Existen ciertos acontecimientos particulares en la historia del rock en conjunto a los que debemos toda la producción musical de vanguardia que hoy día escuchamos, como el trabajo de Alan Freed y su tour por Norteamérica llevando a todos lados a los mejores músicos de Jazz y R&B a darse a conocer por su país. Alan Freed inventó el término Rock & Roll, pero su tour, aunque sirvió un tanto como protesta frente a American Bandstand, trajo algunas consecuencias realizadas en grupos como The Monkeys, la respuesta californiana, o sea Hollywoodense, a The Beatles. Se generó una escuela de adictos a la fama que hasta el día de hoy nos persiguen.

¿Y los clásicos?

Afortunadamente, siempre se puede contar con gente que está comprometida con el arte y el deseo de dar voz a quienes no tienen suficientes palabras para expresar sus emociones. Pink Floyd, Sex Pistols, The Clash, The Rolling Stones, Led Zeppelin, Black Sabbath, Jannis Joplin, Jimi Hendrix, clásicos ochenteros como Guns N’ Roses, Iron Maiden, Meat Loaf, los hijos neo-wagnerianos de la música clásica reducida a pentatónicas. ¿A quién se puede recurrir en estos días para escuchar una buena pieza? En gustos se rompen géneros y desde el reaggeton, el hip-hop, grupos como RBD y bandas de punk, cada quién encuentra el aliciente que necesita para dejar de sentir que su vida cotidiana está llena de sufrimiento.

En cuanto a rock se refiere, son indispensables bandas como los Arctic Monkeys, The Hives, Yeah Yeah Yeahs, y agrupaciones por el estilo. Gente que no necesita de disqueras y trabaja por el arte, viviendo de conciertos. Bandas que resisten la firma con cualquier sello discográfico el mayor tiempo posible, y cuando firman, lo hacen con una disquera pequeña e independiente que gusta de la música y el arte. Mientras tanto, se mantienen los músicos con los toquines, con los espacios en internet y el maravilloso flujo infinito de canciones gratuitas en podcasts mediante youtube.

El arte por el arte

Cualquier pieza musical llena el vacío en el corazón de alguien. No hay razones para despreciar a grupos como Moderatto, Jeans, Britney Spears, y otras cosas por el estilo. Aunque son totalmente distintos en la forma en la que expresan sentimientos fundamentalmente humanos, no tienen nada qué pedirle a The Pixies, Therion, ni Haggard.

El valor de la música está en la universalidad de cada intérprete para manifestar el modo en el que percibe su realidad. ¿De qué otra manera podríamos comprender los sentimientos que expresara Ludwig Van Beethoven en su Novena Sinfonía, siendo que la compuso y dirigió estando completamente sordo? Sin importar la procedencia o idiosincrasia del autor, la música siempre proveerá al alma de plenitud. Así como Vivaldi enternecía con sus violines los corazones de quienes lo escuchaban en su época, mañana vendrán nuevas bandas a seguir dejando su huella utilizando las baterías y las guitarras para darse a entender con la humanidad.