El sentido de pertenencia es el grado de aceptación que una persona tiene por parte de los demás. Es sentirse parte o miembro importante de un grupo, identificándose y comprometiéndose totalmente con el mismo, a la vez que se siente parte activa, valorado y respetado en él. Es por eso que tiene que ver mucho también con el concepto de identidad y con tener un propósito en la vida.

El concepto de identidad

El primero y más importante grupo en el cual se forma o desarrolla el sentido de pertenencia es la familia. Es determinante el papel que como padres desempeñemos con nuestros hijos a este respecto. Si el niño se siente aceptado y bien valorado en el hogar, tendrá un buen concepto de identidad acerca de si mismo, de quien es, sintiéndose parte de una comunidad a la cual pertenece y el porcentaje de éxito para relacionarse y socializar fuera de él es altísimo.

En este pequeño grupo ellos aprenden a valorarse y a valorar a los demás y toman conciencia de lo que significa el respeto y la responsabilidad. Aprenden a compartir y apoyar, a expresar sus puntos de vista y a escuchar a los otros, siguiendo unos lineamientos o reglas que se determinan en bien del grupo en general.

El niño con buen sentido de pertenencia

  • Es colaborador y amable.
  • Es amigable y se relaciona con facilidad.
  • Tiene gran sensibilidad hacia los demás.
  • Sabe cooperar y compartir.
  • Se siente cómodo en grupo.
  • Es fácilmente aceptado por los demás.
  • Demuestra actitudes positivas.
  • Se siente valorado y respetado.
  • Tiene un buen concepto de sí mismo.
  • Suele expresarse con seguridad.
  • Sabe adaptarse a las circunstancias con facilidad cuando tiene que hacerlo.
  • Es hábil para enfrentar los problemas y buscar soluciones.
  • Acepta a las personas como son.

El sentido de pertenencia bajo principios bíblicos

Es importante que nuestros hijos sientan la seguridad de crecer en el seno de una familia. Una familia que sea para ellos refugio en medio de la tormenta; que sea respuesta a sus inquietudes; que se sientan esperados, valorados y amados como valiosos miembros de esta. Que se sientan acogidos y protegidos, pero también aceptados y respetados.

Un hogar al cual quieran regresar siempre después de su larga jornada diaria, porque sienten que es ahí donde podrán descansar y recuperar fuerzas para el siguiente día.

Amor incondicional

El libro de 1 Corintios 13:4-6 dice: “El amor es sufrido, es benigno; el amor no tiene envidia, no es jactancioso, no se envanece; no hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor. No se goza de la injusticia, más se goza de la verdad. Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta”.

Es el amor perfecto y es el que debemos dar a nuestros hijos, porque ellos lo necesitan y significa que debemos dar buen ejemplo, porque es así como ellos aprenden; que debemos sacrificarnos por ellos y ser también muy pacientes cuando se equivoquen; pero también que debemos perdonar para que aprendan de ese modo a perdonar.

Cómo poner límites a nuestros hijos

“Instruye al niño en su camino, y aun cuando fuere viejo no se apartará de él”, Proverbios 22:6. Los niños necesitan límites para crecer mentalmente sanos, estables y seguros. Un río es río porque tiene límites, y cuando se sale de su cause se convierte en inundación, dejando así de ser río para convertirse en caos. Es así como aprenden el respeto por si mismos y por los demás.

Enseñar a nuestros hijos a ser generosos

“Al que ayuda al pobre, nada le faltará”, Proverbios 28:27; "Cuando le ayudas al pobre, a Dios le prestas; y El paga admirables intereses sobre el préstamo" , Proverbios 19:17. Es importante enseñar a nuestros hijos a ser generosos porque es como ellos se sensibilizan ante los demás, a la vez que activamos en ellos la ley universal de la siembra y la cosecha, que dice que “todo lo que sembrares eso recogeréis”, Gálatas 6:7.

Cuando sembramos amor, recibimos amor; cuando somos generosos otros serán generosos en algún momento con nosotros, o aún con nuestros hijos. Todo es recíproco. Quien tiene un sentido de pertenencia tiene identidad y quien tiene identidad tiene un propósito en la vida, y ese es el motivo de nuestra existencia.

Es pues sumamente importante que nuestros hijos desarrollen este sentimiento de pertenencia en el hogar porque si ellos no lo sienten en familia, buscarán eso que les falta en otros grupos cuyos ideales tal vez no sean los más apropiados como las pandillas, por ejemplo.