La Biblia, texto sagrado de los cristianos y, en parte, de los judíos, constituye un maravilloso compendio de mitos, leyendas, enseñanzas, directrices... y, por supuesto, Fe. En este Libro Sagrado, al igual que en el conjunto de la tradición judeocristiana, los animales ocupan un importante lugar, especialmente por la gran carga simbólica que encierran.

La importancia de la Biblia

El legado y trascendencia de la Biblia alcanza casi todas las facetas de la cultura y la sociedad occidental. No sólo ha servido de fundamento para la fe y la conducta de judíos y cristianos, sino que también ha inspirado las tradiciones, la legislación y las normas sociales por las que se rigen numerosos países occidentales. Además, ha dejado su huella en muchos terrenos no específicamente religiosos; la lengua, la literatura, el arte y la música de Occidente están llenos de motivos e imágenes bíblicas.

La creación de los animales en la Biblia

"Dijo Dios: “Produzca el agua toda clase de seres vivos y revoloteen aves sobre la tierra contra la faz del firmamento celeste”. Y así fue. Y creó Dios los grandes monstruos marinos y todos los seres vivientes que bullen serpeando en las aguas según su especie, y toda ave alada según su especie (...). Entonces Dios dijo: “Produzca la tierra toda clase de animales domésticos y salvajes, y los que se arrastran por el suelo”. Y así fue. Hizo, pues, Dios a los animales domésticos y salvajes según su especie". (Génesis 1, 20-25).

Según la Biblia, así fue cómo Dios hizo a los animales en el cuarto y quinto día de la Creación, justo antes de crear al hombre. Los animales ya aparecen en el Génesis, primer libro de la Biblia, y siguen haciéndolo durante todos los demás libros, los 24 que componen la Biblia hebrea y los más de 60 que suma la Biblia cristiana.

La cristianización de los mitos arcaicos

Son diversas las razones de la aparición de los animales en el Libro Sagrado. En determinadas ocasiones es posible que los autores, especialmente del Antiguo Testamento, recogieran mitos o leyendas de otras culturas o, incluso, determinados cultos totémicos de la antigüedad que, alterados y modificados, servían para explicar muchos de los misterios de la naturaleza (por ejemplo el Diluvio Universal, con analogías mitológicas griegas y akkadias). Simultáneamente, estos mitos se cristianizaban, al atribuir todos los fenómenos sobrenaturales o inexplicables a los designios de Dios.

El simbolismo animal en la Biblia

Los animales aparecen como símbolos, no sólo en la Biblia, sino en todas las representaciones judeocristianas. Todas las religiones abundan en fenómenos y hechos inexplicables y complejos, a los que sólo se accede por la fe. En multitud de ocasiones, estos complicados sucesos eran mostrados ante los ojos de los no iniciados en formas llenas de fuerza y expresividad, en aquellos seres u objetos con los que compartía su vida y que hacían mucho más fácil su comprensión. Así, conceptos como Dios, Jesús, Iglesia o Satán se expresaron en las sencillas figuras de peces, águilas, leones, corderos, serpientes... entre otros muchos animales. La intrínsecamente complicada teología y la mística, los milagros y los santos también encontraron en el mundo animal y vegetal (la vid, el olivo, la espiga) sencillos motivos que los representaran.

Es bien sabido que los primeros cristianos adaptaron al nuevo culto antiguos símbolos religiosos, muchos de los cuales fueron consagrados a la representación de Jesús. Así ocurrió con el león, el águila o el delfín, animales que anteriormente representaban a diferentes dioses del panteón olímpico en Roma y Grecia. Con la expansión de la nueva religión, paulatinamente fueron sumándose más y más simbologías de contenido natural que se consideraban adecuadas para conducir los pensamientos del hombre hacia Dios, para resumir los grandes temas de la vida espiritual del cristiano o para representar a Cristo en alguna de sus manifestaciones.

El Tetramorfos

El primer Ser es como un león; el segundo Ser, como un novillo; el tercer Ser tiene un rostro como de hombre; el cuarto Ser es como un águila en vuelo. (Apocalipsis 4, 7).

Dentro de los numerosos animales que el cristianismo adoptó como símbolos, son estos cuatro los que en más ocasiones han representado la esencia misteriosa de Cristo, a los que conjuntamente se denomina Tetramorfos (“cuatro formas”). Aparecen unas veces diferenciados, y otras fundidos en un único ser extraño y desconcertante. El profeta bíblico Ezequiel, a finales del siglo VI a.C., y el evangelista San Juan, en los primeros años de la Iglesia, descubrieron estos animales en sus visiones del Carro de Yahvé y del Trono de Dios, respectivamente. Tanto en San Juan como en Ezequiel, estos cuatro animales (león, toro, hombre y águila) son el compendio de la creación, pues representan lo más noble, lo más fuerte, lo más sabio y lo más ágil que hay en ella.

Cuatro animales para los cuatro evangelistas

Desde San Ireneo, uno de los primeros Padres de la Iglesia durante el siglo II de nuestra era, la tradición cristiana adjudicó estos símbolos a los cuatro evangelistas: el león a Marcos, el toro (o buey) a Lucas, el hombre (o ángel) para Mateo y el águila para Juan. Estos cuatro animales acompañan generalmente a los Evangelistas o aparecen solos y sirven para identificarlos en sus abundantes representaciones, fruto de la profunda reverencia que la Iglesia ha dedicado a los cuatro.

¿Animales cristianos y animales paganos?

Como hemos podido ver con el ejemplo del Tetramorfos, los animales que lo componen son bestias con una importante carga simbólica, si no veneración, en otras religiones o sistemas mitológicos arcaicos como el griego o el egipcio, considerados ritos paganos por los cristianos. Sin embargo, hay muchos otros animales que adquirieron su protagonismo con el cristianismo, caso de la paloma, el cordero o el chivo.

¿Por qué razón sucedió esto?, ¿hay diferencias entre animales “cristianos” y “paganos”?, ¿por qué no se sustituyó completamente a los animales simbólicos del pasado? Las respuestas a éstas y otras incógnitas intentarán ser desveladas en los artículos "Los animales salvajes y el cristianismo" y "Los animales domésticos y el cristianismo".