las hembras paren una vez al año, de octubre a diciembre. El período de gestación abarca 150 a 180 días. La camada incluye una a cuatro crías, capaces de seguir a su madre y al grupo a los pocos minutos de nacidas. El grupo familiar protege al recién nacido, atacando a cualquier predador incluyendo al hombre.

Los juveniles adquieren el pelaje de adulto a los 6 u 8 meses. Según registros del Proyecto Taguá de Paraguay, el animal más longevo en cautiverio vivió hasta los 13 años, su sobrevivencia es menor en libertad.

Situación actual

El taguá se encuentra únicamente en el Gran Chaco Sudamericano y evolucionó con su hábitat. Los cambios en su frágil ecosistema afectan su adaptación para sobrevivir en el hostil Chaco. Figura en el Apéndice I de CITES.

En 1992 se realizó el último censo en Paraguay, con un resultado de 5.000 individuos. Se estima que actualmente disminuyó a 3.000 ejemplares. Los reportes de su presencia en Argentina son escasos y su población es más critica aún. En el sur de Bolivia todavía existen grupos abundantes pero no se cuenta con datos actualizados.

Sus principales predadores son el jaguareté y el puma. Pero la supervivencia del taguá está seriamente amenazada por el avance de la ganadería y la agricultura; la deforestación masiva de montes; la caza indiscriminada como fuente de subsistencia o como deporte de cazadores furtivos, quienes consumen su carne y su cuero; y la introducción de especies no nativas a la región, lo cual posibilita nuevas enfermedades además de competencia por conseguir alimentos y agua.

Esfuerzos paraguayos para la conservación del taguá

El Proyecto Taguá se inició en noviembre de 1985 mediante un acuerdo entre el Ministerio de Agricultura y Ganadería, la Sociedad Científica de San Diego, USA y el Cuerpo de Paz de EEUU. Su intención era iniciar un proyecto de investigación y cría en cautiverio debido a la alarmante disminución de la especie.

En 2010, se constituyó en el Centro Chaqueño para la Conservación e Investigación (CCCI), asociación sin fines de lucro, con la misión de continuar y expandir los trabajos de cría en cautiverio, conservación, salud y desarrollo sustentable del Paraguay con énfasis en el Chaco.

Sus objetivo son reintroducir animales nacidos en cautiverio a su hábitat natural a fin de de repoblar áreas que el taguá habitaba, distribuir ejemplares a zoológicos nacionales e internacionales para fomentar el interés del público y contar con ejemplares en caso de peste o tragedia en la zona.

La mayoría de los estudios y conocimientos sobre el taguá son resultados de los trabajos de investigación que ha realizado el proyecto o que se han realizado con su estrecha colaboración.

El CCCI está ubicado en Fortín Toledo, Departamento de Boquerón, Paraguay. Su director ejecutivo es Juan Manuel Campos Krauer.