El sexo, más que una actividad reproductiva es un fin placentero. Dicho fin, denominado "erotismo" puede ser vivido de diferentes modos, ya sea por el momento, el lugar, o lo que es más importante, la pareja. De manera que esta búsqueda de placer sexual no puede ser completa o satisfactoria si no hay entendimiento con el otro. Como consecuencia de lo anterior es importante conocer cuál es la labor que debe desempeñar cada persona para conseguir una buena relación sexual.

La excitación en el hombre

Debido a que la naturaleza psíquica y orgánica del hombre es diferente a la de la mujer, él puede experimentar la excitación mucho más fácil y rápidamente que ella.

Los factores que inciden en la fogosidad del hombre se experimentan a través de la visión del cuerpo de la mujer, de sus formas, de sus partes eróticas; así como la caricia, el beso y el rozamiento de sus zonas erógenas, como lo es el pene y las partes adyacentes. En esta excitación también intervienen las representaciones imaginativas.

La excitación en la mujer

La mujer no llega a experimentar el mismo grado de excitación que el hombre, sin embargo, ella puede llegar a obtener placer con la misma intensidad o quizás mayor que la de él. Pero, por su disposición orgánica, la mujer puede tener sexo sin estar excitada, y fingir placer, mientras que el otro sí lo siente.

La excitación en la mujer se produce por la proximidad del hombre, sus contactos íntimos, el beso, el tacto de sus zonas erógenas y principalmente la caricia de los pezones y el clítoris.

Es muy importante tener en cuenta que la mujer necesita siempre una prolongada excitación preparativa, cuya falta, puede malograr el placer; y antes de esta preparación hay que saber el estado anímico y cerebral de ella.

Equidad en el sexo

Identificar el punto de excitación de una persona a la hora de tener sexo es de suma importancia ya que de esta manera podremos acertar con cada paso, haciendo que la atmósfera sea más candente.

El hombre debe aprender a ser paciente y a manejar sus alteraciones sexuales, para que de esta manera llegue al final de la carrera erótica a la par con su pareja.

Aunque hoy día no es indispensable que una pareja que se disponga a tener una relación sexual esté comprometida sentimentalmente, sí es importante que entre los dos haya alguna especie de química o conocimiento con los cuales podrán interpretar su deseo sexual a través de gestos, movimientos y/o miradas, además de conocer sus zonas fuertes, de manera que las puedan intensificar para lograr un muy buen coito. Porque no todas las personas reaccionan igual ante las caricias, ni tampoco se excitan en los mismos puntos.

Es universal que para excitar a las mujeres se frote el clítoris y unos pocos centímetros adentro de la vagina. Para el hombre es en el glande. Pero como en todo lo general existen excepciones, se deben experimentar todos los puntos, así, aparte de aprender más sobre cada pareja, se puede variar en el calentamiento pre-coito.