Hace unas cuantas horas el consulado de México en Estados Unidos twiteó la designación como nuevo líder del G20 al Presidente de México Felipe Calderón. Esta decisión desde adentro de México ha sido tomada hasta ahora a la ligera en las redes sociales. Sin embargo, Calderón junto con Gurría, como líder de la OCDE, colocan a México en un lugar privilegiado en el escenario mundial.

Felipe Calderón Hinojosa

Siendo educado en el Instituto Tecnológico Autónomo de México, adonde cursó la Maestría en Economía, Calderón Hinojosa esta formado dentro del enfoque monetarista de la balanza de pagos y las políticas de ajuste dictadas por el FMI. Además de su experiencia como Presidente de un país emergente, protagonista de las políticas neoliberales, con más tratados de libre comercio en el mundo, Calderón contará con el apoyo técnico de los tecnócratas mexicanos en el manejo de las crisis que en el pasado sacudieron a su país.

Calderón Hinojosa se ha mostrado al mundo como un Presidente firme en cuanto a la conducción de México. Es conocida mundialmente su lucha contra el narcotráfico y las consecuencias que ha tenido para su país. En cuanto a la conducción macroeconómica, indudablemente México esta en este momento en una mucho mejor posición que muchos países. Así, con finanzas sanas, con grandes avances en su democratización, con apertura comercial y financiera, Calderón asume el liderazgo del G20.

Los retos del G20

El principal reto del G20 por ahora es la actual crisis mundial. Empezando por la crisis Griega. Para estos problemas México, a través de Calderón, ha fijado su postura. Y en si, no hay nada nuevo que esperar bajo el liderazgo de Calderón. Es decir, la solución que propone es que Grecia adopte medidas de austeridad tal y como México lo hizo en su momento a través del ex presidente Carlos Salinas de Gortari. Así, Calderón solamente solicitó más celeridad a este proceso.

No es para menos. Los mecanismos de ajuste dependen de la seriedad con que se asuman. La debilidad política solo acrecentará los problemas financieros de Grecia. Calderón lo sabe. El otro punto importante será la reestructuración del sistema financiero mundial ya de por si propuesta por Robert Mundell, premio Nobel de economía. El mundo necesitará de una nueva moneda que sea sostenida por los bancos centrales de las principales economías a fin de evitar ataques especulativos.

Las deudas externas

Ante el endeudamiento externo mundial solo existe una opción viable que ya discutió el G20. Dado que los países más endeudados son los más grandes del mundo no puede esperarse que caigan en una recesión. Si hay deudores debe de haber un acreedor o varios acreedores. La interrelación entre ambos es clara. La única manera de pagar es vendiendo. Si no hay ventas no hay manera de pagar.

China y varios países emergentes como Brasil e India, han sostenido superávits comerciales gracias al endeudamiento externo de las primeras potencias con quienes mantienen sus superávits. Ni a esos países emergentes les conviene la recesión ni a los desarrollados. Calderón ya lo señaló. Es necesario que China aprecie su tipo de cambio y que no lo ponga por debajo de su nivel para acrecentar el comercio mundial. Con un tipo de cambio más elevado China importará mayores cantidades de bienes y servicios.

El futuro

Es claro que ante el panorama mundial no habría mejor conducción que la de un país emergente que ha sabido sortear numerosas crisis y que goza actualmente de finanzas públicas sanas. Calderón pertenece al grupo de los países emergentes y goza de prestigio entre los economistas más reconocidos en el mundo. El acierto de las políticas del G20 descansará en las recomendaciones de esos economistas.

Casi seguramente el mundo creará una nueva moneda mundial respaldada por los bancos centrales más importantes, el libre comercio seguirá vigente, se seguirán fomentando las finanzas públicas sanas. En cuanto a la distribución del ingreso, es de esperar que Calderón buscara un mayor equilibrio y apoyará la iniciativa de fijar un impuesto a las transacciones financieras o al menos a los bancos tal y como la han propuesto los miembros del G20.