Apasionante se presentaba la gran final de la Copa de S.M. el Rey de este año, pues se enfrentaban los dos mejores equipos del mundo. Días antes del encuentro, Barcelona y Real Madrid se enfrentaron en un partido de liga que sirvió para medir sus fuerzas antes de la ansiada final. Los dos conjuntos llegaban a Valencia con ganas de conseguir el primer título de la temporada, y durante los días anteriores al evento los jugadores hacían balance del enfrentamiento del sábado, sabedores de que había sido un ensayo muy importante de cara a la final. Guardiola y Mourinho hicieron cambios en sus onces iniciales, pero sin renunciar a la esencia del tipo de fútbol que practica cada uno.

Tras una parte para cada equipo, se llegó a la prórroga sin goles. En el minuto 103, Cristiano Ronaldo voló para rematar a la red un centro de Di María e inclinar la balanza a favor de los blancos. No hubo más goles, y el Madrid se proclamó campeón de Copa 18 años después.

Una parte para cada uno

El partido comenzó de una manera vibrante. El Madrid concedió el balón al Barcelona, sin embargo no dejó que pasara la línea de tres cuartos en ningún momento. El centro del campo blanco, en el que volvía a estar el portugués Pepe, hizo desaparecer por completo el juego de toque culé, y Messi apenas tocó el balón. Sin hacer un juego excesivamente vistoso, los madridistas llegaron varias veces con peligro al área rival, y Cristiano Ronaldo estuvo a punto de marcar en tres ocasiones. La oportunidad más clara llegó a falta de dos minutos para el descanso. Un centro desde la derecha de Özil fue cabeceado con gran fuerza por Pepe y la pelota se estrelló en el palo. Con este remate se llegó al descanso.

En la segunda mitad, los de Guardiola despertaron de su letargo y comenzaron a encontrar su juego. Xavi, Iniesta y Messi se echaron el equipo a la espalda y con sus pases llevaron el peligro hasta la meta madridista. Nada más comenzar, una jugada de Pedro por la izquierda terminó con un disparo que salió rozando el larguero. Messi e Iniesta también pudieron poner por delante al Barcelona, pero sus disparos fueron repelidos por un Casillas que volvió a demostrar que es el mejor portero del mundo. Sin noticias del Madrid en la segunda parte, se llegó al minuto 87, en el que los merengues pudieron marcar por mediación de Cristiano y Di María. Sin embargo no hubo tiempo para más y el partido llegó a los 90 minutos sin goles.

En la prórroga las cosas fueron muy parecidas a las de los últimos minutos de la segunda mitad. El Barça intentaba llegar al área contraria pero el Madrid volvió a cerrar espacios y a salir rápido a la contra. En una de ellas Marcelo y Di María lograron conectar una pared en banda izquierda que terminó con un centro medido del argentino; Cristiano, que había perdonado cuatro ocasiones claras en el partido, remató a la escuadra el balón y puso el 1-0 a favor de los blancos. Los barcelonistas intentaron reaccionar, pero el cansancio físico y psicológico era latente y no consiguieron llegar con claridad al área rival. Adebayor pudo sentenciar a falta de tres minutos para el final de la prórroga, pero Pinto estuvo acertado. Con una falta en el pico del área blanca terminó el partido y todos los jugadores madridistas corrieron a hacer una piña en torno a Cristiano Ronaldo, el héroe de la final.

La Cibeles celebra una Copa del Rey tras 18 años

Tras el pitido final, los campeones celebraron el título en el césped una vez que el capitán, Iker Casillas, recogiera el trofeo de manos de S.M. el Rey Juan Carlos. La fiesta continuó en el vestuario blanco y se trasladó a Madrid bien entrada la madrugada. En la Cibeles, miles de personas aclamaron el triunfo de los suyos desde que el árbitro decretó el final y aguantaron hasta las 4 y media, hora en que la plantilla madridista hacía su aparición en la plaza de la diosa. Eso sí, sin la copa. Sergio Ramos portaba el trofeo en sus manos cuando un frenazo del autobús hizo que se le resbalara y cayera al suelo. Esa fue la anécdota de una noche mágica para los blancos, que se vio culminada con el beso que Casillas dio a la diosa, a la vez que le colocaba en el cuello la bufanda y la bandera del Real Madrid. Una Cibeles que no era visitada por un triunfo de Copa del Rey desde el año 1993.

El Barça buscará revancha en la Champions

La final del miércoles no es más que el segundo de los cuatro enfrentamientos que Madrid y Barcelona tienen en este mes de abril. Tras el partido de Liga y el de Copa queda que los dos mejores equipos del año se vean las caras en la competición europea. Pocos son los que dudan ya de la calidad de los blancos a estas alturas de la temporada, que tras el 5-0 que le endosó el Barça en noviembre, parecía no estar a la altura del equipo catalán a la hora de afrontar títulos.

Sin embargo, los de Guardiola se fueron muy decepcionados de Mestalla, y prometieron a la afición levantarse del golpe y pegar de nuevo en la Champions League. Si bien es cierto que el Madrid lleva ocho años sin disputar una eliminatoria de semifinales de la Copa de Europa, la victoria en la final vuelve a igualar las fuerzas entre los dos grandes del fútbol español. Pese a ello, el Barcelona quiere demostrar que sigue siendo, hoy por hoy, mejor equipo que el dirigido por Mourinho, y buscará la revancha en los dos próximos partidos, que serán la clave para poder conseguir el trofeo más prestigioso de Europa.