Durante el Paleolítico Superior, los hombres fueron capaces de realizar obras de arte de una gran complejidad y de una estética muy cercana a nosotros. Este primer arte habla de una sociedad de cazadores que dependía en gran manera de su entorno y que ya fue capaz de realizar diversas formas de expresión artística como esculturas, grabados y pinturas.

En sus manifestaciones artísticas, estos hombres se centraron principalmente en la representación casi exclusiva de figuras animales, con algunas representaciones de figuras humanas y de signos de amplia tipología.

En su repertorio animalístico se observan numerosas especies que existieron en la Europa occidental durante el Pleistoceno Superior. El animal más representado fue el caballo seguido del bisonte, la cabra montés y el rebeco. Osos, mamuts, ciervos y toros almizclados fueron también del interés de de estos cazadores. Pero de todos los animales, es el reno el animal que más se representó durante la etapa Magdaleniense.

La cultura Magdaleniense

Se trata de la última cultura del Paleolítico Superior en la Europa occidental y que se caracterizó por su industria ósea y lítica.

Esta cultura se extendió por Francia, Suiza, España y Alemania, hace unos 15.000 años y puede considerarse como la primera civilización europea occidental, ya que sobrepasó las fronteras de su lugar de origen y se extendió por casi todo el continente europeo.

Durante este período se produjeron numerosas oscilaciones de temperatura y humedad que tuvieron una gran influencia tanto sobre la flora como la fauna. En las fases templadas, predominaron los bosques de hoja caduca, las praderas de gramíneas y los caballos, mientras que en las etapas más frías, se produjo un retroceso de los bosques a favor de las praderas y es durante las épocas frías cuando el reno pasó a ser la especie más característica.

El hombre de la etapa Magdaleniense

El hombre de este período es eminentemente cazador del tipo humano del Cro-magnon u Homo sapiens y parece obsesionado con las piezas que persigue. Al igual que los primitivos actuales parece que representaban la forma de los animales que deseaban derribar para sus ritos de “magia simpática”.

Los rituales de la “magia simpática”

Aunque en los comienzos de los descubrimientos de las pinturas del Paleolítico no se encontraba una interpretación posible a las representaciones del arte parietal, el etnólogo alemán Leo Frobenius, en uno de sus viajes a tierras africanas a principios de siglo, observó y escribió en uno de sus libros que los miembros de una tribu, para cazar una gacela “dibujaron primero la efigie de un animal sobre una roca, dispararon sus flechas contra la imagen y sólo entonces se atrevieron a salir en busca del animal y cazarlo”.

Con este ejemplo, Frobenius y muchos etnólogos consideraron que el hombre del Paleolítico dibujó hace más de 20.000 años animales en las paredes de las cuevas dibujos que convertía en símbolos mágicos a los que pedía que los dioses le fueran propicios en la caza y en la pesca.

La “magia simpática” sería, pues, un conjunto de prácticas asentadas en creencias que consideran que “lo similar produce lo similar”.

Los animales más representados del Magdaleniense

Los animales que proporcionaban sustento a estos hombres del Magdaleniense, fueron los más representados, pero no hay animal del último período glacial que no haya tenido su repertorio. No hay representaciones de animales fantásticos o desparecidos como el rinoceronte que precisa de un clima más cálido y los animales representados son los del lugar: cérvidos y bisontes, feroces carnívoros, caballos, mamuts, hienas, e incluso mamíferos menores como la liebre y el lince. Tampoco faltaron peces, pájaros e incluso tallos de plantas. Y de entre todas estas representaciones la figura principal fue el reno.

El reno durante el Magdaleniense

Los renos, agrupados en grandes rebaños, se desplazaban lentamente conforme iban acabando los pastos. Seguramente, la llegada de estos rebaños significase para estos cazadores abundancia por meses o años y no es de extrañar que los representasen con tantísima profusión. Incluso durante esta etapa, los renos se representaron, también, con finalidades decorativas como la imagen del reno macho galopando detrás de la hembra del Bastón de hueso del Mas D’Azil. Con estas representaciones decorativas apareció el arte por el arte o el arte puro.

La clasificación de las imágenes de renos: La “Ley de los Tipos”

Las imágenes de los renos son tan abundantes que se pueden clasificar según sus movimientos y como el repertorio de sus siluetas es muy reducido con una repetición de gestos casi alarmante, se puede considerar que los los artistas del Magdaleniense siguen cumpliendo con las leyes del arte de los primitivos. A esta repetición de gestos se la denomina Ley de los Tipos

Se puede observar en la representación de los renos que se repiten algunos tipos como la hembra mugiendo con su cría, la pareja de macho y hembra o el macho pastando. Se debe considerar que estas semejanzas se producen dentro del campo intelectual y no del estético ya que cada imagen, aunque sea una repetición estereotipada, posee detalles personales diferentes y por lo tanto un espíritu propio.

A esto hay que añadir que los hombres del Magdaleniense dominaron gran variedad de estilos para sus modelos preestablecidos y que usaron las primeras herramientas para tallar como los punzones de pedernal para grabar sobre cuernos o huesos.

El reno, además de procurar alimento, proporcionaba toda clase de material útil a estos cazadores del Magdaleniense. De estos animales conseguían marfil para fabricar sus arpones y de sus ramajes de cuernos fabricaban armas y toda clase de objetos. Para estos hombres el reno era la fuente de todos sus bienes y por esto se entiende que fuese tan representado y que el período Magdaleniense se haya conocido también como “Época del Reno”.