Partiendo de los conceptos de oferta y demanda, podemos ver cómo las decisiones de compra de cada uno de nosotros, tomadas colectivamente, determina el precio de los productos o servicios. Resulta curioso que, para cada uno de nosotros, tomados individualmente, el precio es uno de los factores que condicionan las decisiones de compra.

Qué ocurre en el mercado a cada precio posible

La ciencia de la Economía procede al análisis del conjunto de la oferta y la demanda (o sea, del precio), considerando qué ocurre en el mercado a cada uno de lo precios posibles.

Por ejemplo, supongamos que, en el mercado de helados de chocolate, a un precio de tres euros la tarrina, los consumidores están dispuestos a comprar 10 toneladas en total. Sin embargo, lo productores están dispuestos a producir, y ofertar, 12 toneladas.

En este caso, se produce lo que, en Economía, se denomina “excedentes de producción”, es decir, hay parte de la producción que se queda sin vender. Sólo se podrá dar salida a los excedentes bajando el precio del producto; y esto es lo que normalmente ocurre. El problema aparece cuando el descenso necesario se sitúa por debajo de los costes de producción del helado. Entonces, las empresas con altos costes de producción desaparecerán del mercado, la producción descenderá y el precio volverá a subir.

Si, al contrario, suponemos que, a un precio de tres euros, los compradores están dispuestos a comprar doce toneladas, pero los productores sólo están dispuestos a producir 10 toneladas, nos encontramos ante “déficit de producción”. Es decir, hay compradores que desean el producto y pueden pagarlo, pero no tienen acceso a él.

El mercado reaccionará a esto elevando el precio: al existir muchos compradores potenciales, los productores venderán a un precio mayor para “eliminar” compradores del mercado. De cualquier modo, este aumento de los beneficios en un sector de la producción, animará a otras empresas a entrar en el mercado de helados de chocolate (o la las propias empresas a producir más), con lo que la producción aumentará y el precio volverá a bajar.

Ley de la oferta y la demanda, determinantes del precio de equilibrio

A partir de estas constataciones, se enuncia la “Ley de la Oferta y la Demanda”. En la versión del Premio Nobel de Economía J. Stiglitz: la oferta y la demanda determinan conjuntamente el precio de mercado en los mercados competitivos”. Esto es aplicable al precio de los productos (precio, propiamente dicho), al precio del trabajo (el salario) y al precio del capital (el tipo de interés).

Como hemos visto, a partir de la suposición de cualesquiera condiciones de oferta, demanda y precio, el mercado tiende al precio en el que se iguala la cantidad ofertada con la cantidad demandada. Este punto se denomina “precio de equilibrio”.

Se dice que el precio de equilibrio es aquel que “vacía el mercado”. Si un producto o servicio se vende por encima de su precio de equilibrio, se crean excedentes de producción: faltan compradores, por lo que, o se vuelve a bajar el precio o se disminuye la oferta (con la desaparición de empresas o su cambio de línea de negocio). De modo análogo, si se vende por debajo del precio de equilibrio, hay déficit de producción: existe un exceso de demanda, por lo que, o se vuelve a subir el precio, de modo que disminuya el número de compradores potenciales, o se aumenta la producción (con la entrada de nuevas empresas o con la mejora tecnológica).

A partir de esto, se deduce la causa por la que un desplazamiento de la curva de demanda (por ejemplo, un aumento de la renta real) produce un aumento de los precios y por qué la mejora tecnológica (que abarata los costes y, por tanto, anima a más empresas a entrar en los mercados) hace descender los precios.

La teoría del valor de Marx, alternativa a la ley de oferta y demanda

La teoría del valor-trabajo, de Marx (pero tomada de David Ricardo), impugnó la ley de la oferta y la demanda, apoyándose en los límites del concepto de “precio de equilibrio”.

Todas las variaciones de precio giran alrededor del punto de equilibrio y tiende a él, aunque no sea un punto fijo y puede cambiar en ciertas condiciones. Si el precio de equilibrio está determinado por el cruce de las curvas de oferta y demanda, según Marx, habrá que explicar por qué, en una situación histórica dada, la curva de la oferta (y la demanda) tiene una forma y no otra.

Es decir, la curva de la oferta está ya determinada, entre otras cosas, por el desarrollo técnico alcanzado en una sociedad, en un momento de la historia. Y este desarrollo está condicionado por la historia de ofertas, demandas y precios. Con lo que la explicación del precio de equilibrio regresaría al infinito y resultaría, cuanto menos, superficial.

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