Nerea López, 26 años, doble licenciada en Derecho y Economía, habla inglés y francés y tiene un máster en Derechos Humanos. Alberto Carrasco, 24 años, licenciado en periodismo y un máster en Comunicación para el Desarrollo. Víctor Vega, 24 años, licenciado en Comunicación Audiovisual, habla inglés, tiene un máster en Guión de Televisión y dos años de experiencia en publicidad. Todos tienen estudios diferentes, pero coinciden en que están en paro pese a su alta preparación.

Es la generación futura y la, ya bautizada, “generación perdida”, a la que se le acaban de sumar 22.555 jóvenes menores de 25 años. El desempleo se ceba con los que buscan su primer trabajo. El paro juvenil aumenta un 3,5% y alcanza el 5% entre los menores de 25 años. La propia Encuesta de Población Activa (EPA) revela que el desempleo en este colectivo supera con creces el 42%. Detrás de este titular, el futuro: los que pagarán las pensiones, los que dirigirán las empresas y los que gobernarán.

Hablan los jóvenes desempleados españoles

El problema no es la falta de formación, es que el mercado laboral no está capacitado para absorber a todos los licenciados”, asegura Alberto. “Lo peor no es la falta de empleos, sino que no tenemos ni siquiera la oportunidad para trabajar en lo hemos estado seis años preparándonos”, se lamenta Nerea. “Nuestras familias nos mantienen y seguimos formándonos; pero la crisis pasará y las empresas no querrán a jóvenes de 30 años sin experiencia, sino que cogerán a los nuevos licenciados para hacerles contratos más baratos”, continúa Víctor.

España es un país sobrecualificado, según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo (OCDE), y dicha sobreformación en la población juvenil roza el 40%. El catedrático de Economía de la Universitat Pompeu Fabra, José García Montalvo, cuestiona, en El País (07/03/2010), la calidad de la formación en España y asegura que ésta no es un antídoto al desempleo si no se orienta a las necesidades del mercado.

El extranjero como alternativa laboral

“Irse”, no se lo cuestiona. Para Víctor es la mejor salida. El extranjero se presenta como el sueño de hace 40 años y las cifras lo alimentan. El paro juvenil en Alemania y Holanda apenas supera el 9%; en el 7,7% se sitúa en Luxemburgo; 10,5% para Austria… La media en la zona euro se coloca en el 9,9%, según Eurostat. Pero esta salida es cara. Para quien no ha podido ser más que un becario, tiene que tirar del bolsillo familiar. “Hay pocas becas y poca información para solicitarlas”, comenta Nerea.

Nerea, Víctor y Alberto son nombres ficticios de casos reales; a quienes les espera un futuro laboral precario, donde la suerte y el esfuerzo tendrán el mismo peso en la balanza. Situaciones que algunos medios de comunicación tratan de humanizar para que Gobierno, políticos, sindicatos y patronal miren, directamente, a los ojos de las frías cifras.