El puerro es muy valorado por su suave sabor y por sus propiedades medicinales. Lo describiremos como una planta herbácea y medicinal, de raíz bulbosa y de la familia de las Liliáceas; su tallo es muy corto, casi pareciera que no tiene; sus hojas son largas, envainadas unas con otras y de color verde; cuando el tallo se espiga alrededor del segundo año, es entonces cuando nacen sus flores pequeñas reunidas en umbelas al extremo de un bohordo hueco y cilíndrico que alcanzan alturas de 1 m, de estas flores sale un fruto en forma de cápsula que es donde se encuentran las diminutas semillas.

Cultivo del puerro y sus aplicaciones en recetas

Localizaremos al puerro en climas templados de casi todos los países, cultivado en los huertos; el bulbo de su raíz es muy apreciado como condimento y las hojas como verdura, teniendo ambos infinidad de aplicaciones culinarias. Y al igual que otras Liliáceas como el ajo y la cebolla, es un complemento ideal en nuestra dieta mediterránea.

Una buena receta de puerro es tomarlo cocido con leche y servido con queso, resulta delicioso.

La multiplicación del puerro se hace por semillas. Existe un puerro silvestre que es común encontrarlo entre los olivares y terrenos eriales.

Propiedades del puerro

El puerro es rico en vitamina B y C, provitamina A, y minerales como el sodio, azufre, potasio y hierro. Es un gran aliado en casos de obesidad por las pocas calorías que posee. Tiene poder remineralizante por lo que es muy recomendable para la artritis. Se le reconocen estas propiedades:

  • Laxantes, diuréticas, tónicas, antisépticas, fecundantes, béquicas, anticatarrales, antinflamatorias bucales y calmantes.
Para resfriados y bronquitis, los puerros son una buena alternativa a la cebolla y al ajo, por su sabor algo más suave, y aunque no es tan rico en compuestos azufrados como ellos, sus propiedades sin embargo, son muy similares.

Recetas de puerro: aplicaciones del puerro

Se recomienda secar las hojas del puerro a horno suave para poder preparar potajes en épocas de frío. Asimismo es mejor no cortar sus raíces hasta la hora de consumirlos, puesto que así se conservan más frescos.

  • Un caldo de puerros es laxante. Y si a este caldo le añadimos un poco de miel y ½ limón exprimido, se convierte en un excelente jarabe para la tos cuando las vías respiratorias están inflamadas, y necesitamos expectorar.
  • Macerando unos 300g de raicillas durante 10 días en un litro de vino blanco, nos sirve como vermífugo y para contrarrestar el exceso de urea en la sangre, para ello debemos tomar un vaso todas las mañanas.
  • Una infusión de 3 o 4g de semillas en un vaso de vino blanco en ebullición, es un excelente diurético.
  • El puerro sencillamente hervido es un extraordinario diurético y tomándolo a menudo evitaremos el envejecimiento de la piel.
Además de estas aplicaciones a nivel interno, podemos beneficiarnos de otros usos externos:

  • En casos de retención de orina y cistitis, aplicaremos en el bajo vientre una decocción de unos 6 puerros en aceite de oliva virgen.
  • Para los granos y furúnculos, nos sirve el jugo de puerro embebiendo en miga de pan. El jugo mezclado con leche también sirve para las erupciones cutáneas.
  • Con las hojas de los puerros se pueden hacer cataplasmas y aplicar en caliente para anginas y males que supuren.
  • Una decocción de puerros para lavar los cabellos morenos, se dice que los deja con un bonito reflejo.
El puerro es fecundante, por eso la voz popular dice: “puerros comidos en cantidad, convierten a la mujer en fertilidad”. El médico y poeta Jacques du four de la Crespelière, dedicó a esta planta un largo y encendido poema alabando sus virtudes fecundantes.

También al puerro se le llama: “escoba del intestino”, debido a sus propiedades laxantes.

Otros nombres del puerro

  • Castellano: puerro común, ajo puerro
  • Euskera: porru
  • Catalán, gallego y portugués: porro

Historia del puerro

Su cultivo viene de muy antiguo, parece ser que los egipcios lo aprecian mucho, ya que algunos papiros eran cambiados por cien manojos de puerros.

Los griegos y romanos los tenían en sus hogares como alimento y como remedio para combatir distintas afecciones. Así se cree que el emperador Nerón se hizo una cura de voz tomando jarabe de puerro. Los hebreos lo estimaban por sus cualidades refrescantes.

Hipócrates fue el primero en escribir sobre las propiedades de esta planta.

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