Los restos fósiles de un perro que vivió hace 33.000 años, según un estudio arqueológico publicado en PLoS ONE, pertenecen a un ejemplar de can doméstico bien conservado y es el más antiguo encontrado hasta ahora. El cráneo y la mandíbula del animal fueron recuperados durante excavaciones en la gruta de Razboinichya, en los montes Altai de la Siberia meridional.

El perro, el animal doméstico más antiguo

La presencia del perro al lado del hombre está documentada hace 14.000 años. No hay testimonios más antiguos, debido, en parte, a la última glaciación ocurrido entre 26.000 y 19.000 años atrás, cuando las caletas glaciares alcanzaron su máxima expansión.

Con los pocos fósiles a disposición ha sido difícil para los científicos comprender el inicio del proceso de domesticación del can.

El can de Razboinichya

La gruta de Razboinichya era frecuentada por grupos de cazadores recolectores, como indican los fragmentos de carbón y huesos quemados, presentes en el mismo nivel en que se encontró el fósil. El cánido, que tal vez era el animal doméstico de los cazadores, murió en la gruta y sus huesos se conservaron perfectamente gracias a las bajas temperaturas y a las condiciones alcalinas del terreno.

Los investigadores dieron muestras del cráneo y la mandíbula del perro ruso a tres distintos laboratorios que, con el método de radiocarbono, confirmaron la misma antigüedad: 33.000 años

Comparación de restos de perro y lobo

Los zooarqueólogos han confrontado la morfología del can ruso con la de los lobos salvajes antiguos y modernos, y la de perros domésticos con los restos de algunos ejemplares de un antiguo can que vivió hace 26.000 años. Los resultados demuestran que el antiguo can ruso, que debía asemejarse al moderno samoyedo, era comparable por talla y forma a los canes domésticos que habitaban en Groenlandia miles de años atrás. El ejemplar ruso representa un animal en el inicio del proceso de domesticación, cuya estirpe, se extinguió. El perro ruso no era completamente doméstico, conservaba algunos rasgos primitivos, como los dientes similares a los del lobo y no tiene nada en común con otras razas caninas rusas.

Los resultados permiten hacer hipótesis sobre la evolución de este ejemplar junto a los seres humanos, e independientemente de las otras razas caninas. La domesticación del perro, probablemente, se haya producido en lugares y momentos diversos, contrariamente a lo indicado por algunos estudios precedentes sobre el DNA.

De lobo al perro

Según la hipótesis propuesta por Susan Crockford, coautora del estudio de la Universidad de Victoria en Canadá, durante el paleolítico algunos lobos particularmente “curiosos” se habrían acercado a campamentos de hombres, atraídos por las presas de los cazadores. Estos primeros contactos entre hombre y lobo se habrían experimentado en lugares diversos: Europa, Medio Oriente y China.

Los lobos, que tenían más familiaridad con los hombres, sufrieron variaciones en el ritmo de crecimiento. Estas modificaciones provocaron los cambios en la morfología y en las dimensiones de los animales, transformándolos en canes. Los cambios, explica Crockford, “se hicieron más evidentes a medida que los lobos se cruzaban entre ellos”. Los perros, respecto a los lobos, son más pequeños, tienen un cráneo más largo y dan a luz cachorros más grandes.

La domesticación del perro

Ha sido un largo y confuso proceso, muchas razas han evolucionado y desaparecido. El perro de la gruta de Razboinichya se ha extinguido, probablemente, después de la era glacial, cuando los grupos de cazadores fueron forzados a cambiar de lugar con más frecuencia. Según muchos estudiosos, para que el lobo pueda transformarse en can doméstico debe estar en un mismo lugar por decenas de años.

“La domesticación es un proceso y no un evento, por lo tanto sirve el tiempo para que las modificaciones genéticas se transmitan de generación en generación y la antigua especie salvaje se convierta en especie doméstica”, explica el antropólogo R. Lee Lyman, de la Universidad de Missouri.

Los restos de perros son indicadores de un conjunto de condiciones ecológicas naturales y humanas. El orden cronológico de estos eventos enriquece la comprensión de la historia humana y los procesos evolutivos. El hecho de que el cánido Razboinichya sea un perro más “moderno”, no le resta su importancia histórica o biológica.