El Camino de Santiago fue durante la Edad Media uno de los itinerarios más importantes de Europa. Aparte de su importancia religiosa y devocional, a través de él discurrieron personas, ideas, y estilos artísticos como el románico. La Rioja posee un buen número de vestigios de aquel arte que se extendió por casi toda España.

El monasterio de San Millán de la Cogolla

Durante los primeros siglos de la Edad Media el monasterio de San Millán de la Cogolla se convirtió en el más importante “scriptorium” de la España cristiana. Fruto de esa intensa actividad son las primeras palabras en castellano hoy conservadas en este monasterio. En la actualidad aún se mantiene en pie aquel pequeño monasterio, el de San Millán de Suso, construido entre los siglos IX y XII sobre la roca y a partir de unas cuevas, cuya visita nos traslada a aquellos tiempos de austeridad y oración.

Para albergar las reliquias de San Millán, ya en el siglo XI se construyó una rica arca de madera decorada con una serie de placas de marfil esculpidas que narran la vida y milagros de este santo. El arca es hoy el ejemplo de escultura románica sobre marfil más importante de España y uno de los más importantes de Europa.

El Camino de Santiago riojano

El Camino Jacobeo a su paso por La Rioja posee numerosos ejemplos artísticos de arte románico.

En Logroño destacan las iglesias de San Bartolomé y Santa María de Palacio, con interesantes ejemplos de un románico de transición al gótico.

Avanzando por el Camino, en la villa Navarrete se conservan las ruinas del hospital de San Juan de Acre, cuya portada románica está hoy reubicada en el cementerio municipal.

Nájera, antigua Corte de los reyes de Pamplona, ha perdido los vestigios arquitectónicos románicos de su importante monasterio de Santa María la Real, sin embargo posee un ejemplo singular, la tapa del sepulcro de la reina Blanca de Navarra, del siglo XII.

Ya en Santo Domingo de la Calzada, fundamental hito jacobeo, encontramos el edificio románico más importante de esta región, su catedral. Este monumental templo de tres naves conserva buena parte de la cabecera románica original, la cual se comenzó a levantar a mediados del siglo XII. En una localidad de apenas cincuenta años de existencia se comenzaba entonces a erigir un templo para albergar el cuerpo del santo que da nombre a la ciudad, lo que dio lugar a una monumental iglesia medieval. En ella se conservan múltiples relieves de gran calidad realizados por escultores provistos de gran pericia y que participaron en la construcción de la catedral de Santiago de Compostela.

Las iglesias rurales de la Rioja Alta

Las localidades de San Vicente de la Sonsierra, Tirgo, Cuzcurrita de Río Tirón, Ochánduri, Treviana, Villaseca, Sajazarra o Castilseco conservan buenas muestras de otro tipo de iglesias románicas construidas ya en el siglo XIII en pequeñas poblaciones rurales.

En la actualidad son un ejemplo excepcional del románico que se construía en esta zona, conservando en su mayoría sus elegantes ábsides semicirculares, sus bellos capiteles, sus sencillas portadas decoradas y sus pinturas murales.

La Sierra

Iglesias y pequeños templos románicos se conservan a lo largo de toda la sierra riojana. En Canales de la Sierra se puede contemplar un bello y elegante pórtico al estilo de los que tanto abundan en tierras castellanas, y en Viguera el conjunto pictórico románico más importante de la región.

En Valgañón se puede apreciar una de las iglesias románicas más interesantes de La Rioja, con un esbelto ábside semicircular, una puerta con bellos herrajes medievales bajo una portada singular, y una pila bautismal de grandes proporciones.

Los castillos medievales

Otro de los atractivos artísticos del románico riojano son los castillos construidos en los siglos XI al XIII como consecuencia de la situación fronteriza de estas tierras. El de Clavijo, levantado sobre abruptos farallones, y el de Davalillo, en la localidad de San Asensio, elevado sobre un otero, son los dos ejemplos principales.

En fin, el variado románico riojano permite disfrutar de un rico legado medieval que abarca pintura, escultura y arquitectura en iglesias, ermitas, monasterios y castillos, rodeados ya de vides, ya de abruptos montes.