Sacrificio por el otro, pruebas de amor, olvido de la propia vida, expectativas, sueños en conjunto, son algunos de los factores del amor romántico, ese que se vivía años atrás antes de que la apertura ideológica, la información difundida por los medios de comunicación y las actitudes culturales cambiaran estos esquemas.

Por definición, las aventuras de una noche no soportan tintes rosas, el propósito es pasar un buen momento, disfrutar al máximo el instante y olvidar lo sucedido al siguiente día. Se pensaría que este tipo de relaciones son fáciles, pero no todas las personas, especialmente las mujeres, pueden hacer que una noche de placer pase sin pena ni gloria.

El género es un factor influyente

Las mujeres todavía son más cuidadosas en este tipo de relación. El 80% de las mujeres prefiere tener sexo con personas conocidas: amigos, colegas, vecinos, ex novios, que con desconocidos. El afecto y la admiración arrastran al erotismo. Los hombres son más tranquilos al respecto, mientras un 85% de ellos aceptan naturalmente las aventuras momentáneas, un 5% de las mujeres las practican.

Una noche de pasión sin remordimientos

Estos son unos de los factores para tener en cuenta:

  • Mantener bajo control el amor, los sentimientos no van en este viaje.
  • Las ilusiones están prohibidas, no construir ningún tipo de afinidad.
  • Eliminar el concepto de amor a primera vista.
  • No buscar compañía ni aumento de autoestima con este tipo de relaciones.
  • No temerle al riesgo.
  • Tomar las precauciones básicas para el tema: traer preservativos y evitar llevar desconocidos a la casa, un hotel es lo más recomendable.
  • Dejar los puntos claros con la otra persona para evitar malos entendidos.
En la actualidad se dicen muchas cosas con respecto al sexo, ha dejado de ser tabú para convertirse en medicina para curar muchos males: disminuye el stress, las hormonas liberadas durante el acto sexual, como la estimulación de determinados nervios, relajan todos los músculos del cuerpo y poseen un efecto tranquilizador que dura incluso varios días, ayuda a manejar mejor futuras situaciones estresantes, además de mantener la tensión arterial equilibrada.

A las mujeres, tener relaciones sexuales les aumenta los estrógenos, lo que ayuda a mantener la piel tersa. Es un antídoto contra el dolor como las cefaleas, espasmos y dolores musculares. Además de la acción calmante de las endorfinas y oxitocinas que se liberan en el orgasmo, se incrementan los niveles de corticoides naturales, que tienen propiedades analgésicas.

La sexualidad forma parte de la naturaleza del ser humano, en el siglo XXI, es conveniente para la salud del hombre y la mujer que se asuma con naturalidad. Ambos están en su derecho a disfrutar el gozo que proporciona la práctica del sexo. En el Congreso Mundial de sexología de Valencia en 1997 se habló por primera vez de derechos sexuales, los cuales incluyen tanto el derecho a disfrutar como la responsabilidad para practicarlo.