David, de 32 años sufre una depresión. Lleva días rechazando la imagen de sí mismo que le devuelve el espejo, por una cuestión irracional, no se siente cómodo con ella.

En el tren, una chica se sienta a su lado, David decide abordarla y preguntarle qué opina sobre su próxima decisión, "Disculpa ¿podría hacerte una pregunta?" Ella se siente extrañada y desconfiada al mismo tiempo, David tiembla de ansiedad, le pide por favor que se quite las gafas de sol, le gustaría poder mirarla a los ojos. Ella, que percibe su estado, se las quita, su aspecto es frágil, pero sus ojos son negros y duros. David le confiesa que padece una depresión, que su propio rostro le parece desagradable, su nariz en concreto y que ahora se dirige a una clínica especialista en cirugía estética con el objetivo de operarse. Le pregunta a la chica qué opina sobre su nariz, ella responde "No es fea, sólo grande. No deberías operarte".

El tren prosigue su recorrido hasta llegar a la parada donde bajará la chica. Ella se levanta y se despide diciendo "buena suerte", para bajar a la estación y perderse entre la gente. David llega a su destino, encuentra la clínica pero pasa de largo y sube al último tren de vuelta. Al llegar a casa cierra la puerta, sonríe y murmura, "buena suerte", antes de poner voluntariamente fin a su vida.

Los suicidas y sus motivos

Las situaciones y causas que inducen a una persona a cometer suicidio son múltiples, pero en general pueden agruparse en las siguientes:

  • La imposibilidad de contemplar una perspectiva de futuro, aquél momento en el que se deduce por el afectado que todo va a ir a menos, a peor. Este suele ser el principal móvil de los ancianos suicidas y de los enfermos terminales.
  • La incapacidad de soportar una merma en el nivel de vida, aspecto físico o estatus social. Es el caso típico personas con un alto nivel adquisitivo que se ven inmersos en la ruina repentinamente o de individuos que tras un accidente, quedan desfigurados o mutilados.
  • La no admisión de obstáculos que impidan el placer sexual. En este supuesto se incluiría a por ejemplo Bernd Brandes, víctima voluntaria del Caníbal de Rotemburgo.
  • La falta de estímulos para encontrar la solución a un problema transitorio. Un ejemplo de este tipo de suicidas es el de aquéllos que se quitan la vida tras un desengaño sentimental.
  • El hecho de padecer una enfermedad mental, siendo las más relacionadas con el suicido la depresión y la esquizofrenia.
  • La religión, el honor, el amor a la patria y a la nación, como es el caso de los hombres bomba y los suicidas kamikazes.
Por cada 100.000 habitantes, en Rusia se suicidan una media de treinta y dos personas mientras que una sola lo hace en Irán, un país que criminaliza el hecho de terminar con la propia vida por motivos personales y engrandece el suicidio por la causa islámica.

Perfil típico del suicida

Cada año 900.000 personas se quitan la vida. El suicidio es la tercera causa de muerte a nivel mundial. Cada minuto que pasa, alguien termina con su propia vida en alguna parte del planeta.

En España cometen suicidio una media de 3.500 personas al año, el ochenta por cien son varones y su media de edad oscila entre los cuarenta y los cuarenta y cinco años.

Si se piensa en el suicidio

Nadie se levanta un día y decide suicidarse sin más. El suicida pasa por un período de transición amarga en el cual la idea comienza a invadir su mente hasta que una extraña y desagradable sensación le impulsa a documentarse sobre cómo hacerlo para que salga bien.

Si se piensa en el suicidio, se debe solicitar ayuda inmediatamente, no a un pariente o a un amigo, sino que se debe acudir directamente a solicitar un consejo profesional. El entorno familiar y las amistades deben conocer el estado anímico del afectado para no dejarle a solas en ningún momento y servirle de apoyo en todo lo que puedan aunque carezcan de medios o de conocimientos para hacerlo.

Normalmente, el suicida exterioriza su sentimiento en mayor o menor medida. Se dice que un hombre muerto, no tiene miedo a nada, por este motivo muchos adoptan un comportamiento temerario y suelen abusar de las drogas y el alcohol. Otro comportamiento anormal es el hacer testamento repentinamente o el de hacer alusión a "terminar" o "acabar", con algo indeterminado. Los llantos, las peleas, la automutilación y los escritos con alusiones al suicidio suelen ser una importante señal de aviso.

En cuanto a los factores de riesgo, entre los más comunes se encuentran, la muerte de un ser querido, un divorcio, un proceso legal próximo, un despido laboral, un ingreso en prisión o el supuesto contrario, la puesta en libertad. Entre los adolescentes, los motivos más frecuentes son el fracaso escolar y los desengaños sentimentales aunque el principal es el bullying.

El suicidio no es una opción

La muerte no es una alternativa, sólo es el hecho de poner fin al mayor de los dones del Universo, la vida. Ningún regalo es tan grande y nada puede ser mejor. Quien contempla el suicidio como la única salida debe ser consciente de que tiene un problema, debe manifestarlo abiertamente y permitir que se le preste la ayuda necesaria. Todo tiene solución, menos la muerte.