Hasta el momento del surgimiento del Condado de Portugal en el siglo XII, la historia de la Península Ibérica estaba matizada por hechos comunes desde la antigüedad, pero mediando la Baja Edad Media, estaba altamente condicionada por la guerra de reconquista contra los moros, por lo que muchos territorios tenían cierta independencia, mezcla del feudalismo imperante con las necesidades acuciantes de esa guerra y las batallas intestinas entre nobles.

El Condado de Portugal

Alfonso VI fue Rey de León y de Castilla entre 1072 y 1109; casado con Constancia de Borgoña, tuvo una hija hacia 1080 llamada Urraca, y de una unión ilegítima tuvo a Teresa. Las medio hermanas se casaron en 1092 con los Príncipes de Borgoña, Raimundo y Enrique - primos entre sí -, quienes habían venido desde Borgoña a pelear contra los moros. En esas campañas estaban acompañando a su suegro Alfonso VI, por tierras de Extremadura y Portugal, donde recuperaron Santarem, Lisboa y Cintra. Estos territorios ganados en lo que fuera la Lusitania, fueron dejados a Teresa y Enrique con el título de Condes, mientras que Urraca y Raimundo, quedaron con el gobierno del Condado de Galicia.

Nacimiento e infancia de Alfonso I de Portugal

Teresa y Enrique tuvieron un hijo en 1111 el que fue conocido como Alfonso Enríquez o Alfonso Henriques, y luego Alfonso I de Portugal. Fallecido el Conde Enrique cuando su hijo era muy pequeño, la viuda se vio envuelta en disputas por ser pretendida por el Conde de Trastámara, quien tenía la intención de desposeer al joven Alfonso de sus derechos. Trastámara fue vencido en batalla hacia 1128. No fue fácil la vida del Alfonso Enríquez, ya que debió luchar contra sus parientes de Castilla y León - incluso contra su madre - y contra los moros del sur.

Reinado de Alfonso I

Entre las guerras con sus parientes, fueron destacables sus correrías por Galicia y la invasión y toma de Badajoz a los sarracenos en 1169. Esta ciudad correspondía a su yerno Fernando de León, pero él la quiso conquistar igual. Cuando ya vencía a los musulmanes llegó Fernando para derrotarlo en las mismas calles de Badajoz y tomarlo prisionero, aunque fue no obstante bien tratado. Por el tratado de paz que se firmó a continuación, recuperó la libertad, pero tuvo que devolver varias plazas tomadas, como Cáceres, Badajoz y Trujillo entre otras. Aunque en 1139 había sido proclamado rey por sus tropas después de la victoria de Ourique contra los moros, la independencia había sido confirmada por las Cortes en Lamego, y su coronación había sido oficiada por el Obispo de Braga hacia 1140, su verdadero reconocimiento llegó por el Tratado de Zamora (1143), ya que el rey Alfonso VII de Castilla quería ser emperador y necesitaba a reyes como Alfonso Enríquez como vasallos.

Reconocimiento del Reino de Portugal por el Papa

Sin embargo estos hechos fueron endebles desde el punto de vista del reconocimiento del Estado de Portugal, el que llegaría años después, no sólo por la férrea defensa del territorio y la independencia del otrora Condado, sino por la hábil política exterior respecto de la solicitud al Papado y a otras potencias. Es que la influencia del Papa era necesaria en esa época, para reconocer reinados y para mantener los territorios, tan arduamente defendidos por otra parte. Por lo tanto, hacia el final de su gobierno, en 1179 Alfonso Enríquez se ofreció como vasallo del Papa Alejandro III y le ofreció pagarle un tributo anual; el Papa le nombró entonces rey de Portugal y de las tierras que pudiera conquistar a los infieles moros, mediante la bula Manifestis Probatum. Enríquez se casó con Mafalda de Saboya y tuvo con ella varios hijos, entre ellos Sancho, su sucesor a su muerte, acaecida en 1185. Cuarenta años gobernó Alfonso y es conocido en la Historia como El Conquistador, El Fundador y el Grande.