En el año dos mil nueve surgió en la red una campaña de concienciación para evitar el ruido. Todos los blogueros que quisieran unirse a dicha campaña debían colocar en el blog un post con un cartel donde se unían a la propuesta y debían hablar sobre el ruido. De esta manera se iniciaba una cruzada para acabar con el ruido, tan molesto para unas personas y tan interesante para otras.

Poca gente conoce lo que es el ruido en la realidad. Se describe el ruido como un sonido cercano e irritante que no es armónico y que rompe la estabilidad de un entorno. Un coche al pasar o una moto, la caída de un objeto o el discurrir de los juguetes de un niño. Pero hay muchas particularidades del ruido que sería interesante conocer.

Qué es el ruido

El ruido es un sonido que distorsiona un ambiente estable. Es un sonido no deseado por quien lo recibe. El ruido puede ser armónico y estable pero por diversas características tales como su frecuencia, el volumen amplio, la agudeza, puede no ser soportado por alguna persona que lo escuche aunque para otras puede ser incluso agradable. Todo ruido es sonido pero no significa que todo sonido sea ruido, si se toma como referencia la audición humana.

En muchas ocasiones hay personas que comentan que no soportan el sonido que hace el arco al frotar un violín. Suena chirriante si el arco pasa en cierta manera y no saca del instrumento las frecuencias que hacen de la pieza que interpreta algo creativo y digno de ser escuchado.

Por esta particularidad del oído y de la mente humana, se puede decir que la música no puede ser evaluada por la apetencia y la audición de los melómanos. El mismo concertista de violín a unos les suena de modo maravilloso y a otros les parece espantoso.

Igual ocurre con los músicos e incluso con los tipos de música. Lo que a unas personas les parece carente de calidad y estentóreo, a otras les parece agradable y propio del buen gusto. De tal manera que ha habido muchos compositores que han incluído ruidos en sus obras y al armonizarlos, han conseguido piezas maravillosas. Para las personas que gustan de dichas piezas, ese sonido es agradable y válido. Para quienes sus frecuencias chocan, es un ruido.

Tipos de ruidos

Hay dos definiciones para ruido: según la física, es un sonido que perturba la transmisión de una comunicación, sea por su volumen o por su incoherencia. En las comunicaciones, un ruido es un sonido que no se desea y no permite la comunicación entre las personas ni sus actividades. También son sonidos disarmónicos, simples o complejos que no permiten que la persona pueda llevar una vida normal.

El sonido se mide en decibelio y el ruido no deja de ser un sonido. Cuando la intensidad de dicho sonido es alta, sube el número de decibelios. Ya sobre 65 ó 100 decibelios el sonido es perjudicial para el oído humano. Y puede producir hasta enfermedades como la pérdida de la audición, además de problemas sociológicos y de convivencia como, por ejemplo, los vecinos que tienen alta la televisión a ciertas horas de la noche o el vivir cerca de un aeropuerto o de una estación de tren.

Psicológicamente, el ruido continuado provoca problemas. Precisamente este es uno de los efectos del viento catalán denominado “tramuntana” que puede provocar el trastorno de personas con oídos demasiado sensibles.

Contaminación y clasificaciones

Cuando la cantidad de ruido es excesiva, se puede hablar de contaminación acústica. Se produce en los lugares donde hay exceso de ruidos, por ejemplo, en una carretera concurrida, en una zona comercial o lúdica, cerca de un auditorio a cielo abierto.

Dicho exceso, además de los malestares que he mencionado anteriormente, pueden provocar hasta agresividad, en los niños va en detrimento de su rendimiento escolar y en las personas adultas desorientación, falta de descanso y fatiga.

Para clasificar los tipos de ruidos hay dos divisiones. Una en cuanto a la intensidad y otra en cuanto a la frecuencia, a la cual se han asociado colores. Es muy interesante poder escucharlos. Hay ruidos de varios colores: ruido rosa, ruido blanco y gris, ruido marrón o púrpura.

En cuanto a la intensidad, el ruido puede ser continuo, fluctuante o impulsivo. Si el ruido se mantiene en intensidad, sobre todo por debajo de los cinco decibelios, es continuo. Si sube o baja, es decir, si se producen variaciones en su intensidad, es fluctuante y si aumenta bruscamente, es impulsivo.