El portal WikiLeaks se ocupa de la publicación de informes confidenciales de Gobiernos y organizaciones que revelen “comportamientos poco éticos” y que se considera que la opinión pública tiene derecho a conocer. Esa es la teoría. WikiLeaks lleva funcionando desde el año 2006 y ha recogido incluso algunos galardones, como los concedidos por la revista The Economist en 2008 o Amnesty International en 2009.

En las últimas semanas, WikiLeaks se encuentra bajo el foco mediático mundial tras la mayor filtración de documentos confidenciales de la historia, el llamado Cablegate, que incluye 251.187 cables o comunicaciones entre el Departamento de Estado norteamericano y sus embajadas en decenas de países. Esto ha creado una crisis diplomática pocas veces vista entre EEUU y los países involucrados.

Terremoto en EEUU por las filtraciones

En EEUU, el incidente ha originado un auténtico terremoto. De modo previsible, figuras como el lingüista y activista libertario Noam Chomsky elogian a WikiLeaks y a Julian Assange, su máximo responsable, pero otros no dudan en identificarlos con el terrorismo, y algún senador estadounidense ha llegado a pedir la muerte de Assange o a justificarla.

La cosa está pues que arde, y muchos perciben en los acontecimientos de los últimos días una firme voluntad de EEUU de poner a Assange y a WikiLeaks fuera de la circulación, o como mínimo desprestigiarlos lo suficiente para que el impacto de los filtrados sea menor. Esto explicaría las acusaciones a Julian Assange de delitos de abuso sexual en Suecia.

Internet ha cambiado las reglas del juego en la comunicación

Hace no demasiados años, un medio cualquiera (emisora, diario, cadena de televisión) responsable de un filtraje de estas proporciones, habría sido cerrado sin muchas complicaciones. El “problema” es que cerrar WikiLeaks se ha revelado imposible. Internet ha cambiado por completo las reglas del juego.

Al sitio original ya se le ha echado el cierre, desde luego, pero han aparecido ya casi 800 mirror sites o sitios espejo que reproducen de manera íntegra el contenido original, y a ese enorme número se van añadiendo constantemente nuevas direcciones. Y Mastercard y Paypal, que cancelaron sus cuentas con WikiLeaks (seguramente por presiones de EEUU), han sufrido ataques por parte de hackers.

Detención de Assange: presuntos delitos de abuso sexual

Julian Assange fue detenido en Londres el 7 de diciembre de 2010. Suecia había emitido una orden europea de extradición. La razón, los cargos de presunto acoso o abuso sexual en el país escandinavo durante una visita en agosto, presentados por dos mujeres cuyos nombres trascendieron más tarde: Anna Ardin y Sophia Wilen.

Según la versión de las acusadoras, los hechos sucedieron más o menos así: en agosto de 2010, Julian Assange viaja a Suecia para participar en un seminario. Fue recibido por Anna Ardin, voluntaria de WikiLeaks y miembro de la ONG Brotherhood Movement, involucrada en la organización del acto. No conocía a Assange personalmente, aunque se habían intercambiado correos electrónicos y llamadas. Ardin lo acogió en su domicilio de Estocolmo, permitiéndole permanecer allí, mientras ella marchaba de viaje unos días.

El día que Ardin regresó, Assange y ella cenaron juntos, y la noche acabó en aventura erótica. Según la versión de Anna Ardin, el preservativo se rompió y ella le pidió a Assange que parara, pero este no quiso.

Pese a ello y a la futura denuncia presentada, el clima de cordialidad entre Assange y Ardin aparentemente continuó e incluso se celebró en el domicilio de Ardin una fiesta en honor del fundador de WikiLeaks.

Segunda aventura erótica: Sophia Wilen

La segunda aventura erótica de Assange en esos días suecos fue con Sophia Wilen, de 26 años, a la que había conocido en el seminario que lo había llevado a Suecia. Sophia quedó fascinada e invitó a Assange a su casa. Esta vez el condón no se rompió, pero al ir a repetir a la mañana siguiente, Assange se negó a usar preservativo. A pesar de todo repitieron, quedando Wilen preocupada, según dijo más tarde en su denuncia, por la posibilidad de quedarse embarazada o de contagiarse de alguna enfermedad de transmisión sexual.

Acuerdo entre Anna y Sophia

Ardin y Wilen se conocían del seminario, y parece ser que pusieron de acuerdo sus versiones, antes de presentar los cargos contra Julian Assange.

Como se ve, el asunto es algo confuso. Decíamos arriba que no son pocos los que piensan (empezando como es natural por el propio Assange) que las acusaciones y la solicitud de extradición por Suecia responden a una maniobra de EEUU para diluir el impacto político de las filtraciones, al quedar “desprestigiada” su fuente. Otros opinan que la cosa se debe tan solo a la "extrema sensibilidad" de la justicia y la sociedad suecas en referencia a todo lo relacionado con presuntos delitos sexuales. En las próximas semanas o meses, sabremos más.

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