Plagiar un documento y presentarlo como propio, parece ser una acción común en muchos estudiantes que no ven dicha actividad como un delito. Es lo que se desprende de una investigación de campo realizada por Donald L. McCabe, Kenneth D. Butterfield y Linda Klebe Treviño, investigadores de la Rutgers University, de New Jersey, quienes estudiaron 23 facultades universitarias en los EE.UU.

El resultado es alarmante:

  • Al menos cuatro de diez estudiantes plagiaron trabajos de la Web, en el último año.
  • Esos mismos estudiantes declararon haber plagiado al menos una vez en el último año información de internet.
  • El 38% de los estudiantes dijeron haber plagiado información de la red, alguna vez, ya sea copiando, pegando, parafraseando o citando ideas de otros como propias.
  • El hecho más sorprendente es que más de la mitad de los estudiantes no consideró dicha conducta como deshonestidad intelectual.

¿Por qué el plagio es una amenaza?

La pregunta que motiva este apartado pretende enfocarnos en los daños potenciales del plagio y en la amenaza que supone para el sistema educativo en particular y para la sociedad en general.

Marie Leiner de la Cabada, catedrática de la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez, en México, y de la Texas Tech University Health Sciences Center, en El Paso, Texas, señala algunas de las amenazas potenciales del plagio a los diferentes actores del proceso educativo:

Para los estudiantes:

  • Limita la innovación. Obviamente porque el estudiante no realiza ningún esfuerzo creativo, simplemente copia y pega.
  • Impide el desarrollo del pensamiento crítico. No elabora ni compara información, simplemente se dedica al facilismo de copiar.
  • Juega en contra de la adquisición de competencias. Sus habilidades profesionales se ven limitadas porque no desarrolla capacidades propias de un investigador.
Para los centros educativos:

  • Los docentes no pueden desarrollar alumnos capaces de pensar por sí mismos ni elaborar juicio crítico en la resolución de problemas. Habilidad mermada por su nula aplicación en la investigación.
  • El docente no puede ayudar a sus estudiantes a que sean capaces de discriminar información basados en la evidencia, puesto que, simplemente, copian datos sin cuestionar ni analizar.

Mecanismos de regulación

Entendiendo la amenaza que implica el plagio en el ámbito educativo y su posible extrapolación a otras actividades sociales, las universidades y centros educativos, cada vez más están tomando conciencia del problema y generando mecanismos que regulen el plagio.

No sólo son necesarias herramientas, como programas de computación antiplagio, que ya se han creado, y sitios web para ayudar en la detección del plagio, es necesario crear mecanismos de regulación interna en los estamentos educativos.

Cuando no se dan mecanismos adecuados, se favorece la impunidad y se crea una falsa conciencia de que el delito del plagio es "normal" y "admisible".

Hay centros educativos que están haciendo firmar, tanto a alumnos como docentes, documentos que incluye una descripción exacta de lo que se considera plagio, con el fin de que sea conocido y las personas sepan que se exponen a expulsiones o demandas legales, si fuera necesario.

El regreso a la ética y la deontología

En otro estudio, los autores mencionados al principio de esta nota Mccabe, Butterfield y Treviño, concluyeron sobre la necesidad de formar a los estudiantes (en el caso de su estudio, alumnos de economía y negocios), en fundamentos éticos para la realización de sus profesiones.

Otra investigación reveló que el problema se está convirtiendo en crónico en muchos establecimientos educacionales. Con mayor razón, se precisan de medidas drásticas.

Es necesario que las instituciones educativas inviertan no sólo en crear condiciones tecnológicas para impedir el plagio, sino en la formación ética de sus participantes, eso implicaría que sus currículos deberian incluir formación en este sentido.

Como señala Marie Leiner, el plagio, en el ámbito educativo se da:

  • En acciones recíprocas entre alumnos y maestros. Siendo lo más común que estudiantes intenten engañar a sus maestros en la asignación de trabajos e investigaciones.
  • Entre alumnos y sus pares, que se muestra en la apropiación de trabajos de otros, o en la presentación de trabajos como si hubiese sido hecho por varios, cuando en realidad, es de uno solo.
  • Entre maestros, cuando falsean información fundamental para el desarrollo de su actividad didáctica.
El tema no es fácil de abordar, pero los estudios éticos, y su implementación en los ámbitos educativos, puede ayudar a formar una generación menos dispuesta a cometer el delito de plagiar.

Conclusión

El plagio tomado como una actividad normal y común, fomenta un ambiente de impunidad que termina banalizando el delito y creando un contexto muy difícil para el desarrollo de las habilidades cognitivas necesarias para el desarrollo del conocimiento.

Los estudiantes deben aprender a investigar, analizar, discriminar, evaluar, crear, construir, comparar, elaborar, resumir, argumentar, etc. Eso se logra sólo realizando el trabajo de reflexión, lectura, comparación y discusión con los textos.

Copiar y pegar, no sólo no sirve, sino que a la postre, creará a una generación acéfala de conocimiento y moralmente inadecuada para respetar los derechos de otros.