Con la adquisición de la vivienda principal, tanto si es un piso modesto como si se trata de una casa de lujo, lleva consigo la suscripción, o al menos así debería ser, la contratación de una póliza de seguros contra posibles daños.

Cuestión no siempre fácil de resolver es saber qué riesgos deben cubrirse y cuáles los criterios con que deben valorarse tanto continente como contenido. Para salir de tanta duda, bueno será tener en cuenta unos sencillos consejos de cómo asegurar el hogar.

Los importes a asegurar en el seguro del hogar

Los importes a cubrir parecen correctamente identificados ya que se toman directamente de los importes desembolsados para la compra. Pero estos importes no son correctos.

Los importes que deben tomarse como referencia para la cobertura del continente, es decir, los correspondiente a las paredes y a las instalaciones fijas; deben ser los costes de reconstrucción.

Los costes de reconstrucción es el coste por metro cuadrado que nos cobraría una empresa de construcción para volver a dejarnos la vivienda en las mismas condiciones de calidad en la que la teníamos antes del siniestro.

Cuando se adquiere una casa, por ejemplo se paga no solo el coste de la construcción de la casa sino también las licencias urbanísticas, las acometidas de agua, luz, teléfono, gas, etc, y el coste del terreno.

Es habitual que este importe sea el que se consigne en la póliza para la cobertura de las paredes. Como puede verse, este importe no es el correcto, de hecho le estamos regalando el dinero a la compañía de seguros y al agente o corredor de seguros.

Asegurar correctamente el continente y el contenido de la vivienda

Para asegurar correctamente las paredes del hogar solo hay que suscribir los costes de reconstrucción ya que el terreno no desaparece y las acometidas de los diferentes servicios (agua, luz, teléfono, gas, etc.). Estos servicios seguirán disponibles en caso de que la casa desaparezca, por ejemplo, a causa de un incendio.

Para determinar el valor del contenido, bastará con hacer una suma aproximada de todos los bienes que tengamos, a saber: vestuario, electrodomésticos, complementos personales, cuberterías y enseres del hogar entre otros conceptos.

Qué coberturas se deben cubrir en la póliza del hogar

Es imperioso contratar todas las coberturas básicas así como la desconocida extensión de garantías.

Pero la cobertura que se deber estudiar con más interés es la correspondiente a los daños por agua y la cobertura de daños estéticos.

Los daños por agua son los más habituales en el hogar y si además, lo que se está asegurando es un piso, entonces deberá prestarse especial atención a que se cubra también los daños causados por instalaciones comunes de la comunidad y no únicamente a los daños causados por las instalaciones propias del piso. ¿Por qué?

Muy sencillo, debe prevenirse la circunstancia de que en la comunidad de propietarios no haya una póliza de seguros o que, de haberla, no cubra los daños causados entre los vecinos por las instalaciones comunes.

La contratación de daños estéticos tiene su razón de ser en que al reparar, por ejemplo, unas humedades, no sólo hay que proceder a reparar el trozo de cañería roto sino que posteriormente habrá que volver a pintar la habitación o, en el peor de los casos, proceder a reemplazar todos los azulejos de la cocina o del cuarto de baño.

Cuidado con las exclusiones en las pólizas del seguro del hogar

En las zonas especialmente frías es bueno comprobar que la póliza cubra la rotura de instalaciones de agua por congelación. Este riesgo está expresamente excluido en muchísimas pólizas de seguros.

También es muy aconsejable la cobertura de responsabilidad civil como propietario del inmueble. Por ejemplo, cubrir los daños causados a un coche por la caída de una teja o parte de la fachada; pueden parecer causas muy peregrinas, pero la práctica dice que no lo son tanto.

Si se dispone de caja fuerte, convendrá recurrir a una póliza que permita cubrir el robo de joyas y efectivo en caja fuerte además del robo del resto del contenido.

En definitiva, se trata de hacer un listado de eventos que nadie desea pero que pueden suceder e identificar con un experto el coste de reconstrucción del hogar, sea casa o piso.