
- Marcelo. - Real Madrid C.F.
Fin de semana agridulce para el madridismo. Por un lado el Real Madrid ha recortado su desventaja con respecto al Barcelona en dos puntos. Pero, por otro, han caído frente a su máximo rival en la final de Copa del Rey de Baloncesto, celebrada el mismo día.
Es el tercer equipo que logra batir al Espanyol en su casa esta temporada, junto con Villarreal y Barcelona. El Real Madrid ha puesto la épica, evocando el espíritu que le hizo merecedor de ser nombrado mejor equipo del siglo XX, al quedarse con diez a los dos minutos de juego, por una rigurosa expulsión de Casillas, señalada por Mateu Lahoz, que no ha tenido su día.
Iker Casillas expulsado en el minuto dos de partido
El colegiado perteneciente al comité valenciano se ha ganado fama de ser un árbitro que deja seguir el juego. Tal es así que no pita una serie de faltas que el considera choques. Por eso extraña la expulsión de Casillas, pues el contacto existente entre ellos, en ningún momento es lo suficientemente fuerte como para que el extremo local se fuese al suelo.
De hecho, durante el partido ha habido numerosos encontronazos mucho más fuertes, que Lahoz ha decidido no pitar, al igual que hiciera en el enfrentamiento copero que dirigió entre Real Madrid y Atlético. ¿Por qué entonces ha sido tan riguroso con Casillas? Es posible que fuera falta, pero teniendo en cuenta que no queda claro quién llegaría antes al balón (Pepe, Callejón o Carvalho), la roja es, a todas luces, excesiva.
¿Errores de percepción de Mateu Lahoz o Villarato?
Es curioso que Mateu Lahoz cambie su habitual y peculiar forma de pitar (o no pitar, según se mire) en esta primera jugada, para después volver a las andadas y obviar un claro derribo en el área espanyolista sobre Khedira, durante un saque de esquina o dejar de señalar un penalti por mano de Javi López, totalmente voluntaria, ya que se ha servido de su brazo derecho para acomodarse el balón al pie y sacarlo jugado.
Tampoco se entiende que ni él ni su asistente mirasen a Kameni cuando, al tratar de lanzar un contragolpe, el guardameta se ha salido del área por la frontal, acción que debería haber supuesto su expulsión. Ha habido otra jugada polémica por posibles manos del propio Kameni, a la que sí se ha dado importancia en televisión. En esta ocasión ha sido en un lateral del área y aquí Mateu ha estado acertado al no pitar.
Con errores tan graves y siempre en perjuicio del mismo equipo, seguramente el aficionado madridista habrá recordado el traspié del Barcelona el sábado y, muy posiblemente, le haya venido a la cabeza el Villarato. Es imposible probar que los fallos del árbitro tengan relación con el empate de Gijón, pero la coincidencia y los arbitrajes que está padeciendo el Real Madrid esta temporada harán que muchos alberguen serias dudas al respecto.
El Real Madrid apela a la épica
El caso es que, siguiendo esa máxima de Helenio Herrera según la cual al fútbol se juega mejor con diez que con once, el Real Madrid ha cuajado un partido soberbio. Durante la primera parte, a pesar de la inferioridad numérica, se ha permitido el lujo de presionar al Espanyol en su propio campo. En la segunda, con las fuerzas lógicamente mermadas, ha sorprendido a su rival con contras envenenadas, de forma que el 0 - 2 ha estado siempre más cerca que el empate.
Los futbolistas del Real Madrid se han multiplicado de tal manera que no parecían jugar con uno menos en el campo. La banda izquierda formada por Marcelo y Cristiano Ronaldo ha supuesto un constante peligro para los blanquiazules, Adebayor lograba fijar siempre a un mínimo de dos defensas, dada su buena puesta en escena en ataque, Khedira ha completado en el centro del campo, posiblemente, su mejor partido de blanco, los precisos pases de Xabi Alonso han propiciado numerosos contraataques y la solidez de la línea defensiva ha sido de sobresaliente.
Dominio del Real Madrid
Tal ha sido el esfuerzo de los blancos que el Real Madrid ha disparado a puerta el doble de veces que el Espanyol (diez de los blancos por cinco de los locales). A destacar el gol de Marcelo en el minuto 24, tras robo de balón de Özil y buena asistencia de Cristiano Ronaldo y tres clarísimas ocasiones de Emmanuel Adebayor, una al larguero en la primera mitad y dos en la segunda, resueltas con gran solvencia por el magnífico meta Kameni.
Sin restar mérito al portero local, es posible que las dos últimas acciones erradas por Adebayor se debieran al cansancio. El de Togo ha evidenciado síntomas de fatiga desde aproximadamente el primer cuarto de hora del segundo tiempo. Sin embargo, Mourinho ha tardado mucho en efectuar cambios, a pesar de la paliza que los suyos se estaban dando.
Las sustituciones han llegado en los últimos quince minutos de partido (Lass por Özil y Ramos por Adebayor), quizá un poco tarde. Aunque no se puede reprochar nada a Mourinho ni a sus futbolistas, pues la victoria de esta noche, con uno menos y un arbitraje muy desfavorable, es digna de elogio.
A cinco puntos hay liga
Así las cosas, la ilusión parece haber vuelto al madridismo. La melancolía y el desánimo asentados en el club tras la derrota en Pamplona parecen haberse tornado en determinación tras la épica victoria en Cornellá - El Prat.
Los cinco puntos de desventaja se ven con mejores ojos que la anterior distancia de siete. No es de extrañar, ya que un nuevo tropiezo del Barcelona podría suponer que la Liga se decidiera en el Santiago Bernabéu, en el choque directo que enfrentará a ambos equipos en abril, unos días antes de que se vean las caras en la final de Copa.
Sin duda, será la semana más intensa del fútbol español esta temporada.
