Un grupo de investigación de las Universidades de Sao Paulo y Georgia publicaron el pasado junio en la revista British Journal of Urology International un estudio que apunta a una de las claves que favorece que hombres adultos sufran de disfunción eréctil: la dieta y, más concretamente, el consumo excesivo de grasas animales.

La relación entre disfunción eréctil y sobrepeso es aplastante

Hasta ahora, existían ciertos indicios apoyados por estadísticas que relacionaban el sobrepeso y la obesidad con esta disfunción que, sólo en España, afecta a más de dos millones de hombres mayores de 18 años, según reconoce la empresa Lilly.

Ahora, mediante las conclusiones de este estudio, se añade un factor más, además de los conocidos orígenes psicológicos, psicosomáticos o traumáticos de la impotencia sexual. Y no es que ser obeso o tener sobrepeso convierta a un señor en impotente, sino que el consumo de grasas animales, sobre todo provenientes de las empleadas en las comidas preparadas, determina un tipo de obesidad o sobrepeso que podría dar lugar a sufrir disfunción eréctil.

Las estadísticas más recientes revelan que la disfunción eréctil afecta a la mitad de los varones de entre 40 y 70 años. Y las cifras son demoledoras cuando se observa que casi el 80 por ciento de estos afectados tienen sobrepeso. Además, el sobrepeso trae otras consecuencias que agravan la situación de impotencia sexual como son la diabetes mellitus, que solo en Europa afecta a casi 11 millones de habitantes, la hipertensión arterial y otras enfermedades cardiovasculares, que suelen ser una de las causas de muerte más extendidas en la sociedad occidental.

La obesidad, una enfermedad del mundo occidental

La obesidad está determinada como enfermedad y afecta a más de 6 millones de españoles adultos. Por otra parte, el sobrepeso está más extendido y aunque existe una relación directa entre tener unos kilos de más y llegar a estar obeso, no se requiere medicación específica para ser tratado. En España, el Instituto Nacional de Estadística, INE, indica en sus datos que el sobrepeso afecta a casi 17 millones de españoles.

Para combatir el sobrepeso, al que se llega por tener una vida sedentaria, existen múltiples dietas que según la notoriedad temporal, como el caso de la dieta Dukan, o de una forma científicamente controlada, como es el caso de la propuesta de la empresa Pronokal, dicen llegar al mismo punto, la pérdida significativa de peso.

Sin desmerecer tanto las propuestas comerciales como las fórmulas milagrosas, la verdad de la pérdida de peso se encuentra en un cambio sustancial en los hábitos, no sólo alimenticios. Todos los médicos y doctores ofrecen la misma receta: dieta variada y ejercicio. Y no hay más. Lógicamente, si uno desea perder mucho peso en poco tiempo, existen fórmulas como las anteriormente propuestas para llevarlo a cabo pero al final del proceso llegamos al mismo punto, comida sana y ejercicio.

Las recomendaciones para una vida sana

La página web de la Universidad Nacional de Educación a Distancia, UNED, ha publicado una guía de nutrición en la que se ofrecen recomendaciones prácticas para controlar malos hábitos alimenticios y para ayudar en el tratamiento de la diabetes, pero que es perfectamente extensible a su aplicación en el control del sobrepeso como origen de la misma.

En la guía se citan las grasas como la margarina y la mantequilla que aportan muy pocas vitaminas y minerales, por lo que sin abandonar su consumo, deben constituir sólo una pequeña parte de la dieta general. En particular aquellas grasas sólidas a temperatura ambiente, las grasas animales precisamente, deben reducirse a un consumo mínimo porque son el origen de dolencias cardíacas.

Las evidencias saltan en estudios científicos no tan recientes

Según publicó la revista digital Alimentación Sana a principios del milenio, un estudio mostrado en la revista Pediatrics reveló que la ingesta de alimentos cocinados con grasas animales, especialmente en comidas preparadas, está íntimamente ligada al sobrepeso, ya que estas dietas ofrecen un consumo calórico elevado.

Y hasta tal punto se ha elevado, que en la última década se ha duplicado la cantidad de calorías consumidas en los establecimientos y restaurantes de comida rápida. El trabajo publicado incluyó la monitorización de más de 14 mil adolescentes en un periodo de 3 años y demostró que cuantas más veces a la semana comían estos alimentos más índice de masa corporal tenían.