La historia reciente del pueblo palestino ha sido y sigue siendo un camino lleno de baches, muchos de ellos causados por los incesantes e intermitentes bombardeos del ejército israelí (en ocasiones como respuesta a actos terroristas por parte de grupos palestinos) apoyado por EEUU y los lobbies judíos internacionales.

Hace un par de semanas la infatigable lucha de los líderes palestinos dio otro paso importante al presentar formalmente en la 66 asamblea ordinaria de la ONU la solicitud de ingreso como miembro 194.

Abandonados a su suerte

No ha sido fácil para los palestinos sobrevivir a tantos obstáculos. Recordaremos que tras la salida de la colonia británica de los territorios palestinos en 1948 éstos, por mandato de la ONU, debían ser divididos en dos Estados, uno árabe (Palestina) y otro judío (Israel), ambos de similar extensión. Nada más declararse el estado judío los estados árabes vecinos le declararon la guerra, esta primera guerra acabó con un armisticio en que los israelíes ya ampliaron sus territorios.

Otro episodio importante fue la guerra de los seis días en la que el ejército israelí lanzó una ofensiva contra territorios de Egipto, Siria y Jordania. En esta guerra, Israel tomó Gaza y Cisjordania, los altos del Golán y la península del Sinaí, además se anexionó Jerusalén Este. Israel devolvió la península del Sinaí a Egipto años más tarde y en 2005 se retiro de Gaza.

Finalmente, el pueblo palestino se ha ido quedando solo, abandonado por sus vecinos árabes que si bien muestran su apoyo a la causa dejaron de tenerla como una prioridad enquistando así el conflicto que hace de la zona una de las más inestables del mundo.

Arafat en la ONU

Un gran momento del pueblo palestino fue el discurso que dio el carismático líder Yasir Arafat ante la asamblea de la ONU en 1974. Delante de los principales líderes mundiales pronunció estas palabras que ya han quedado para la historia y resumen a la perfección los sentimientos palestinos : “Traigo en una mano una rama de olivo y en la otra una pistola. No permitan que deje caer la rama de olivo. No lo permitan”.

Abbas en la ONU

El discurso de Abbas quizás no fue tan trascendental como el de Arafat. Abbas no es aquel mítico líder que lucho por mantener la identidad de un pueblo, por recuperar los territorios arrebatados, aquel líder que se despidió ente el cariño de la gente tras tres años de confinamiento para morir lejos de su pueblo en Paris.

Abbas se presento ante la ONU como un hombre mayor, representando a un pueblo que tras 30 años de negociaciones no ha obtenido resultados, un pueblo cansado, un pueblo harto, un pueblo que ha decidido dar el que puede ser el último paso. Quizás ya por pura desesperación.

"Esta es la hora de la verdad, ha llegado el momento de la independencia para el pueblo palestino". Ha dicho Abbas ante entre los aplausos de una Asamblea que ha mostrado así de qué lado está.

Abbas llegó, entregó al secretario general de la ONU la carta en la que pedía el reconocimiento del Estado Palestino, dio su discurso, apeló a la conciencia y se volvió a casa, su pueblo lo recibió como un héroe y ahora solo les queda esperar a que la lenta diplomacia internacional funcione.

El veto de EEUU

El único órgano que tiene potestad para decidir si un estado es miembro de pleno derecho en la ONU es el Consejo de Seguridad en el que EEUU tiene derecho a veto. La diplomacia estadounidense ha empezado a trabajar en dos frentes, en primer lugar alargará en el tiempo todo lo posible los pasos a seguir y en segundo lugar está recabando apoyos para que no tenga que usar el derecho a veto aunque ha dejado claro que si fuera necesario no le temblará el pulso.

En caso de tener que vetar la propuesta la imagen internacional de Obama quedaría resentida, el presidente siempre se declaró a favor de la negociación y también ha intentado demostrar sin mucho éxito que EEUU es un Estado neutral en el conflicto.

Una larga espera

Europa está dividida, unos apuestan por votar a favor del reconocimiento, otros como Alemania ven prematura esta opción y prefieren que Palestina sea por el momento un estado observador. Lo más probable es que unos y otros tengan que ponerse de acuerdo para votar en bloque en la ONU y dar una imagen de unidad.

En cuanto a España en un principio el Gobierno de Zapatero era partidario de que Palestina fuera un Estado de derecho, finalmente PP y PSOE han pactado que solo sea observador.

Parece que lo único que pueden hacer ahora los palestinos es esperar, esperar a que la primavera llegue a su tierra. Cuentan con el apoyo de la Asamblea, en la que la mayoría de países son poco democráticos o son dictaduras. En el consejo de seguridad parecen tener difícil la victoria, y la aprobación por parte de la asamblea solo les daría el derecho a ser un estado observador, similar al estatus que tiene El Vaticano. Probablemente queden como tal, aunque no están dispuestos a conformarse con ello.