Desde el aspecto musical, audible en el poema según Johannes Pfeiffer, hasta la estricta contabilización de sílabas tónicas repetidas en cada verso propuesta por Henoc Valencia, definir el ritmo en la poesía es una labor de considerable esfuerzo.

Es indudable la importancia de la lingüística estructural para los estudios literarios desde principios del siglo pasado hasta nuestros días. El teórico búlgaro, Tzvetan Todorov ha contribuido a la divulgación del trabajo estructuralista del grupo de teóricos conocido como los formalistas rusos, entre los cuales, se encuentran O. Brik y Tomashevski, quienes elaboraron estudios importantes sobre el ritmo en la poesía.

Los formalistas rusos

En el ensayo de 1920-1927, "Ritmo y sintaxis", O. Brik persigue una definición científica de la palabra ritmo y la muestra como presentación particular de los hechos motores de la poesía.

La lengua poética según O. Brik, está regida por dos tipos de leyes: las leyes sintácticas y las leyes del ritmo; estas últimas complican la sintaxis y responden a la naturaleza musical de los sonidos del verso.

El ritmo, para Tomashevski, busca un efecto estético, se organiza en verso y está ligado a la pronunciación real, así que se funda en los elementos que podemos escuchar. La única condición obligatoria es que la forma poética organice sus elementos en series regulares. Además, los hechos de eufonía en el poema pertenecen al fenómeno del ritmo debido a que confirman la impresión de descomposición del verso o, al menos, dejan la impresión de dicha división.

Para este teórico, existen notables diferencias entre el concepto de ritmo y el de metro: el metro es la medida, da indicaciones sobre la igualdad de los segmentos entonacionales (versos), o sea, es el criterio de elección de las palabras dentro de la forma poética elegida. Las sílabas acentuadas o inacentuadas son equivalentes al interior del verso, debido a que los versos se organizan en segmentos entonacionales, comúnmente llamados frases.

Ducrot y Todorov

Otros teóricos como Oswald Ducrot y el mismo Todorov, no alejan los conceptos de ritmo y de metro; para ellos la diferencia entre uno y otro radica en el grado de abstracción. El metro es, según estos teóricos, un elemento que se repite y se basa en tres fenómenos lingüísticos: la sílaba, el acento y la cantidad. Gracias a esto, existen tres tipos de metros, cada uno basado en la repetición regular del número de sílabas, de acentos o de cantidades.

El verso para Ducrot y Todorov es una serie métrica de sílabas. Cada verso se delimita por la terminación de una figura métrica, manifestada mediante una pausa métrica. Luego, por este motivo, es imposible distinguir entre cesura y pausa final o entre cesura y verso, a menos que se recurra a la grafía. La medida gráfica de los versos puede no ser muy eficaz, pues un verso gráfico puede contener dos o varios versos métricos, y a la inversa.

Dos teóricos en lengua española: Navarro Tomás y Helena Beristáin.

En cuanto a estudios estructurales de poesía en lengua española, el español Tomás Navarro Tomás y la mexicana Helena Beristáin también han aportado sus conocimientos sobre el ritmo.

Navarro Tomás, para definir el ritmo y su periodización, parte de la correspondencia entre poesía y canto. De esta manera, la base esencial del ritmo son los apoyos del acento, y la diferencia entre verso y prosa se funda en la mayor o menor regularidad de los apoyos acentuales; un verso, para ser verso, necesita que la disposición de sus palabras produzca un determinado efecto rítmico.

Helena Beristáin define el ritmo de similar manera que O. Brick: repetición, a intervalos regulares, de un fenómeno; y de la misma forma que Todorov y Ducrot subdivide los ritmos en poesía según los fenómenos lingüísticos ya mencionados (para Beristaín son el ritmo cuantitativo –sucesión de sílabas largas y breves- y el cualitativo –repetición de acentos- además de algunos casos en los que fluctúan ambos tipos).

El ritmo aplicado a la literatura, según Beristáin, se convierte en una figura retórica que afecta, en primer lugar, al nivel fónico-fonológico de la lengua, sin embargo, por su carácter particular, permea en otros niveles; gracias a eso, puede dividirse en cuatro tipos o especies:

  1. Ritmo en el material fónico
  2. Ritmo en las funciones gramaticales y en la entonación que la acompaña
  3. Esquema métrico –secuencia de sílabas átonas y tónicas
  4. Contenido psíquico, sentimientos, impresiones, imágenes, asociaciones sensoriales.
Como se puede ver, a pesar de las diferencias, hay muchos puntos de coincidencia entre los teóricos que han dedicado estudios acerca del ritmo; repetición a intervalos regulares de un fenómeno, la relación entre poesía y música, el incluir, dentro del fenómeno del ritmo, todos los hechos eufónicos en el poema, etc., son asuntos comunes entre los teóricos que deben ser considerados para el estudio del ritmo en la poesía.