No se trata de un rally tradicional ni se entrega un trofeo al que primero llegue a la meta, sita en Ulán Bator. La idea es recaudar fondos para distintas entidades benéficas al mismo tiempo que resulta toda una aventura para aquellos que se atreven a participar en él.

Orígenes e historia del Mongol Rally

En 2001, dos amigos ingleses tuvieron la idea de poner a prueba su desvencijado Fiat 126 llevándolo ni más ni menos que hasta Mongolia. No lograron su objetivo, pero disfrutaron tanto de la experiencia que decidieron volver a intentarlo. Ahí surgió la idea del Mongol Rally.

Un dato revelador para hacerse una idea del éxito que ha cosechado este rally es que en su primera edición oficial, en 2004, participaron tan sólo 6 equipos, mientras que en la edición de 2010 esa participación ha ascendido hasta los 450 equipos.

En un principio, había una única salida desde Londres, pero visto el éxito cosechado en sucesivas ediciones decidieron instalarse otras dos salidas simultáneas: en Madrid (que fue sustituida por Barcelona) y Milán. Se establece también un check-point o punto de reunión para todos los participantes en Klenová (República Checa).

Organización del evento

Actualmente, el Mongol Rally está organizado por la League of Adventurists International Ltd. Para poder participar en el rally los interesados habrán de hacer una reserva de plaza con una antelación de varios meses y abonar una inscripción que ronda los 800 euros.

Asimismo, cada equipo (que puede estar formado por tantos miembros como se quiera), se compromete a recaudar al menos 1.000 libras esterlinas para alguna de las organizaciones benéficas con las que trabaja dicha organización. A su llegada a Mongolia, el vehículo en el que hayan participado será subastado y esos fondos irán a parar a un orfanato de Ulán Bator.

Reglas del rally

El espíritu aventurero del rally se hace notar desde el momento en que la organización se desvincula de cualquier tipo de apoyo logístico. Los participantes realizarán dicho rally bajo su propia responsabilidad y sin esperar ninguna ayuda por parte de los organizadores. Ellos deberán hacer frente a los fallos mecánicos del coche, tendrán que procurarse el mejor alojamiento posible y deberán hacerse con los visados y demás documentos necesarios para poder traspasar las fronteras de los distintos países.

Quizá la norma más peculiar de este rally sea la referente a las características de los vehículos: éstos no deben tener más de 10 años de antigüedad y no superar los 1.200 cc. En un principio, el límite era de 1.000 cc, pero las autoridades mongolas protestaron ya que muchos de los vehículos participantes no cumplían su objetivo y acababan abandonados en las carreteras de Mongolia afeando el paisaje. Para las motocicletas el límite es de 125 cc.

Ruta de la carrera

Los participantes tienen total libertad a la hora de elegir la ruta con la que pretenden alcanzar su objetivo final: Ulán Bator. Actualmente, existen dos rutas principales: sorteando el mar Negro por el norte o por el sur.

La "ruta norte" implica cruzar países como Polonia, Ucrania, Rusia, Kazajstán o Uzbekistán hasta llegar a tierras mongolas. Por la "ruta sur" se atravesaría Turquía, Irán, Turkmenistán, Afganistán o Tajikistán. Todo esto sin contar los países que se hayan atravesado hasta llegar a la República Checa. No obstante, al ser la ruta elegida libremente por los participantes, existen múltiples posibilidades, y son muchos los que, por ejemplo, deciden cruzar prioritariamente territorio ruso.

En total, según el punto de partida inicial y la ruta elegida, se recorrerán entre 12.000 y 14.000 kilómetros por toda clase de carreteras y caminos, atravesando hasta una decena de países y pasando la mayor parte de las noches al abrigo del automóvil en el que se decida llevar a cabo la aventura o en una tienda de campaña, imprescindible en esta aventura que puede durar entre 3 o 5 semanas la mayoría de los casos.

Muchos de los participantes convergen en Samarkanda (Uzbekistán), donde aprovechan para disfrutar de las comodidades de algún hotel de la ciudad y tomarse un merecido descanso.

Estamos, pues, ante un rally especial, alejado de los rallies clásicos en el que lo importante es colaborar con una causa solidaria y donde sus participantes tienen la posibilidad de descubrir lugares remotos viviendo una aventura única.