Es la comunicación, basada en el lenguaje, la que construye nuestro mundo y también nos permite relacionarnos, interactuar con los otros. Cuando escuchamos un orador o líder, percibimos el poder de las palabras y la motivación que genera en su público. Pero en las actividades diarias, en la rutina, no nos damos cuenta, no captamos su poder de transformación. Si reflexionamos sobre las palabras que decimos o escribimos, detectamos qué está pasando en nuestro interior, y a la vez escuchar al otro generando una auténtica conversación.

La importancia de la comunicación

Un “Buen día” en el ascensor del edificio o al entrar a la oficina, un te quiero al despedir al niño, un “gracias” al recibir una taza de café cambian el clima de nuestras comunicaciones. Instalan sonrisas y generan un ambiente positivo. Predisponen diferente y van más allá de técnicas de marketing o principios de instituciones. Son palabras simples, sinceras que provocan grandes transformaciones.

La comunicación se fue modificando a través del tiempo. El constante desarrollo de tecnologías ha cambiado las formas de relacionarse, y vivimos en un mundo globalizado. Parece entonces que siempre estamos conectados, que no hay distancias, sin embargo la verdadera comunicación se da pocas veces y hasta es un hábito en extinción en muchas personas.

El mundo de las palabras

En cada persona, las palabras adquieren dimensiones únicas. Las palabras construyen, acercan, hieren, motivan o paralizan.

Se convierten en poesía para un escritor, foco de investigación para científicos como Steven Pinker , en un menú para el camarero, en un mensaje para la secretaria, pero para todos, las palabras son las mejores herramientas de comunicación.

Con la práctica e incorporando palabras positivas, observamos que el lenguaje a través de las palabras nos da beneficios como:

  • Estar motivados, encontrar fuerzas para empezar algo y llevar las ideas al plano de las acciones.
  • Expresarnos, poder comunicar, trasmitir. Con la palabra se enseña, se acompaña.
  • Generar bienestar, para nosotros primero e inmediatamente esa acción se trasmite al otro, se contagia positivamente.
  • Agradecer, es el ejemplo mayor. El agradecimiento es una puerta de bienestar. Es reconocer que pasan cosas buenas, que aceptamos y valoramos también el gesto o regalo de la otra persona. Esta actitud positiva genera un mejor ambiente, se siente placer al hacerlo. Hay diferentes formas de hacerlo, el agradecimiento puede ser un "gracias" verbal, por mail, un regalo, una llamada telefónica.

Palabras dulces, muy dulces para el alma y cero calorías para el cuerpo

El bienestar y la felicidad son una constante búsqueda. Diariamente tenemos, en la rutina, más de una forma y oportunidad de encontrarla.

Usando las palabras, las que podemos elegir, las que nacen en el corazón, las acciones y tareas que emprendamos adquieren ya un inicio mágico. El resto del proceso dependerá de otras cuestiones para concretarse, sin embargo la palabra es el motor del primer paso.

Por las experiencias vividas, por lo que descubrimos constantemente, sabemos que las palabras construyen puentes o levantan muros entre las personas. En el mundo en que vivimos, nosotros podemos elegir constantemente y esa elección pueden ser palabras dulces.