En el conocimiento popular de México y otras regiones de América, un adulto o niño es diagnosticado con el mal del susto o espanto cuando a raíz de una fuerte impresión entra en un estado continuo de sobresalto, somnolencia, decaimiento, y debilidad general, y se considera que en caso de no hacerse prontamente las curas para recuperar la tranquilidad, y en su momento el alma, la persona puede llegar hasta a morir.

Qué provoca el susto o espanto

El susto es referido como resultado de un gran sobresalto que ocurre a raíz de un evento repentino como un fuerte estruendo, la caída de un rayo cerca, recibir una noticia muy desagradable, verse amenazado a grado extremo de muerte y hasta causas de las llamadas sobrenaturales, como declarar haber visto un espectro.

Los niños por su parte, suelen dar muestras del mal del susto cuando presencian fuertes discusiones entre adultos, se les grita y maltrata fuertemente, dicen ver fantasmas en la noche se han visto amenazados por algún animal como un perro, o cuando han estado a punto de ahogarse.

Para la medicina tradicional, estos momento de fuerte tensión o angustia no solo pueden desencadenar graves trastornos en la salud física, si no que, puede llegar a pasar que en el mismo momento el "alma o espíritu" considerado la esencia vital más importante, se desprendan del cuerpo, quedándose justo en el lugar donde tuvo lugar el percance, o que, en los casos menos graves, solo se desajuste, pero que ante la falta de una pronta cura, irá generando un paulatino o acelerado deterioro de la salud, que llevará al desprendimiento final del alma y la muerte.

En algunas etnias como la ixcateca, el susto es considerado un castigo por ofender al espíritu protector de cada lugar, como los espíritus de la tierra y de los montes, quienes agarran o atrapan el alma del infractor.

Los síntomas del susto o espanto

Se considera que el susto provoca un estado de debilidad general e inapetencia, continuos sobresaltos, insomnio, sueño intranquilo, o en su defecto continua somnolencia porque no se descansa bien, así como dolor de pies y deshidratación causada por vómito y diarreas, que en su conjunto, pueden provocar la muerte si el mal no es combatido a la brevedad.

Ahora bien, si el susto ha sido un poco menor, los síntomas pueden tardar en manifestarse y ser menos dramáticos, pero con el tiempo puede llegar a desencadenar graves problemas físicos y anímicos.

Medidas y bebidas para contrarrestar el susto

Para contrarrestar los efectos de la bilis derramada durante el susto, la cultura popular recomienda orinar lo antes posible, y abstener de comer, sobre todo alimentos grasosos. Aunque hay quienes recomiendan consumir pan, o mejor aún sólo el migajón de un bolillo con el fin de absorber la bilis, para otros terapeutas esto representa agregar un trabajo extra al bazo, que en ese momento se encuentra muy recargado.

En cuanto a bebidas, se aconseja evitar la leche e ingerir en su lugar una bebida amarga como una cerveza o mejor tomar un té como el de gobernadora, ajenjo, cuasia, o boldo, por espacio de una semana.

Algunos terapeutas tradicionales aconsejan que inmediatamente al susto, la persona sea tirada ligeramente de los cabellos o masajeada en la cabeza y que se flexione repetidas veces todas las articulaciones y esto en particular, en relación a los niños.

Diferentes tratamientos para curar el susto o espanto

El tratamiento del espanto recae en curanderos o especialistas de la medicina tradicional, quienes no solo deben recomponer la parte física si no que en su momento, rescatar el alma del enfermo. Para ambos casos existen diferentes técnicas que varían según el terapeuta y región.

Con el fin de reponer los padecimientos físicos, suelen usarse las limpias, las sobadas con alcohol y la ingestión de bebidas preparadas a base de plantas como ruda, Santamaría, poleo, anís y toronjil.

En lo referente a rescatar el alma, los métodos que resultan incomprensibles para la mentalidad occidental, son totalmente coherentes con los fundamentos de la medicina tradicional. De cualquier forma, se confía de manera popular en ellos y son muchas las personas que reportan mejoría. He aquí algunas de las técnicas usadas de acuerdo a la región y a la particularidad o gravedad del caso:

  • Ir al lugar donde se produjo el susto y tomar un poco de tierra, que después será mezclada con agua para que el paciente la tome, ya que esa tierra contiene su alma extraviada.
  • Llevar una ofrenda al guardián del lugar donde se produjo el susto, que puede consistir en alimentos, golosinas, refrescos o alcohol, de modo que quede resarcida la ofensa y sea devuelto el espíritu.
  • Acudir al lugar donde se produjo el susto, llevando algo que el asustado tenía con él en el momento del incidente, como una prenda de vestir, o hay quienes elaboran un muñeco que lo asemeje. El objeto en cuestión, es arrastrado por el suelo, en otros casos, se le da de varazos al tiempo que se llama por su nombre al asustado, diciéndole qué hace allí asoleándose, que es tiempo de que se pare. Al final el objeto es entregado al enfermo, donde se supone está contenida el alma.
  • Hacer un buche con alcohol, sal y preparados de hierbas que se avienta por sorpresa sobre el rostro o frente del asustado y luego se le aprieta levemente la frente y se llama por su nombre.
  • O también se puede hacer una sobada en dirección al ombligo a las doce en punto del día. La hora tiene, posiblemente, que ver con que es el tiempo en que la sombra menos se proyecta y lo mismo debe ocurrir con el espíritu, al que también a veces se llama “sombra”. La zona bajo el ombligo, se considera por su parte, el centro energético del cuerpo.