
- Playa de Rodas. Islas Cíes - Fotosimágenes
Fueron llamadas en la antigüedad como las “islas de los dioses” y sólo hay que poner un pie en su territorio para entender que las deidades no se equivocaban. Las islas Cíes son un auténtico paraíso, por su vegetación, por su arena, por su mar. Un privilegio al alcance de cualquiera que se quiera acercar hasta la ría de Vigo y disfrutar por un día de una de las mejores playas del mundo.
Historia
Ptolomeo las llamó Islas de los Dioses, Plinio las definió como Siccas y fueron identificadas por muchos como las míticas Casitérides de Herodoto donde fenicios y cartagineses se proveían de estaño; se encuentran situadas en el corazón de las Rías Baixas, en la provincia de Pontevedra, en Galicia y desde julio de 2002 forman parte, junto a los archipiélagos de Ons, Sálvora y Cortegada del Parque Nacional de las Islas Atlánticas que se extienden a lo largo de las Rías Baixas y que les ha supuesto una sobreprotección de su riqueza ambiental perfecta para su conservación.
El Archipiélago de las Islas Cíes está constituido por tres islas principales: Isla de Monteagudo o Norte, Montefaro y San Martiño o Sur, y pequeños islotes tales como A Agoeira o Boeiro, Penela dos Viños, Carabelos y O Ruzo. El archipiélago tiene una extensión de 2.658 hectáreas marinas y 433 terrestres y todas en su conjunto conforman una barrera natural que convierten al puerto de Vigo en uno de los más seguros del mundo.
La mejor playa del mundo
Que las islas Cíes albergan la mejor playa del mundo no es un dicho, sino que el prestigioso diario británico The Guardian eligió en 2006 a la playa de Rodas como tal. Un prestigioso título que no sorprendió a los afortunados que ya disfrutaban de este lugar. Sus cristalinas y tranquilas aguas se han convertido en un remanso de paz que está siendo particularmente conservado para que pueda formar parte de una herencia de excepción para las generaciones venideras.
El único medio de transporte que lleva a los visitantes a las Cíes es un catamarán que sale desde los puertos de Vigo, Baiona y Cangas. Una vez allí lo único que está permitido es caminar por lo que el deporte más practicado en este archipiélago es el senderismo, ya que existen numerosos recorridos que hacer. Una de los más conocidos es la subida al Monte Faro desde el que es posible divisar unas hermosas vistas, y la visita a los restos del Monasterio de San Estevo, actualmente convertido en La Sede del Centro de Interpretación. Tampoco hay que olvidarse de la natación y el buceo, perfecto por la limpieza de sus aguas y la riqueza de su fondo marino.
Para los amantes de la flora y la fauna, las islas son un gran observatorio de aves y de plantas, por lo que desde el cielo hasta la tierra, las Cíes se convierten en un paraíso natural inimaginable para quien no lo haya visitado.
El hundimiento del Prestige
El 13 de noviembre de 2002, un petrolero llamado Prestige cargado con 77.000 toneladas de fuel-oil seguía, se hundió frente a 27 millas de las costas gallegas vertiendo toda su carga en el Atlántico.A los pocos días comenzaron a conocerse los datos del desastre: el Parque Nacional de las Islas Atlánticas se vio afectado casi en su totalidad. Las Cíes se llevaron un 30%. El impacto no solo perjudicó al medioambiente, sino que tuvo importantes consecuencias económicas y sociales: los fondos marinos, bosques de algas, playas, dunas y acantilados, aves, mamíferos… todo se vio pringado por esa marea negra y viscosa que se acercaba a raudales hasta el litoral.
Se calcula en décadas el tiempo para que los ecosistemas costeros y marítimos puedan recuperarse. Los más pesimistas aseguran que nunca se podrá recuperar al 100% lo que produjo el mayor desastre ecológico en la historia de Europa.
Pero a pesar de este negro episodio, las islas Cíes han vuelto a la normalidad y siguen ofreciendo un aspecto envidiable, siguen siendo una “isla para dioses”.
