
- Cristiano Ronaldo. - Real Madrid C.F.
Riazor ha vuelto a ser un campo maldito para el Real Madrid. Si el año pasado rompió una racha negativa de dieciocho años en dicho estadio, merced a un extraordinario taconazo de Guti, que dio la vuelta al mundo, esta temporada el Real Madrid ha vuelto a tropezar en La Coruña.
Los blancos merecieron más, pues controlaron el partido en todo momento. Llegada la última media hora, un Mourinho ultraofensivo situó hasta cinco delanteros, recordando las antiguas tácticas futbolísticas de la época de Alfredo Di Stéfano. Sin embargo, a pesar del acoso y derribo blanco sobre la meta rival, el marcador no se movió en todo el partido.
Fernández Borbalán y el Villarato
Hay muchas personas que se ponen nerviosas en cuanto oyen la palabra "Villarato". Si se tratara de malos arbitrajes en partidos aislados, se podría entender como una pataleta que la afición blanca protestase, pero no es así, ya que los arbitrajes permisivos contra los blancos son una tendencia que se viene aplicando durante todo lo que llevamos de liga.
Anoche no fue una excepción. Ya en el minuto 3, el colegiado perdonó la amonestación a Lopo, por cometer falta contra Cristiano Ronaldo, desentendiéndose del balón, cuando el portugués se marchaba solo y en carrera. Lopo fue el mejor del Deportivo ayer en defensa gracias, entre otras cosas, a acciones como ésta. De haber sido amonestado conforme marca el reglamento, o bien no habría terminado el partido, o bien habría efectuado una peor defensa.
Durante toda la primera mitad, tanto Özil como Cristiano recibían "recaditos" de los defensas deportivistas en forma de patadas por detrás al tobillo de apoyo. Sin embargo, la primera amarilla no llegó hasta comenzada la segunda parte y fue a parar al central madridista Carvalho, por una acción mucho menos contundente que las cometidas por los locales en la primera mitad, lo que deja en entredicho el criterio arbitral.
Otra jugada muy significativa sobre este respecto la protagonizaron Pepe y Juan Rodríguez. El deportivista evitó que el Real Madrid sacara una falta de forma rápida, llevándose el balón controlado hacia su campo, cuando el árbitro ya había pitado. Pepe insistió en la devolución del esférico y, al no producirse, se tomó la justicia por su mano propinando un empujón a su rival. La acción debería haber sido amarilla para ambos, pero sólo la vio Pepe.
Dos penaltis que pueden valer una liga
Por si las evidencias del claro criterio casero del árbitro no estuvieran del todo claras, en la segunda mitad perdonó una expulsión, por dos veces, a Laure, que agredió en ambas ocasiones a Di María con sendos codazos en su cara. El jugador local siguió en el campo ante la desesperación de Mourinho, que además tuvo que aguantar, según él, la prepotencia de un cuarto árbitro cuya actitud con los futbolistas del Real Madrid fue chulesca en exceso.
Después están los dos penaltis no pitados en la recta final de un partido. Uno cometido sobre Benzema, a quien barrieron mediante patada en su talón y un despeje con la mano a tiro de Granero. Según el reglamento (incluso hay una circular al respecto) ese tipo de manos siempre son penalti.
Decía Rijkaard que la queja es el lenguaje de la derrota, aunque conviene recordar que sólo lo decía cuando ganaba, pues como futbolista se comía literalmente a los árbitros cuando no le iba bien. Lo cierto es que está muy equivocado, ya que la protesta es lícita cuando tiene razón de ser. Además, el Villarato cada vez cobra más visos de verosimilitud, sobre todo atendiendo a los arbitrajes que recibe el líder, un Barcelona que sacó adelante su partido de la pasada jornada ante el Athletic con un gol en fuera de juego en los primeros minutos y que sentenció el de ésta con gol en fuera de juego de Villa.
Superioridad aplastante del Real Madrid en Riazor
El caso es que el Real Madrid mereció ganar el partido, algo que reconoció el propio Lotina en rueda de prensa. En la primera parte controló el partido por completo, de forma que Casillas resultó un mero espectador. Le resultaba muy difícil superar el entramado defensivo que había preparado el técnico local, con una defensa que se juntaba y ofrecía las bandas, habida cuenta de la ausencia de hombres específicos en esa zona por parte del Real Madrid. Y aún así, Cristiano y Benzemá pudieron adelantar al Real Madrid en la primera mitad.
En la segunda, con la liga en juego y una mentalidad de campeones, los blancos fueron unos auténticos colosos, pero entre los dos postes casi consecutivos, en acciones de Adebayor y Cristiano Ronaldo y los increíbles paradones de Aranzubia, que volvió a ser fundamental para su equipo (recordemos que la semana pasada se convirtió en el primer portero que marca de cabeza en la liga española) el resultado final se quedó en un injusto empate a cero, que deja la liga muy complicada para los blancos.
Cabreo justificado de Mourinho
Al final del partido Mourinho volvió a arremeter contra la Liga en rueda de prensa. El portugués ve el trato recibido por el Real Madrid, tanto por los árbitros como por quienes designan los calendarios. Llegó a desafiar a los periodistas, al comentar que, con un calendario en la mano, verían que tiene razón en sus protestas.
Lo que es innegable son todas las irregularidades que se producen en los partidos del Real Madrid. Los rivales, como buenos profesionales, saben aprovechar el miedo que tienen los colegiados a mostrar tarjetas y se emplean de forma muy dura. Las consecuencias vienen después en forma de lesiones o de partidos cuyos resultados, sin tanto ímpetu en las entradas, bien podrían haber sido distintos.
Sirva como ejemplo una conocida frase del fútbol inglés: "un córner es medio gol". El Real Madrid es el equipo de la Liga española con mayor potencial en el fútbol aéreo, pero si se permite por sistema, en cada saque de esquina, que los defensas abracen a los atacantes madridistas como si fueran sus respectivas parejas, la citada frase pierde el sentido y el fútbol, su justicia.
