México, al igual que los demás países del mundo, es una nación forjada con la sangre de la historia y con la magia de los mitos. La religión y la política han sabido utilizar los mitos que se generan en la sociedad mexicana con numerosos fines, como son la evangelización, la unidad nacional o el fortalecimiento de la identidad cultural.

Juan José de los Reyes Martínez, “El Pípila”

En el marco de los festejos del Bicentenario de la Independencia en México del 2010, se generó una controversia histórica muy interesante. En los relatos oficiales de los acontecimientos de la guerra independentista fue inexplicablemente excluido un personaje cuyo papel en la toma de la Alhóndiga de Granaditas, por parte del ejército insurgente había resultado fundamental. Se trata de Juan José de los Reyes Martínez, mejor conocido como “El Pípila”.

La razón, según historiadores como Lucas Alamán, era que éste personaje carecía de pruebas fehacientes que avalaran su existencia e incluso su papel dentro del movimiento armado de 1810, por lo que no podía ser considerado en los festejos del Bicentenario de la Independencia.

Hasta antes de esta omisión, “El Pípila” era un personaje que tenía su propia historia. De profesión minera, de los Reyes Martínez recibe ese peculiar apodo debido a que sus facciones eran parecidas a las un pavo, o como se le conoce en el país, un guajolote.

El 28 de septiembre de 1810, doce días después de iniciado el movimiento de independencia, el ejército insurgente comandado por el cura Miguel Hidalgo y el capitán Ignacio Allende, deciden tomar la Alhóndiga de Granaditas, uno de los bastiones principales de los realistas en la ciudad de Guanajuato, México.

Tras horas de intensos combates, de los Reyes Martínez solicita la autorización del cura Hidalgo para quemar el portón principal de la alhóndiga con una antorcha. Para lograr su cometido, “El Pípila” decide ponerse en la espalda una laja de cantera, y con ella arrastrarse pecho tierra hacia la entrada de la alhóndiga; en una mano portaba una antorcha y en la otra brea o aceite, el cual untó en el portón lo que inmediatamente incendió el umbral, lo que permitió al ejército insurgente penetrar la fortaleza y pelear hasta adueñarse de ella.

“El Pípila” Mito y realidad

Sin embargo, a pesar de lo trascendente que represento éste acto, “El Pípila” desaparece misteriosamente del movimiento independentista, no se vuelve a saber nada de él, si murió en la toma de la alhóndiga o continuó en la lucha con los insurgentes.

No obstante, el heroísmo demostrado le valió que en 1939 el gobierno de Guanajuato le edificara un monumento en la llamada carretera panorámica de la ciudad. La enorme estatua, elaborada con cantera rosa, muestra a de los Reyes Martínez con el torso desnudo, una antorcha en la mano y un pedestal donde se puede leer la leyenda: “Aun hay otras alhóndigas por incendiar”. El monumento de “El Pípila” es uno de los atractivos más visitados en la ciudad de Guanajuato porque al mismo tiempo cumple el papel de mirador, donde se observa gran parte de la ciudad.

El papel de los mitos

¿Qué va a pasar con “El Pípila” después que en los estudios oficiales del Bicentenario se considera su existencia y su papel histórico como un mito?

Para la sociedad mexicana, el hecho de que sea excluido de los relatos oficiales de movimiento de independencia parece ser irrelevante, pues como dicen los historiadores se trata de un “mito fundacional”, y como tal cumplió su papel con creces, pues a través de los años “El Pípila” se ha convertido en un ejemplo de heroísmo desinteresado y un verdadero orgullo nacional, pues simboliza la fuerza y el valor que pueden llegar a tener los mexicanos en la defensa de su país, además de ser un referente inmediato del pueblo guanajuatense.

Como podemos ver, en México los mitos pueden generar realidades, lo mexicanos pueden trabajar su imaginario colectivo con símbolos mágicos que le sirvan de remanso para sustentar su historia, sus valores y creencias; aspectos que han forjado su identidad y su cultura que tanto llama la atención en otras naciones.