El ser humano, lejos de ser la suma de sus partes conectadas, es el proceso resultante de esas conexiones, y de su permanente interacción con el mundo interno que lo sostiene y el mundo externo que lo circunda.

El concepto holístico de "ser humano" se ha expandido desde el paradigma médico clásico que lo dividía en cuerpo y mente, a la totalidad integradora que se considera hoy. Hay un proceso corporal que marca y muestra quienes somos. La comprensión de los mensajes que el cuerpo expresa es vital para que el individuo tome conciencia de su naturaleza no escindida y se abra al proceso de dejarse ser siendo quien realmente es.

Las ventajas de reconocer la integridad del proceso de "ser humano"

Cuando una persona adquiere como enseñanza que su naturaleza es el resultado de una cadena de causas y efectos, y de órganos y sistemas conectados linealmente, pierde la noción de su verdadera esencia. Como consecuencia, quizás -y solo quizás- algunas personas podrían relacionar una enfermedad del cuerpo a un conflicto mental subyacente. En el peor de los casos, escinden su persona en mente y cuerpo y no pueden relacionar ambas "estructuras."

He aquí un ser humano alejado de sí mismo, aunque no lo sospeche siquiera.

Ante una enfermedad, el mandato de creer que uno es un cuerpo a sanar en vez de adoptar la posición de existir como un ser íntegro que en ese momento necesita expresar una dificultad, traba todo proceso de sanación.

Sin embargo, aún hoy la medicina alopática tiende a tapar el conflicto psicológico y corporal que el cuerpo grita, con medicaciones que solo acallan el grito, como reafirma la Dra. Adriana Schnake, importante terapeuta gestáltica. Y solo lo atemperan por un período de tiempo, dado que el cuerpo buscará la manera de expresar ese conflicto de otro modo. Esa persona no sanará hasta que el mensaje de su cuerpo sea escuchado atentamente y respondido desde su necesidad.

Ejemplos de la vida diaria que definen al ser humano como un proceso

Desde la teoría humanística y desde la filosofía oriental, se considera al ser humano como un todo que tiende innatamente a encontrar su homeostasis; y de respetarse esta tendencia, el individuo se acercaría a sí mismo.

Al reconocer que una situación genera ansiedad, hablar con alguien es una respuesta psicológica y corporal, dos procesos que no pueden separarse. Necesidad, decisión y acción se aúnan. Al contar el conflicto, la respiración puede agitarse y tornarse superficial, pueden aparecer suspiros liberadores de la tensión, contracturas de los músculos faciales, llanto, vibración en el pecho, cambios de voz, de postura, y una variedad de expresiones netamente corporales que acompañan al proceso interno emocional que está sucediendo en esa persona. Cada expresión encripta un mensaje o lo muestra a cielo abierto.

Un profesional de la salud que solo escucha los latidos de un corazón y sigue con el estetoscopio bloqueando sus oídos al discurso del paciente recortará la realidad de su paciente y no llegará a la integridad del problema de quien acude a él por ayuda, porque lo parcializa o lo transforma en un solo órgano.

Cómo integrar nuestra totalidad y ser quienes somos

Los conflictos psicológicos que se expresan verbalmente, así como las creencias y los supuestos "yo debería hacer esto pero", están íntimamente conectados a las expresiones corporales.

La postura, las contracturas, los gestos rígidos o suaves, y los trastornos somáticos son claras y contundentes expresiones de toda la persona.

Los aspectos psicológicos y los físicos, como bien dice James Kepner, en su libro Proceso Corporal, son aspectos del todo mismo: la persona/organismo. Y cabe agregar que esa persona no puede ser quien es si no suma a su ser, de acuerdo a sus necesidades, aquello que el entorno le ofrece.

El ser humano sano vibra como un organismo íntegro que percibe sus necesidades, sus emociones; se da cuenta de ellas de manera consciente, y moviliza sus energías para ir en búsqueda de aquello que necesita, dejando atrás o a un costado aquello que no le aporta bienestar. Si incorpora en sí mismo algo que no lo beneficia, su cuerpo lo expresará una y mil veces hasta ser escuchado con atención. Si esa situación de necesidad interna o física no se satisface, el cuerpo expresará esa falta cada vez más notoriamente. Y por ello la importancia de aprender a desligarse del paradigma dualista cuerpo/mente divididos, porque la célula más reemplazable en su función, los sentimientos más profundos y los pensamientos más elaborados confluyen en ser lo que somos: humanos.

Conclusión

El ser humano es un todo que es más que la suma de sus partes y se dinamiza en cada contacto con su entorno. Su cuerpo se expresa; su mente está ligada a esa expresión y su espiritualidad es parte integral de la expresión de ese mensaje tanto como lo es su cuerpo.

Intentar abordar al ser humano como un conjunto de órganos y sistemas, y una mente que los organiza o los define, es sinónimo de escindir su naturaleza, y de ignorarla ante todo.

Como seres íntegros, los hombres tienden a su autorregulación y a escoger aquello que los nutre y mantiene saludables. En caso contrario, la neurosis, como falla en la interacción y satisfacción de las necesidades organísmicas, se instala y crea las expresiones de un ser que no se entiende a sí mismo.