Se acerca el primer clásico entre el Real Madrid y el F.C. Barcelona y los números se ponen a favor del equipo blanco. Y más aún después de la jornada de este fin de semana en la que el equipo madridista ha barrido del mapa al Atlético de Madrid con un contundente 4-1 en una nueva noche de ensueño en el Santiago Bernabéu y un tacaño Barcelona ha perdido en Getafe.

El derbi madrileño comenzó siendo rojiblanco

La tarde del sábado se prometía una fiesta en la capital de España que ha acogido el derbi madrileño, sobre todo porque se homenajeaba al capitán madridista y de la selección española, Iker Casillas por su histórico record de partidos con ésta última. El campeón del mundo y de europa, en lo más alto de su carrera, acaba de cumplir 127 partidos con la roja.

El Atlético de Madrid planteó un partido duro desde el principio. Más que duro, bronco, intentando por encima del juego impedir que el Real Madrid desplegara su juego. Y durante los primeros veinte minutos, supieron manejar el partido a su antojo. Los comienzos fueron netamente rojiblancos cuando en el minuto 16, Adrián hacía subir el primer gol que presagiaba el final de más de una década de sequía atlética ante el Real Madrid.

Marcelo anduvo despistado, Sergio Ramos y Pepe en algunas ocasiones quedaron desbordados por Adrián y en general, la máquina de Mourinho parecía más que desengrasada, gripada.

Pero, eso es lo que le duró el partido al Atlético de Madrid, veinticuatro minutos, momento en el que Benzemá se encaró a Courtois en un mano a mano que terminó con penalti para el Real Madrid y expulsión del portero para el Atlético.

El Real Madrid reconduce el derbi

Cristiano Ronaldo se encargó de empatar el partido que llegó 1-1 hasta el final de la primera parte. Y comenzó la segunda parte. Los jugadores blancos salieron con otra cara. Se les vio una actitud diferente, querían llevarse el partido. Y así lo hicieron desde el minuto 50, en el que comenzó la sarta de goles contra el equipo de Gregorio Manzano, sobre un campo que parecía que estaba cuesta arriba para el ataque rojiblanco.

Di María, en el minuto 50, Higuain en el 65 y finalmente un nuevo penalti que Cristiano se encargo de materializar en el 82, hicieron que el resultado final fuera el que hasta ahora suele ser la media en los partidos madridistas. Fruto del penalti del minuto 82, Godin fue expulsado, dejando al Atlético con nueve jugadores. Pero ahí paró el Real Madrid.

A cinco kilómetros del Bernabéu jugó el Barcelona

Por su parte, el F.C. Barcelona visitaba a la localidad madrileña de Getafe, apenas a unos cinco kilómetros del Bernabéu. Salieron al campo getafense conociendo el resultado de su más enconado rival y se especulaba con la idea de si la aplastante victoria blanca podría ser una motivación extra para los azulgranas.

El planteamiento era claro y la consigna de Guardiola era sumar los tres puntos para poder dar por liquidada la racha de los últimos partidos fuera de casa en los que solo han pescado 6 puntos de 15. El míster azulgrana es sabedor de que esos porcentajes fuera de casa han de mejorarse si el Barça pretende optar al título.

El Barcelona se equivocó desde el principio con una posición en el campo excesivamente tranquila, como si de entrada fueran ganando de 5. Y ese fue su error. Se pasó todo el partido jugando contra una defensa getafense que parecía un muro. Y del muro salían de vez en cuando alguno que otro susto para Valdés.

Sobre la mitad de la segunda parte, cuando el partido estaba dividido a partes iguales, se produjo un saque de esquina, el verdadero talón de Aquiles del equipo blaugrana. Y ocurrió lo que tenía que ocurrir. El Barcelona pagó su desidia con un cabezazo de Valera que se hundió en las mallas de Víctor Valdés.

Un partido que no pudo remontar en los últimos minutos

Entonces, sonó la corneta de ataque en las filas barcelonistas. El Barcelona estaba jugando contra las estadísticas y eso es muy difícil de ganar. Hasta ahora, el Barça no ha podido remontar remontado un partido que comienza perdiendo. Y no pudo.

Lo mejor del partido, la tensión sufrida en el último minuto, mejor dicho, pasado ya los tres minutos adicionales que había fijado el árbitro. Todo el Barcelona en el área azulona y Messi con el balón en sus pies.

Cualquiera se puede imaginar que ese último latigazo daría con el gol del empate. Pero cuando uno es rácano en el futbol, un poder superior pone las cosas en su sitio. No solamente Messi no marcó sino que mandó el balón al palo. Incluso los defensas del Getafe, mostrando reflejos de gato y nervios de acero, llegaron a repeler dos disparos que iban entre los tres palos.

La distancia entre Real Madrid y F.C. Barcelona se amplía y una vez más, el clásico entre blancos y azulgranas promete.