
- Extracción tradicional de petróleo. - angiepn
La apremiante y hasta discutida situación ambiental mundial, hacen prever que la demanda hacia el más conocido combustible fósil, el petróleo, disminuya a la par del previsible aumento de la importancia de los biocombustibles y demás fuentes de energías renovables; sin descartar además la energía nuclear, cuyas plantas existen hoy en todo el mundo en número de 435.
Sin embargo, como dicho proceso se deja entrever lento, muchas de las regiones y países que cuentan con importantes reservas de crudo, seguirán aprovechándose económicamente de las mismas con las consiguientes y muchas veces adversas repercusiones o externalidades sociales y ambientales.
El petróleo que queda y su consumo en el mundo
Hacia el año 2004, las reservas mundiales de petróleo ascendían a 1.293.000.000.000 barriles; cantidad en la que no se incluye el hallazgo de nuevos pozos, la posibilidad de extraerlo de zonas consideradas reservas naturales, y las reservas de petróleo pesado de más difícil y cara extracción y procesamiento.
Considerando ahora que su consumo mundial para el mismo año 2004 ascendía a 82.590.000 barriles al día, los yacimientos existentes durarían sólo 42 años más de mantenerse dicho nivel de dispendio; y si a ello sumamos el previsible aumento de la demanda por parte de algunos países en vías de desarrollo, dicho período temporal quedaría aún más corto.
Se estima que únicamente China e India, duplicarían su consumo para 2030 de no producirse un cambio radical de políticas; con lo que en 25 años estarían importando más petróleo que la Unión Europea y Japón actualmente, según informaba la Agencia Internacional de la Energía (AIE) en el año 2007.
Las fuentes de energía renovables
Si bien la actual cantidad de reserva de petróleo alcanzaría para abastecer al mundo por al menos tres décadas más, el mayor conocimiento de los efectos del calentamiento global originado por las emisiones de CO2 como consecuencia mayoritaria de la quema de combustibles fósiles, es lo que está influyendo en los últimos tiempos en el aumento de la importancia de los biocombustibles y demás fuentes de energías renovables.
Las cuales están basadas en la fuerza hidráulica, en la luz solar, en la fuerza eólica, en la potencia proporcionada por las olas del mar, entre otras. Reabriéndose de este modo el debate sobre la conveniencia, o no, de propagar la energía nuclear en tierras ibéricas y en otras zonas del mundo; sólo en España significa el 18% de la energía generada, en tanto que en Francia el 76%.
Asimismo, según informaba el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), a diciembre de 2006 existían 435 plantas en todo el mundo; 127 en América, 196 en Europa, 110 en Asia y 2 en África; estando además 11 en construcción en Europa y Rusia, y otros tantos en el norte de África.
Controversias en torno a los biocombustibles
Cabría, no obstante, profundizar en el análisis de los convenientes e inconvenientes del empleo de algunas de tales fuentes de energía. Por ejemplo, el aprovechamiento de biocombustibles en la forma como hasta el momento parece predominar, no resulta la más idónea al generar efectos negativos en un ámbito tan importante como el alimentico.
Según se desprende del estudio “Análisis de la actual estrategia europea en materia de biocarburantes. Otras verdades incómodas”, del catedrático español en agronomía, Ingeniero Carlos Tió Saralegui; en el que, entre otras cosas, se sostiene que el aporte de tales carburantes sólo ha logrado hasta el momento reducir el 3% de CO2, a costa de casi duplicar el precio de los cereales.
El modelo energético del futuro
Lo que resulta fundamental, teniendo en cuenta que para satisfacer a los 5.000 millones de personas que padecen actualmente insuficiencia energética, contra los 1.000 millones que incluso la consumen en exceso, se deberá en 30 años doblar la oferta energética mundial.
En lo que los combustibles fósiles harán poco por las razones esgrimidas; y primará un modelo energético basado en fuentes de energías renovables en el que la edificación energéticamente eficiente, el transporte eléctrico, la captura de CO2, e incluso la energía nuclear podrán ser determinantes.
