El proyecto Yasuni ITT es una propuesta analizada y previamente respaldada por el actual gobierno ecuatoriano, el cual tiene como fin recibir una compensación internacional por mantener el crudo bajo tierra. Esto quiere decir que dicho patrimonio natural, representaría una gran fuente de ingresos para el país, US$ 7.000 millones aproximadamente, pero se lo remplazaría por una cantidad que pueda representar y, de cierto modo, justificar la pérdida (por llamarlo de alguna forma) de no explotar el recurso que por tantos años ha sido el sustento fundamental en el Ecuador y que por todo ese mismo tiempo no ha sido eficientemente aprovechado ni administrado.

La propuesta

La cantidad sugerida en el proyecto es de US$ 3.500 millones, es decir, la mitad de lo que generaría la extracción o al menos el 50% del total. La otra mitad se expone como una colaboración del pueblo y del Estado ecuatoriano.

Elegir entre conservar o ingresar

Se establecen un sin número de criterios que discuten el problema de la extracción, razón por la cual fue ideada la propuesta. De esta manera es que surgen varias interrogantes, como por ejemplo, si ¿Es esa realmente una solución efectiva?. Se puede sostener la idea de que sin pedir compensaciones, el Ecuador puede dar una muestra de conciencia y ser un ejemplo sin tener más que el privilegio de conservar un patrimonio natural invaluable, que proteja la biodiversidad y que respete a las comunidades y culturas que ahí habitan. O por otro lado, considerar que cualquier tipo de intervención sea adecuadamente respaldada por un Marco Normativo que permita minimizar los impactos, que sin duda existen. 

Sin lugar a dudas, hay limitaciones y urgen recursos que atiendan necesidades en el Ecuador, sin embargo, éstas no son las únicas soluciones, no lo han sido durante décadas. 

En este contexto, y  al obtener un mínimo porcentaje de la financiación necesaria sugerida, surge un anuncio del gobierno de iniciar posiblemente una explotación del campo Yasuni ITT a partir de junio del 2010. Hecho que torna más grande la preocupación que envuelve este tema, ya que siendo realistas, ni existen tecnologías por más sustentables que se presenten que no causen daño, ni tampoco va a ser esa la salvación económica del país.

Cuidar los recursos naturales

Es simple, nadie es dueño de la verdad, pero la razón en algunas cosas casi siempre apunta a una sola dirección y en este caso la mía, optaría por la preservación de un medio ambiente que día a día reclama la falta de cuidado que se ha tenido. Más allá de los criterios ambientalistas que merecen mucho respeto, ésta es una reflexión que se debe hacer por gratitud, por consciencia y sobre todo con gran respeto por el lugar que permite que se desarrolle la vida. 

Hay que ser más reales, todo el tiempo suceden cosas que dan la cuenta de que se han sobrepasado los límites,  pues tampoco somos lo suficientemente responsables con las actividades que a diario realizamos y que también generan impacto. No es cuestión de aferrarse a una idea, no es preciso juzgar a quienes quieren un ambiente lo más habitable posible para las futuras generaciones. Idealizaría el hecho de que el crudo del Parque Nacional Yasuní permanezca bajo tierra y que sobre esa misma se levante el orgullo de un pueblo que quiere lo mejor para su gente y para el mundo.