Hablar con los chicos sobre sexo no es fácil. Se requiere de valor, esforzarse un poco y tener práctica. Sin embargo, responder a los hijos con información directa y honesta sobre la salud sexual es la mejor manera de apoyarlos para obtener una vida sexual saludable, incluyendo información sobre las enfermedades de transmisión sexual (ETS) y cómo evitarlas.

Cuándo hablar con los chicos sobre sexo

Los niños aprenden a pensar y a sentir sobre su cuerpo y su comportamiento sexual a partir de lo que se dice y hacemos con ellos desde que nacen –la manera en que se les toca, viste, habla, la forma en que se les enseña a referirse a las partes de su cuerpo, la retroalimentación sobre su comportamiento y cómo nos comportamos en su presencia.

Pero no hay que apresurarse a recuperar el tiempo si no se ha hecho. Lo importante es que como padres debemos estar disponibles cuando el chico desea hablar sobre el tema y brindarle confianza y nunca infundir miedo.

Cómo iniciar una conversación sobre sexo y sexualidad

Casi todos los padres saben hablar sobre la reproducción y la sexualidad humana en términos generales y básicos. Pero descubren la dificultad de hablar sobre las relaciones, el sexo y la sexualidad entre las personas.

Sin embargo, hay momentos en nuestra vida diaria que nos permiten abordar el tema de manera no premeditada, sino como cualquier otro tema trivial. Por ejemplo, un programa de televisión que presenta a un personaje en la pubertad, una vecina o amiga embarazada o cuestionar los anuncios espectaculares respecto a nuestros cuerpos y la imagen que proyectamos a partir de ellos.

Hay que reconocer el momento oportuno para hablar sobre sexo y sexualidad con los hijos. Se recomienda observar cuando surgen los temas que le gustaría tratar con los hijos. Es importante también que los padres o tutores consideren sus propias opiniones y valores sobre dichos temas y la manera de expresarlos claramente ante los hijos.

Es probable que en un principio los chicos pregunten el motivo por el que se hace la pregunta, o busquen la respuesta adecuada sólo por agradar a sus padres. Sin embargo, la práctica permitirá una conversación tranquila, cómoda y más que nada honesta.

Activar la comunicación

Cuando se trata de chicos pequeños, es oportuno plantear preguntas como: “¿Sabes el nombre de las partes de tu cuerpo? ¿Sabes por qué los chicos son diferentes a las chicas? O, tu tía está embarazada, ¿sabes lo que eso significa?”.

En el caso de chicos preadolescentes, pueden cuestionarse de esta manera: “¿Qué sabes sobre los cambios de la pubertad? ¿Qué piensas de ese periodo? ¿A qué edad deberían empezar a tratarse los chicos?”.

En cuanto a los adolescentes, las preguntas a plantear incluyen: “¿Cómo has cambiado en los últimos años? ¿Qué es lo que te gusta y lo que no te gusta sobre tales cambios? ¿A qué edad crees que una persona está preparada para tener sexo? ¿Cómo decidirlo?".

En caso de incomodidad en la conversación

Hay que vencer el miedo. Es un reto mostrarse abierto y disponible sobre cuestiones sexuales, pero es importante enfrentar la duda si se desconoce una respuesta pero proponer la búsqueda conjunta de la misma.

Admitir la sensación de incomodidad al hablar de esos temas es útil tanto como asegurar que se trata de una reacción normal en los que participan en esa conversación.

Un mito incuestionable es que hablar de sexo con los hijos los llevará a la experimentación sexual. Por el contrario, es más probable que los hijos que hablan de sexo con sus padres decidan posponer su puesta en práctica.

Es un hecho que los chicos mencionan que sus padres son la influencia más importante cuando se trata de sus decisiones y actitudes sexuales.

Qué debe decirse a los hijos y cuándo

Las respuestas a las interrogantes de los hijos varían de acuerdo con su edad. No puede responderse lo mismo a un chico de cinco años que a otro de diez que pregunta sobre el nacimiento, por ejemplo.

Dependerá del nivel de comprensión de los chicos la cantidad de información detallada a recibir. Es importante leer y documentarse de fuentes confiables para poder brindar la información que se requiere, por lo que se recomienda a los padres allegarse de la información.

Como padres, es oportuno replantearse sus propios valores, sentimientos y creencias. Es un error pretender que los valores de los padres son hechos incuestionables. Por ejemplo, decir a una chica que “no se puede confiar en un hombre cuando se citan”, no es un hecho sino un valor. Declaraciones como esas pueden orillarla a dejar de escuchar y a no confiar más en la información que recibe de sus padres.

Es vital considerar la manera de expresarse corporalmente. Abrazarlos y besarlos con calidez les permitirá observar que sus padres son abiertos y que valúan el acercamiento que se les dispensa.

Hablar de sexo implica no solo hacer énfasis en los aspectos negativos de la sexualidad como las ETS, sino en los factores positivos como la intimidad, el respeto mutuo, el placer sexual y los beneficios para la salud de tener sexo responsablemente.

Mayor información para compartir con los hijos

Si se desea hablar con los chicos de manera más profunda, es recomendable consultarlo con su pareja, alguien de la familia, pero de preferencia con un profesional en la materia.

La educación sexual en las escuelas juega un papel muy importante con respecto a la sexualidad de los chicos. Los programas escolares sobre sexualidad en clase permiten a los chicos recibir información adecuada, desarrollar valores y actitudes respecto al tema, aprender a hablar sobre sexo con sus compañeros y a obtener respuestas a preguntas que tal vez no desean plantear en casa.

Por último, los padres pueden jugar un papel más importante al propugnar una educación sexual efectiva en las escuelas de sus hijos.