
- Sergio Ramos. - Real Madrid C.F.
El nuevo derbi entre el Real Madrid y el Atlético siguió la misma línea de los últimos años: los blancos pusieron el fútbol, los rojiblancos el juego duro y el árbitro estuvo para olvidar.
La diferencia entre un equipo y otro fue más que notable, de manera que el resultado final de 3 - 1 resulta corto para los méritos contraídos por unos y por otros.
Derbi desigual
El Real Madrid ha demostrado, desde el pitido inicial, una superioridad incontestable. Jugando a una velocidad de vértigo, el equipo local parecía un ciclón, un vendaval de fútbol que superaba al Atlético una y otra vez.
Los madridistas se han mostrado como un equipo muy organizado y a eso ha contribuido en gran medida la vuelta al once inicial de Khedira, mucho más disciplinado tácticamente que Lass. Con el alemán haciendo las coberturas, el Real Madrid se ha lanzado al ataque con todo, llegando continuamente con numerosos efectivos al área rival.
Cristiano Ronaldo, Özil y Di María, mediante sus constantes intercambios de posiciones, generaban espacios entre la defensa atlética, superada una y otra vez. Además estaban las llegadas por sorpresa de los infatigables laterales, Arbeloa y Marcelo, creando problemas cada vez que ganaban la línea de fondo.
De hecho, de no haber sido por la excelente actuación del meta De Gea, la eliminatoria podría haber quedado solventada en la primera mitad, habida cuenta del sinfín de claras oportunidades de las que han dispuesto los blancos.
Villarato
La táctica del Atlético de Madrid ha sido simple: situar el autobús enfrente de su portería, con la esperanza de cazar al Real Madrid en alguna contra. Las dos únicas veces en que ha sucedido, han sido un gol ilegal de Forlán, por fuera de juego de Agüero, que ponía en ventaja a los rojiblancos y un tiro al poste, también del delantero uruguayo, tras mano de Agüero, que podría haber cambiado el devenir del encuentro.
Mateu Lahoz y sus asistentes han concedido ambas jugadas, además de no señalar un claro penalti sobre Khedira al inicio de la segunda parte, derribado por dos defensas del Atlético cuando intentaba rematar un córner.
Y para seguir la línea de los últimos arbitrajes en el Santiago Bernabéu, la diferencia de criterio en la señalización de faltas y tarjetas ha sido considerada insultante por el público, que al igual que en los encuentros frente a Villarreal, Sevilla y Valencia, ha vuelto a sentirse perjudicado por el colegiado, volviendo a poner en boca de todos el famoso Villarato. Como ejemplo, en dos jugadas casi consecutivas, Agüero y Di María han fingido penalti; sin embargo sólo se ha amonestado al extremo blanco.
Arbitrajes como los de Mateu Lahoz son aplaudidos en el mundo del fútbol, algo incomprensible ya que su táctica de pitar lo menos posible favorece siempre al infractor, pues siempre sale ganando el equipo que más faltas comete.
La osadía de Quique
A pesar de todo, Quique ha cargado contra el árbitro en rueda de prensa, por el segundo gol del Real Madrid. Resulta más que osado, sobre todo comprobando en la repetición que Marcelo roba limpiamente el balón, con la punta de su bota izquierda. Incluso se ha atrevido a hablar del último enfrentamiento entre ambos equipos, obviando, claro está, que aquel día hubo errores en ambos sentidos.
Mourinho ha estado rápido al quite, declarando que el único equipo que puede sentirse perjudicado por el árbitro es el Real Madrid. Aun así, ha comentado que le gusta el estilo de arbitraje de Mateu Lahoz. Posiblemente Cristiano y Di María, tras las faltas recibidas, no estén de acuerdo con su técnico.
Los goles del Real Madrid - Atlético
Tras el ya comentado ilegal gol de Forlán, el Real Madrid no se ha puesto nervioso. Ha seguido atacando sin cesar la meta rival y, al final, se ha cumplido el famoso dicho de "tanto va el cántaro a la fuente...".
El empate ha llegado en la primera mitad, con un soberbio cabezazo de Ramos en un córner. Los otros dos ya en la segunda mitad: el 2 - 1 lo ha marcado Cristiano Ronaldo, tras formidable jugada de Özil y el tercero y último, después de un despropósito defensivo visitante, el propio jugador alemán, batiendo por bajo a De Gea.
Benzema, por su parte, sigue sin convencer a la parroquia blanca, que lo ha despedido entre abucheos cuando ha sido sustituido en el minuto diez de la segunda mitad por Kaká.
Comportamiento bochornoso
Hace tiempo que en muchos partidos de fútbol cobra más importancia lo extradeportivo que los goles, las tácticas o cualquier cosa inherente al juego. El derbi disputado esta noche, lamentablemente, no ha estado exento de este tipo de comportamientos, tanto por parte de la afición rojiblanca, como de los jugadores atléticos.
En los prolegómenos, el Real Madrid ha tratado de homenajear a Juanito Navarro, una institución dentro de la comedia española y un madridista confeso, con un minuto de silencio. Un nutrido grupo de aficionados rojiblancos, mediante silbidos y graves insultos, se ha encargado de estropearlo. Se trata del fallecimiento de un ser humano y eso, independientemente de los colores que profesara, merece siempre un respeto. Así pues, el comportamiento de la afición visitante debe ser calificado, como poco, de intolerable.
En lo que respecta a los futbolistas, durante el segundo período se ha podido ver uno de los hechos más censurables de los últimos años. Kaká tenía la posesión del balón en línea de tres cuartos, con posibilidad de jugada de gol. Sin embargo, ha visto al Kun Agüero tendido en el suelo y, aunque el reglamento no le exige enviar el balón fuera, ha decidido parar el juego mandando el esférico a saque de banda. En la reanudación, el Atlético no ha devuelto el balón a los merengues, en una actitud absolutamente censurable.
Ambos actos de afición y futbolistas atléticos son, posiblemente, los más censurables de todo lo que llevamos de temporada 2010/11. El fútbol es un deporte y deberían imperar otro tipo de actitudes, como por ejemplo el "fair play" demostrado por Kaká.
Encarrilada la eliminatoria para el Real Madrid
Las casas de apuestas suelen ser un indicador bastante fiable, en lo que a pronósticos se refiere. Antes del partido, se pagaba 9 a 1 una victoria atlética. No se han equivocado, ya que en el choque sólo ha habido un color: el blanco.
Así las cosas, el Real Madrid parece tener encarrilada la eliminatoria. El Atlético de Madrid no tiene centro del campo, como ha demostrado un Raúl García descorazonador, que no ha sabido en ningún momento mantener la posesión del balón. Su única arma parecen ser los contragolpes de sus dos delanteros, Forlán y Agüero, pero esa táctica, en un partido que comienzan con una desventaja de dos goles, no parece la más adecuada.
¿Habrá una final de Copa entre Real Madrid y Barcelona? A tenor de la marcha de ambos equipos, es lo más plausible.
