En la última década varios estudios fueron enfocados en la variación de los patrones de sueño de las mujeres en relación a sus cambios hormonales. El cuerpo de cada mujer es condicionado por interacciones hormonales, cerebrales y psicológicas, las cuales son particulares para cada mujer, edad y circunstancia.

Según la Clasificación Internacional de los Trastornos del Sueño, varios cuadros pueden presentarse en relación al ciclo menstrual, entre ellos el insomnio premenstrual, la hipersomnia (exceso de sueño) premenstrual y el insomnio de la menopausia.

Variaciones del sueño durante el ciclo menstrual

Según investigadores del Sleep -Wake Disorders Center (Weill Cornell Medical Center), los patrones de sueño de las mujeres varían de acuerdo a la regularidad o irregularidad de sus ciclos, a la presencia de síntomas premenstruales físicos intensos, asociados éstos o no a severos desbalances emocionales, y a la toma de anticonceptivos.

El ciclo menstrual se caracteriza por alteraciones cíclicas (por eso su nombre) en la producción de hormonas gonadales (estradiol y progesterona), pituitarias (gonadotrofinas, prolactina y hormona del crecimiento), melatonina ("hormona del sueño"), cortisol (relacionado al estrés) y por variaciones en la temperatura corporal. Los estrógenos se caracterizan por reducir el periodo REM (movimientos oculares rápidos, cuando uno sueña), mientras que la progesterona tiene efectos sedativos y provoca sueño intenso. Los ritmos circadianos son alterados de igual modo debido a las variaciones hormonales.

Los ciclos menstruales, aún los considerados regulares, varían en duración e intensidad entre diferentes mujeres y para cada mujer en particular. Los parámetros de regularidad no son rígidos pero siempre marcan un patrón fácilmente reconocible.

Estudios iniciales llevados a cabo por los investigadores Manber y Bootzin de la Universidad de Arizona, Tucson (Estados Unidos) mostraron que durante la fase luteal premenstrual inmediata el sueño es menos eficiente y el insomnio más frecuente.

Síndromes premenstruales y Dismenorrea

El Síndrome premenstrual (SPM o PMS) se caracteriza por cambios marcados del humor y síntomas físicos que aparecen regularmente en la segunda fase del ciclo (una vez acontecida la ovulación). Cuando esos síntomas son severos (depresión, negativismo, alteraciones en las interacciones sociales y familiares, pasa a llamarse Desorden disfórico premenstrual (DDP).

Algunos estudios han demostraron la ausencia de alteraciones en la calidad del sueño nocturno en los ciclos regulares asociados a síntomas premenstruales y la presencia de excesivo cansancio durante el día. Sin embargo, las alteraciones referidas fueron consideradas subjetivas por no haber podido ser confirmadas en los estudios polisomnográficos realizados (estudios de las ondas cerebrales durante el sueño).

Los síntomas subjetivos en las mujeres con SPM incluyen insomnio, hipersomnia, fatiga, letargia, pesadillas y falta de concentración, mientras que el DDP se asocia a alteraciones severas del ritmo circadiano (sueño/vigilia), anormalidades en la temperatura corporal y en las concentraciones de melatonina. Es común que enfermedades psicológicas previas se agraven durante esta etapa.

La dismenorrea o dolor severo asociado a la menstruación o incluso durante los días previos es un síntoma muy común pero no se ha estudiado científicamente de manera extensa. Se lo asocia a una fatiga diaria llamativa, pero el hallazgo más significativo ha sido el acortamiento del período REM (de movimientos oculares rápidos) del sueño.

Sueño durante el embarazo y el post-parto

Tanto el embarazo como el período post-parto generan importantes disrupciones del sueño. Durante el primer trimestre del embarazo entre un 13 y un 80% de las mujeres padecen alteraciones en su descanso nocturno, mientras que en el tercer trimestre ese porcentaje se eleva a un 66-97%. El marcado ascenso de las hormonas gonadales durante la primera parte del embarazo, el disconfort del crecimiento fetal en los próximos semestres y el descenso precipitado de los niveles hormonales luego del parto, sumados a las exigencias del amamantamiento, son razones obvias para la alteración de la cualidad y cantidad del sueño de la mujer.

Menopausia y Post-menopausia

La menopausia comienza habitualmente un año después del cese de los ciclos menstruales. Sin embargo, los cambios hormonales que conducen a ella comienzan 7-10 años antes del último ciclo. Los estrógenos declinan, cambia el tipo de estrógenos preponderantes, y otras hormonas como la FSH (Folículo estimulante) y LH (Luteinizante) se elevan. Todos estos cambios llevan a cambios fisiológicos y psicológicos, entre ellos la aparición de insomnio asociada en muchos casos a las súbitas elevaciones de la temperatura corporal

Luego de la menopausia, las mujeres recuperan las horas de sueño, pero la calidad de descanso durante el mismo empeora.

Conclusión

En la vida de la mujer las hormonas cumplen un rol central que influye en la calidad y cantidad del sueño logrado, siendo este una de las tantas funciones cerebrales afectadas por los cambios hormonales. La variabilidad personal es marcada y no se puede generalizar en base a los estudios publicados hasta la fecha porque la subjetividad de los síntomas no siempre ha podido comprobarse. De todos modos, es reconocida una alta relación fisiológica que merece seguir siendo investigada.