La generosidad tiene un significado muy grande que es tomar el tiempo para cuidar de otros. Según la Biblia todos debemos hacer más cosas buenas por nuestro prójimo, comenzando por nuestros seres queridos, nuestra pareja, nuestros hijos, nuestros padres o hermanos, por nuestros vecinos y aún por nuestros enemigos.

Significado de la generosidad

La generosidad fluye del amor y su principal demostración se traduce en el tiempo que podemos dedicar a los demás. ¿Cuánto tiempo por ejemplo dedicamos a nuestros hijos, a nuestra familia, a los seres que amamos? El tiempo es uno de los regalos más valiosos que podemos dar, porque cuando ofrecemos nuestro tiempo estamos comunicando amor al otro, creando entre ambos, una fuerte conexión de relación.

La generosidad significa comunicar un valor personal, es dar siempre el perfecto regalo, es ser compasivos, es suplir una necesidad ya sea física o espiritual en el momento indicado, un abrazo, una sonrisa o un hombro en el cual alguien puede refugiarse en un momento dado. Por otro lado cuando no tomamos tiempo para dar a otros, estamos expresando que no nos importan lo suficiente.

Generosidad es pues dar, cuidar, ayudar y servir; es permitir que otros conozcan la misericordia a través de nosotros y es a su vez recibir la misericordia para nosotros como lo dicen las Escrituras en el libro de Mateo 5:7, “Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia”.

Generosidad financiera

La generosidad implica dar financieramente también y el dinero es un recurso que sirve para ayudar y bendecir a otros que estén en condiciones más desafortunadas que las nuestras. ¿Cuántas veces no derrochamos nuestro dinero en nimiedades, cuando pudiéramos hacer un mejor uso de él, dándolo a alguien que pudiera necesitarlo más? Es además maravillosa la sensación que nos produce el poder suplir una necesidad a alguien que realmente lo requiera.

Los beneficios de la siembra y la cosecha

Muchas personas piensan que la mejor manera de conseguir dinero es ahorrando; y claro que es necesario ahorrar, y hacerlo genera grandes beneficios, pero lo que produce mayores dividendos es invertir. Y una buena inversión es dar, ayudar, servir, ser generosos con aquellos menos afortunados. Es además esta, una ley física natural sustentada por la Biblia.

En El libro de Gálatas 6:7 dice: “Todo lo que sembrares eso también segaréis”. Si sembramos alegría, cariño, entusiasmo y amor, con absoluta seguridad que eso mismo cosecharemos de manera invariable. De igual modo si sembramos financieramente en otros, así mismo, recibiremos bendición financiera. En Proverbios 11:25 dice: “El alma generosa será prosperada; y el que saciare, será también él saciado”

En Proverbios 19:17 dice: “El que se apiada del pobre, presta al Señor, y Él lo recompensará con creces por su buena obra” y Deuteronomio 15:11 expresa lo siguiente: “Dice el Señor, nunca dejarán de haber necesitados en la tierra, y por eso yo te mando que seas generoso con aquellos que sufran miseria y pobreza”, porque ademas la generosidad tiene que ver con la filosofia del cristianismo.

Definitivamente la generosidad trae enormes beneficios tanto para el que recibe porque está siendo suplida su necesidad, como para el que da, quien en realidad está ahorrando o sembrando para su propia necesidad futura. Además debemos sembrar constantemente porque de este modo nunca nos faltará la constante cosecha.

La generosidad es dar, ayudar y servir

A veces nos preguntamos que podemos dar a aquellos a quienes más amamos. Ser generosos con nuestro tiempo, sembrar mucho amor, expresar con palabras y aún con hechos lo que sentimos, ofrecer nuestra ayuda, es el mejor regalo que podemos brindar siempre.

También podemos ser generosos al dedicar nuestro tiempo a aquellas personas que se encuentran solas en el mundo y es una buena terapia para ellos; o aún si alguien se encontrara solo, sin familia pudiera sentirse mucho mejor al ir y compartir de su tiempo brindando compañía a otros en su misma situación. Doris Lessing decía: “Se tienen menos necesidades cuanto más se sienten las ajenas”.