Sus apariciones públicas son seguidas y analizadas minuciosamente. Tanto su discurso como sus movimientos corporales son criticados o alabados. El personaje de Mourinho se ha convertido en el máximo exponente del dicho “prefiero que hablen de mí aunque sea para mal”. Y es que no es para menos: “No me llamen arrogante, simplemente soy especial”, fue una de sus primeras frases lapidarias. A pesar de su mala fama, el universo femenino se rinde ante su semblante de emperador ya que encaja a la perfección dentro del estereotipo de “chico malo” que tanto gusta a las mujeres.

El bello Maquiavelo

José Mourinho podrá caer mejor o peor, pero es innegable el estupendo físico de este entrenador casi cincuentón. Su cabeza bien poblada posiblemente sea la envidia de muchos hombres, entre ellos, la del propio Pep Guardiola, otro guapo y estiloso entrenador. Las canas le dan ese toque a lo Richard Gere convirtiéndole en un madurito llamativo.

El corte de su rostro y sus rasgos altivos le dan un semblante cercano a los antiguos emperadores romanos. De ojos grisáceos y rasgados, su pícara mirada y su expresión permanente de “enfadado con el mundo”, le otorgan un irresistible atractivo. Hasta el vestuario del Real Madrid ha quedado embriagado por su magnetismo llegando incluso a apodarlo como “el Guapo”.

En cada aparición pública queda patente su preocupación por la moda y la imagen. Mourinho es un habitual dentro de las listas de los hombres mejor vestidos, aunque su estilo es algo ecléctico. Igual luce una imagen dejada, con barba de dos o cuatro días y cabello despeinado, que se presenta con un impecable y estudiado atuendo. Normalmente opta por el traje de alta costura, siempre a medida y con pantalones de silueta slim. Su gama cromática es más bien reducida y gira en torno a los tonos grises y colores oscuros como el negro y el azul marino.

De estilo clásico, elegante e influencia italiana, su extrema sobriedad le da un aire demasiado conservador el cual contrarresta llevando la corbata anudada a medias y de manera informal.

Otra de sus señas son los blazers y abrigos hasta la rodilla, además de los zapatos de ante marrón chocolate de la marca Tods que casi siempre lleva y que cuestan alrededor de 350 euros el par. Sin lugar a dudas, Mourinho es un encantador sibarita.

Mourinho y las mujeres

A pesar de llevar 20 años casado con su mujer, Matilde, han sido muchos los rumores publicados por la prensa sensacionalista que especulan sobre las supuestas relaciones extra-matrimoniales de Mou y sus dotes como Don Juan.

El diario británico “The Sun” destapó en 2007 la supuesta historia de amor entre Mourinho y una joven dependienta portuguesa llamada Elsa Sousa. El romance duraría dos años y existen testigos que reafirman dicha relación. La noticia corrió como la pólvora pero de seguida fue acallada por el propio Mourinho a base de denuncias. Elsa contó que José era un amante excepcional y que se pasaban horas haciendo el amor mientras escuchaban canciones de Sting o Bryan Adams.

Años más tarde mientras entrenaba al Inter de Milán se reavivaron los rumores de divorcio pues se le relacionó con una mujer italiana. Fue también en Italia donde se realizó un estudio que determinó que el técnico del Real Madrid era el elegido como amante ideal para las italianas. Mourinho cautivó también a diversas presentadoras y modelos famosas, como la polémica Alba Parietti o la actual novia de George Clooney, Elisabetta Canalis.

Alba Parietti dijo que era su hombre ideal pues tenía todas las características que le gustaban: narcisismo patológico, locura en los ojos y pura sexualidad. Llegó incluso a decir que había tenido un affair con el entrenador, y que el propio Mourinho le había mandado un ramo de rosas rojas por San Valentín. Más tarde lo negaría todo afirmando que se trataba de una broma.

En nuestro país la única mujer que por el momento ha hecho pública su predilección por Mourinho ha sido la escritora y tertuliana Pilar Rahola. Posiblemente hayan muchas más fans locas, y si sigue la tendencia no es de extrañar que la noche madrileña le llegue a confundir y reactive de nuevo los rumores que le adjudiquen una nueva amante mourinhista.