El Sistema Cutzamala es la obra de infraestructura hidráulica más importante que el Estado de México ha aportado a la región centro del país, pues es responsable de abastecer con al menos 16 metros cúbicos de agua por segundo a los habitantes de la Ciudad de México… desde 1974.

En el sur de la entidad, se encuentran los ríos Temascaltepec, Bejucos y Tilostoc, este último es el origen del denominado sistema Cutzamala.

Características del Cutzamala

El sistema tiene una longitud de alrededor de 160 kilómetros de ductos y 80 kilómetros de canales que tienen que sobrepasar una altura de mil 100 metros y seis grandes plantas de bombeo, que en total tienen una capacidad de 25 mil caballos de fuerza, todo ello para llevar agua a los habitantes de la zona Metropolitana del Valle de México.

Para evidenciar la importancia y magnitud de esta obra, valdría la pena retomar algunos comparativos planteados en el libro “El agua, Ciclo de un destino”, editado por el gobierno del estado de México en 1997: la altura que vence el Sistema Cutzamala para transportar el líquido hasta la capital del país, equivale a ocho veces la Torre Latinoamericana; el recorrido desde su inicio hasta su destino es igual al trayecto que se hace de ida y vuelta en la autopista México-Cuernavaca, y la cantidad de energía eléctrica que consume para ello sería suficiente para satisfacer las necesidades de una ciudad de un millón de habitantes aproximadamente, pues emplea 2 mil 280 millones de kilowatts cada hora.

El costo del servicio

De acuerdo a la información publicada en El Universal en octubre de 2007, “el estado de México debe pagar a diario un millón 723.680 pesos por recibir al día unos 492.480 metros cúbicos, mientras que el DF debe erogar 2.963.520 pesos diarios para recibir 846.720 metros cúbicos del Sistema Cutzamala. El costo por metro cúbico (mil litros) de agua es de 3.5 pesos. El Valle de México consume 64 metros cúbicos por segundo, pero del Cutzamala sólo se extrae el 25 por ciento de este consumo”.

El proceso de potabilización

El proceso se inicia con la recolección de agua de lluvia en las presas Tuxpan y el Bosque, ubicadas en el estado de Michoacán, así como las de Ixtapan del Oro, Villa Victoria, Valle de Bravo, Chilesdo y Colorines, del Estado de México; cada una de ellas forma parte de la cuenca del Río Cutzamala.

Después viene el traslado de la llamada agua cruda para potabilizarla mediante un proceso de cloración (desinfección), seguido de una aplicación de sulfato de aluminio para su clarificación pues ello permite eliminar tierra, lodo o arcilla que haya en el líquido. Todo este proceso es conocido como floculación, pues el cloro se agrega al agua en estado gaseoso, que permite la separación de lodo y partículas suspendidas, que se hace en sedimentadores y filtros.

Por último, cinco plantas bombean el líquido para atender las necesidades de al menos 20 millones de personas en la Ciudad de México y su zona conurbada, pero, desafortunadamente, poco más de una tercera parte del producto final se desperdicia o se pierde en fugas encontradas en el propio sistema o en los hogares de la gente, como afirman las autoridades de la Comisión Nacional del Agua: “se desperdicia 40 por ciento del agua potable, que es gravísimo, y en especial en la Ciudad de México, en el Valle de México, no procesamos ni potabilizamos agua, ni la recuperamos, ni la reutilizamos”.

Búsqueda del recurso

Desde 1974 y hasta nuestros días, el Sistema Cutzamala ha aportado al Valle de México miles de millones de metros cúbicos de agua potable. En ese entonces, el río Cutzamala era utilizado únicamente para generar electricidad.

De acuerdo a datos del gobierno mexiquense, la primera etapa fue para suministrar cuatro metros cúbicos de agua por segundo solamente de la presa Villa Victoria; en segundo término se incorporó el aprovechamiento de la presa Valle de Bravo con un volumen de seis metros cúbicos por segundo; la tercera ampliación incluyó los subsistemas El Chilesdo y El Colorines, que aportaron otros nueve metros cúbicos.

Desde hace cinco años se planea una cuarta etapa que busca ahora el recurso en la presa Temascaltepec, de donde se obtendrían cinco metros cúbicos por segundo. Los vecinos de la zona la han rechazado y a ello se debe agregar que primero tendría que ser bombeado el líquido a Valle de Bravo, luego a Toluca y de ahí a la Zona Metropolitana del Valle de México.