La mariposa tiene una existencia efímera pero llamativamente su ciclo vital es muy intenso ya que en el corto tiempo que vive pasa por cuatro estados con cambios morfológicos totales.

Se considera a la mariposa como el símbolo de lo fugaz de la vida en un universo que se encuentra en constante cambio.

Los elementos de esa simbología se encuentran en El puente de la mariposa, la pieza coreográfica creada por Teresa Duggan.

La mariposa en la danza

Hábilmente la coreógrafa toma en amplitud el espectro simbólico, ya que el espectador de danza suele tomar a la belleza y delicadeza de la mayoría de las mariposas como punto de comparación con la actuación de alguna étoile de ballet.

También la mayor parte de los balletómanos, sienten que la danza está en permanente cambio, como las mariposas.

El puente de la mariposa

La pieza de danza contemporánea El puente de la mariposa tiene desde su comienzo el estilo estético de disciplinas orientales, la asociación con el arte oriental que realiza Teresa Duggan es evidente cuando en escena se ven pases netos de las artes marciales y se escucha percusión de Oriente.

Todo en una vorágine sin fin de un constante choque de energías provocador de permanentes cambios que, lógicamente, tienen una efímera duración.

El universo tiene un origen único, la explosión se produjo y aún no terminó. Falta mucho tiempo para que todo se detenga, mientras tanto los cambios se suceden y nada es permanente.

Crítica a El puente de la mariposa

Teresa Duggan no vaciló en atreverse a afrontar cambios y realizar “un puente” mediante el que logró que se integraran elementos artísticos provenientes de Oriente con la danza contemporánea, como se mencionó en el párrafo anterior, y el espectador encuentra algunos movimientos lentos que lo remiten al Butoh, figuras y sonidos guturales del teatro Noh y la dinámica de algunos cuadros tiene base en el karate.

Todo es movimiento en escena sin alejarse en ningún momento de la metafórica mariposa que se ha tomado como tema para hacerla el vehículo de un mensaje profundo, pero muy claro, sobre las mutaciones humanas porque el hombre forma parte del universo.

De esa manera, la coreógrafa logra que el espectador disfrute los cuadros sin la necesidad de estar pendiente de una explicación más detallada para comprender lo que se le entrega.

Los climas están perfectamente inducidos por la música original, en pista, de Facundo López Burgos mientras que la energía, en su máximo nivel, es transmitida con la percusión ejecutada en vivo por Narda Gómez Gutiérrez y Natalia Yagi del grupo Mukaito Taiko.

El cuerpo de baile está compuesto por María Laura García, Daniela Velázquez, Marcela Figini y Giancarlo Scrocco; para esta puesta han sido invitados los bailarines Vanesa Blaires, Magda Ingrey, Laura Spagnolo, Josefina Peres y Ariel Tejada, todos con un excelente desempeño tanto técnico como expresivo.

Teresa Duggan como directora, decidió que su puesto de intérprete sea asumido, por artistas de gran trayectoria que conservan la inquietud de presentarse en escena. Por esta razón puede verse en algunas funciones a Duilio Marzio y en la función a la que asistió el cronista se pudo admirar a Silvia Kaehler en un personaje oriental que hizo el deleite de los espectadores por su refinado y minucioso trabajo cargado de misterio.

Programación de funciones

La pieza coreográfica El puente de la mariposa, de Teresa Duggan, se ofrece en el teatro BAC (British Art Centre), ubicado en la calle Suipacha 1333 de la ciudad de Buenos Aires. Las funciones se realizan los días lunes a las 20,30 hasta el 19 de noviembre de 2012.

Las entradas tienen un valor de $ 50 y pueden adquirirse por boletería y mediante vouchers, los estudiantes y jubilados tienen descuentos al presentar el carnet correspondiente. Las reservas se realizan en el teléfono 4393-6941.