Para Friedrich Nietzsche es absolutamente necesario deshacer el entramado filosófico y cultural de Occidente, que ha llevado a la situación de decadencia total en la que se encuentra. El origen de esta decadencia lo encontramos en la figura de Sócrates y el Platonismo que han hecho creer la posibilidad de la existencia de una vida más allá del mundo material. La Moral, la Religión y la Filosofía son los tres ámbitos de penetración de estas ideas decadentes, y, por ello, junto con el ámbito de la ciencia, Nietzsche hará una crítica por separado de estas cuestiones.

La Crítica a la moral

La crítica a la moral y a los valores tradicionales de Occidente, es la crítica más profunda. La moral occidental es una moral contranatura, ya que atenta contra la naturaleza y contra la vida. Se trata de una moral que intenta frenar los instintos humanos, y por eso, va contra la propia naturaleza y la vida. La base fundamental de esta moral ha sido el Platonismo: El Mundo de las Ideas sirve de Más Allá, situándose el centro de gravedad no en esta vida (que es la única que existe) sino en la otra vida (falsa según Nietzsche). Nietzsche critica esta moral ya que acaba con la vida.

La Moral de los señores y la moral de los esclavos

Nietzsche afirma la existencia de dos tipos de morales:

  1. La Moral de los Señores: Una moral que ama la vida, el poder, el placer, la nobleza: la moral propia del Superhombre. Esta es la moral propuesta por Nietzsche.
  2. La Moral de los esclavos: Es la inversión de los auténticos valores: el dolor, la amabilidad, la compasión, la resignación, la paciencia ... Esta moral es rechazada por Nietzsche, y todo su pensamiento tiene sentido al intentar sustituir esta moral de los esclavos por la moral de los señores.

La Crítica a la Filosofía tradicional

La Crítica a la Filosofía tradicional, tal y como ya se ha señalado, es una crítica directa a la visión Platónica que considera la existencia de una parte inmaterial del ser humano, superior a la materia, siendo así, para el platonismo, más importante la vida más allá de la muerte que esta vida, la única existente para Nietzsche. Sócrates mató la vida al hacer triunfar sobre ésta a la razón.

La Crítica a la Religión

La Crítica a la Religión es una consecuencia directa de la crítica anterior. Toda religión nace del miedo, las angustias y las necesidades. Así, ninguna religión ha tenido nunca ninguna verdad. El Cristianismo ha acabado invirtiendo los valores propios de la Religión Clásica de Grecia y Roma, inventándose un mundo ideal que lleva la desvalorización del mundo terrenal. Supone la pérdida más fuerte de los instintos. Fomenta los valores decadentes de la obediencia, el sacrificio que son sentimientos propios del rebaño. El concepto de pecado atenta contra la vida, ya que limita la acción instintiva del ser humano. Un aspecto fundamental de la crítica a la Religión sería la crítica que realiza a la figura del sacerdote, y su visión ascética de la vida, el cual tiene como característica más importante el resentimiento que le lleva a proponer una moral antinatural que atenta contra la vida.

La Muerte de Dios

La culminación de esta crítica sería la Muerte de Dios, ya que esta muerte significa la crítica radical a la religión, la moral y la metafísica. Es la liberación de un peso enorme que abruma al hombre. Es precisamente la idea de Dios la que no deja que el hombre llegue a alcanzar su naturaleza, es el impedimento que no deja que el hombre llegue a ser el Superhombre: La única forma posible que el hombre pueda vivir es haciendo desaparecer la figura de Dios.

Naturalmente, la muerte de Dios no significa que Dios exista y que tenga que morir, lo que debe desaparecer es la figura de Dios, ya que ésta es inexistente en la realidad. Con esta muerte se hunden los pilares de la cultura occidental, una cultura apoyada en la figura de Dios. No hay lugar para Dios en la sociedad moderna, Dios está muerto, nosotros somos sus asesinos. Esta muerte significa la liberación definitiva, comienza una nueva historia, la verdadera historia. El ser humano se ha liberado de toda superstición religiosa, y puede convertirse en creador de su propio destino.