El inicio sexual es cada vez más prematuro, así como también el consumo el alcohol y de drogas. Los embarazos no deseados se dan a edades cada vez más tempranas. Por eso es importante saber cómo ayudar a los chicos a cuidarse, respetarse y a no cometer errores que puedan arruinarles o complicarles la vida que tienen por delante.

La importancia del diálogo con los adolescentes

Ante todo la respuesta es el diálogo. Hablar con los chicos, desde la más tierna infancia es fundamental. Sin embargo, no es suficiente. La relación con los chicos en la infancia además debe ser muy empática y abierta. Si un niño que lleva a su casa una mala nota en el colegio es reprendido con severidad, o siente que sus padres tienen un gran disgusto, es muy probable que tienda a ocultar cosas que intuya o sepa que a sus padres van a reprobar.

Esta actitud hará muy difícil a sus padres ayudarlos. Es importante que los chicos sepan que pueden contar con el apoyo de sus padres para cualquier cosa.

Trabajar la autoestima

La autoestima es otro factor fundamental. El amor por sí mismos traerá aparejado también el auto respeto. Un adolescente con buena autoestima será más seguro de sí mismo y por ende menos propenso a tomar actitudes que no le hagan bien solo por querer pertenecer a un grupo. Lo que es más, se rodeará de amigos que lo beneficien.

Es básico para que un niño tenga una buena autoestima, que se sienta querido por sus padres. No basta con quererlo. Es función de los padres que los hijos se sientan queridos por ellos. Un hijo debe irse todos los días a dormir sintiendo la mirada enamorada de sus padres.

Esto no significa que algún día un niño no pueda irse a dormir en penitencia y sin comer postre. Los límites son importantísimos, sin embargo hay que tener cuidado con no descalificarlos. Cambiar el sos un egoísta, por: te portaste de forma egoísta. O sos malo, por: esa fue una fea actitud. Un niño que constantemente es calificado de bruto por sus padres sentirá que es bruto, lo sea o no. Lo mismo sucede con cualquier otro mote.

Negociar manteniendo límites claros

Estas actitudes durante la infancia de los chicos ayudarán pero no serán suficientes cuando la adolescencia y su rebeldía lleguen con todo su furor. Cuando esto ocurre ante nada hay que mantener límites claros. Sin embargo, también es importante negociar.

Si un adolescente quiere ir varias veces a una matine, a donde van a estar todos sus amigos pero a sus padres no les parece conveniente, deberán mantenerse firmes en su postura, pero luego compensarlos dejándolos hacer una reunión en su casa. De esta manera, los límites seguirán firmes y los adolescentes podrán tener diversión supervisada.

Empatía, hablar del sexo con naturalidad y franqueza

Hablar de sexo, drogas y alcohol con naturalidad y franqueza es fundamental. Si estos temas no son hablados en casa, serán hablados en cualquier otro ámbito, tal vez menos propicio. Es buena idea incluso debatirlos abiertamente en familia. Lo óptimo es no tomar una postura moralista y explicarles lo que “debe ser” de acuerdo a las normas de la sociedad, si no hablar con franqueza y empatía sobre como el tener sexo antes de tiempo puede hacerlos sentir, las posibilidades de embarazos no deseados, el contagio de enfermedades y los efectos que producen el alcohol y las drogas en su comportamiento y las consecuencias en sus neuronas.

Que los padres compartan anécdotas de la propia adolescencia, de los sentimientos que hayan tenido en ese entonces o citar historias de familiares o amigos que hayan incursionado en el mundo de las drogas y las consecuencias que tuvieron en sus vidas es tan importante como dejarlos expresarse con libertad y no censurarlos.

Practicar deportes

El deporte en esta etapa es también trae muchos beneficios. Incentivarlos a hacer deportes sobre todo en equipo, es muy productivo. De esta manera además de ejercitar su cuerpo, aprenderán a templar su carácter, descargarán energía, socializarán de la manera más sana posible y tendrán otros temas de conversación. Esto ayudará a poner la libido en otro lado y a que las hormonas y rebeldía no dominen su vida por completo.

Estar involucrados con los adolescentes es muy importante. Padres que son muy unidos a sus hijos durante la infancia tienden equivocadamente a alejarse de ellos cuando la adolescencia se asoma. Este es un tiempo para acercarse aún más. Muchas veces no resulta fácil ya que en ocasiones hay que armarse de paciencia para soportar desplantes y transgresiones de todo tipo.

Sin embargo, es necesario acompañarlos y ayudarlos en este momento más que nunca, teniendo en cuenta que la adolescencia es una etapa difícil, por la que todos hemos pasado y es necesaria para el desarrollo personal.