La educación actual en México exige a los profesores de todos los niveles educativos conocer, ejercitar y dominar formas de evaluación congruentes a la enseñanza y al currículo. Para lo cual es menester romper paradigmas tradicionales como evaluar sólo conocimientos y utilizar únicamente pruebas objetivas. El profesor evalúa sin participación del alumno, no se evalúa el proceso e interesa más el resultado final, por mencionar algunos de los muchos que regulan esta actividad tan importante en el proceso enseñanza-aprendizaje.

La evaluación auténtica propone técnicas e instrumentos para realizar una evaluación en varias dimensiones (procedimental, conceptual y actitudinal), destacando el portafolios de evaluación, que por sus características se ajusta al enfoque por competencias y particularmente a los estilos y ritmos de aprendizaje de los educandos.

Qué es un portafolio de evaluación o portafolio de evidencias

Es un instrumento que permite al profesor y al alumno construir una verdadera evaluación, que no excluye el uso de pruebas objetivas (los tradicionales exámenes) y otros instrumentos y técnicas. Es algo más que una simple colección de trabajos, aunque su principio radica esencialmente en recolectar productos elaborados por los estudiantes. La colección de evidencias es intencional y periódica. En el portafolios se reúnen los trabajos que muestran los esfuerzos, avances y logros en una o varias áreas curriculares.

Cómo formar un portafolio de evaluación

Es importante destacar que la conformación del portafolio de evaluación tiene criterios definidos que permitirán al docente realizar una evaluación integral en aspectos que generalmente representan dificultad y son subjetivos, como los procedimientos, las actitudes, habilidades y destrezas, que en conjunto con lo conceptual conforman las competencias que planes y programas de estudio contemplan en el currículo de educación básica. Los criterios para conformar un portafolio de evaluación son:

  • El alumno debe participar en la selección de los trabajos que se integrarán en el portafolio durante el curso o ciclo escolar.
  • El profesor debe establecer y dar a conocer a los alumnos los criterios para seleccionar los trabajos.
  • La evaluación que haga el docente tiene que ser comunicada al alumno, explicando los avances, méritos, fortalezas y debilidades, a partir de los criterios, mismos que pueden estar debidamente especificados en una matriz o rúbrica complementaria.
  • El alumno hará su auto-evaluación en cada trabajo que se integre en el portafolio.
  • Es recomendable que las dos evaluaciones se complementen con una co-evaluación que permita tanto al docente como al alumno tener una mejor percepción respecto al proceso (se evalúa no el trabajo, sino los avances).
  • El portafolio deberá conformarse por un período específico de tiempo (máximo un ciclo escolar) y por asignatura o proyecto.

Cuáles trabajos pueden integrar un portafolio de evaluación

Toda actividad que se desarrolle en el salón de clase o fuera de él, que arroje una evidencia o testimonial de su ejecución es susceptible de ser integrado, por ejemplo:

  • Trabajos escritos
  • Registros o notas elaboradas por el alumno
  • Mapas conceptuales
  • Cuadros sinópticos
  • Cuadros, gráficos o dibujos
  • Videos, audios de exposiciones de los estudiantes
  • Archivos electrónicos
  • Reportes de lectura
  • Auto-evaluaciones que incluyan reflexiones sobre sus trabajos anteriores y actuales
  • Cuestionarios y pruebas estandarizadas
  • Hojas con las notas de valoración del profesor y registro por fecha de los trabajos que se integran al portafolio
Es necesario acotar que un portafolio puede ser también electrónico, sin embargo es recomendable que siempre exista el respaldo físico que permita su consulta en todo momento. Para ello se puede tener una carpeta por alumno y destinar un espacio ex profeso en el aula.

Para qué sirve un portafolio de evaluación

El objetivo primordial de un portafolio de evaluación es apoyar al docente y al alumno para conocer de manera más precisa los avances y logros específicos, así como los ámbitos en los cuales es necesaria la intervención docente. No está dirigido a asignar calificaciones numéricas, sino a complementar una evaluación integral que, junto con otros instrumentos y técnicas de evaluación, permitan al maestro evaluar con criterios equitativos a cada alumno en lo individual y evitar la estandarización.

El portafolio debe ser un elemento imprescindible para informar a los padres de familia sobre el avance de los alumnos, al igual que mantenerse como evidencia que apoye la asignación de calificaciones periódicas y la promoción de un grado escolar.

De igual manera, el portafolio puede servir al maestro del siguiente curso, como antecedente y evaluación diagnóstica, para planear su trabajo docente y, en el mejor de los casos, tener elementos para realizar las adecuaciones curriculares para los alumnos con necesidades educativas especiales.

Implicaciones del portafolio en el trabajo docente

Evaluar utilizando un portafolio de evaluación requiere que el docente destine tiempos específicos para evaluar (Slater), dar a conocer a los alumnos y padres de familia, los criterios de evaluación, al inicio del curso escolar; y diseñar las rúbricas que contendrán los criterios y valoraciones correspondientes. Implica también una organización cronológica y por categoría, asignatura o proyecto.

Otra implicación importante es que el portafolio es para realizar evaluaciones individuales y evitar comparaciones entre alumnos y focaliza los éxitos. Las debilidades serán sujetas de reflexión e información para el docente, nunca para sancionar al estudiante.